“PENITENCIA, ORACIÓN Y ROSARIO”

Arzobispo consagró a Piura y Tumbes a la Virgen Nuestra Señora de Fátima

13 de mayo de 2021 (Oficina de Prensa).-  La tarde de hoy, nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., celebró la Santa Misa con ocasión de la Fiesta de la Virgen Nuestra Señora de Fátima. Al culminar la Eucaristía, nuestro Pastor consagró a Piura y Tumbes al Inmaculado Corazón de María Santísima y rezó ante su imagen el Santo Rosario. 

Durante su homilía, Monseñor Eguren destacó que: “El mensaje de Fátima es sencillo y está a la medida de la comprensión de todos, así nos lo confirma el hecho que fue confiado a tres humildes pastorcitos de 10, 9 y 6 años de edad. No obstante, se necesita mucha humildad, sencillez y coraje para acogerlo y vivirlo. Podemos resumirlo en tres palabras claves: penitencia, oración y rosario. La Iglesia siempre ha acogido con decisión el mensaje de Fátima porque su contenido se identifica con la verdad y el llamado fundamental del Evangelio: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca: conviértanse (es decir, hagan penitencia) y crean hagan en el Evangelio» (MC 1, 15)”.

A continuación, compartimos el íntegro de esta Oración de Consagración que realizó nuestro Arzobispo:

Consagración al Inmaculado Corazón de María
En la Fiesta de Nuestra Señora de Fátima
(Texto adaptado de San Juan Pablo II)

Oh Virgen Santísima, Madre de los Peruanos, Piuranos y Tumbesinos, tú que conoces todos nuestros sufrimientos y esperanzas, tú que como Madre conoces las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad que afligen al mundo moderno, acepta la súplica que dirigimos a tu Corazón, movidos por el Espíritu Santo. Abraza con tu amor de Madre y Sierva del Señor, este nuestro mundo humano que te confiamos y consagramos, llenos de inquietud por el destino terrenal y eterno de los hombres y mujeres de nuestra Patria, el Perú, de Piura y de Tumbes.

Aquí estamos ante ti, querida Madre, ante tu hermosa mirada, deseando junto con todos los Peruanos, Piuranos y Tumbesinos, unirnos a la consagración que, por amor a nosotros, tu Hijo hizo al Padre: “Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad” (Juan 17,19). Queremos unirnos a nuestro Redentor, en esta consagración por los enfermos y los que sufren a raíz de esta pandemia que, en su Sagrado Corazón, tiene el poder de sanar y aliviar todo desconsuelo. Que el poder de esta consagración dure para siempre y venza todo mal que el espíritu de las tinieblas es capaz de despertar en el corazón del hombre.

¡Seas bendita por encima de todas las criaturas, tú, la Sierva del Señor, que obedeciste plenamente a la llamada divina! ¡Te saludamos a ti, que estás completamente unida a la consagración redentora de tu Hijo! ¡Madre de la Esperanza!, ilumina al Pueblo de Dios, en el camino de la fe, la esperanza y el amor.

Oh Madre amorosa, te encomendamos esta consagración de todos nosotros, tus hijos, depositándola en tu corazón maternal. ¡Corazón Inmaculado! ¡Ayúdanos a vencer los dolores de esta pandemia, que ha golpeado nuestros corazones, y cuyos efectos pesan en nuestras almas!

De todos los males que afligen al Perú, a Piura y a Tumbes,
Líbranos, Señora.

De las enfermedades y de esta pandemia que vivimos,
Líbranos, Señora.

De la incredulidad y de la desesperación,
Líbranos, Señora.

De la dureza de corazón y de la incapacidad de amar,
Líbranos, Señora.

Del hambre, de la escasez y del egoísmo,
Líbranos, Señora.

De todo sistema totalitario que pisotee los derechos fundamentales de la persona humana, sobre todo el de la libertad de pensamiento.
Líbranos, Señora.

Mira a los enfermos y moribundos, oprimidos por la soledad,
Consuélanos, Señora.

Mira a los médicos, enfermeros y enfermeras, a los operadores sanitarios, a los sacerdotes, y a tus hijos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, extenuados por el cansancio,
Consuélanos, Señora.

Mira a los gobernantes de nuestro País y de nuestra Región que cargan con el peso de las decisiones, dales sabiduría y fortaleza para trabajen generosamente por el bien común.
Consuélanos, Señora.

Mira a nuestra Patria, y con tu intercesión líbrala de todo peligro presente y futuro que ponga en riesgo la paz, el orden social, los derechos fundamentales y nuestra democracia.
Consuélanos, Señora.

Para que se preserve y defienda siempre en nuestro Perú el derecho fundamental a la libertad religiosa y que nadie pueda quitar a Cristo del corazón de nuestra nación y sociedad, forjada al calor del anuncio del Evangelio.
Consuélanos, Señora.

Acoge Oh Madre de Cristo este grito lleno del sufrimiento de todos tus hijos. Ayúdanos con el poder del Espíritu Santo a vencer todo pecado: el pecado personal y el “pecado del mundo”. Que se revele una vez más en nuestra historia, el infinito poder salvífico de la Redención: ¡El poder del Amor Misericordioso! ¡Que este poder detenga el mal! ¡Que transforme las conciencias y los corazones! ¡Madre Celestial, rompe las cadenas que nos oprimen y revela a todos la luz de la esperanza! Amén.

Puede descargar el PDF de la Oración de Consagración desde AQUÍ

Puede ver el video de la Santa Misa desde AQUÍ

viernes 14 mayo, 2021