Novena a la Virgen María (Día 3)

TERCER DÍA
SANTA MARÍA, LA VIRGEN CREYENTE

ACLAMACIÓN DE ALABANZA

V/. Bendito sea el Señor, Hijo de María la Virgen.

R/. Ahora y por todos los siglos.

SALUDO

V/. La paz esté con ustedes.

R/. Y con tu espíritu.

MONICIÓN

Hermanos: La actitud fundamental del cristiano en sus relaciones con Dios es la fe. La fe como acogida y aceptación de la Palabra de Dios, la fe como abandono radical en los brazos del Padre, la fe como creencia que busca traducirse en las buenas obras. A lo largo de toda la historia de la salvación ha habido muchos testigos de la fe, muchos creyentes cuyas vidas han sido un fuerte testimonio de la acción salvadora de Dios en el mundo y en la historia. Pero ningún testimonio tan hermoso y tan cercano como el de María, que supo, como nadie, confesar y proclamar que todo lo que había en ella era gracia y bendición de Dios. Por eso ella es la Hija de Sión, bienaventurada del Señor.

CANTO

SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA

SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA
MANTÉN EL RITMO DE NUESTRA ESPERA. (2v)

1. Nos diste al esperado de los tiempos,
mil veces prometido en los profetas.
Y nosotros de nuevo deseamos
que vuelva a repetirnos sus promesas.

2. Brillaste como aurora del gran día,
plantaba Dios su tienda en nuestro suelo.
Y nosotros soñamos con su vuelta,
queremos la llegada de su Reino.

3. Viviste con la cruz de la esperanza,
tensando en el amor la larga espera.
Y nosotros buscamos con los hombres
el nuevo amanecer de nuestra tierra.

4. Esperaste cuando todos vacilaban,
el triunfo de Jesús sobre la muerte.
Y nosotros esperamos que su vida
anime nuestro mundo para siempre.

INVOCACIONES

Santa María de la Anunciación, ruega por nosotros

Santa María de la Encarnación, ruega por nosotros

Santa María, Madre de Dios y Madre de los hombres, ruega por nosotros

Santa María, nueva Eva, ruega por nosotros

Santa María, Virgen fiel y obediente, ruega por nosotros

Santa María, verdadera arca de la alianza, ruega por nosotros

Santa María, verdadero templo de Dios, ruega por nosotros

ORACIÓN

Señor que nos has anunciado tu palabra y has hecho obras grandes con nosotros como con ninguna nación obraste; recibe la alabanza de tu Iglesia y haz que, con María, todos tus hijos sean bendecidos dentro de la Sión definitiva, donde gocemos de tu paz.

Por los siglos de los siglos. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Lectura del la profecía de Zacarías. 2, 14-17.

Alégrate y goza, hija de Sión,
que yo vengo a habitar dentro de ti
-oráculo del Señor-.
Aquel día se unirán al Señor muchos pueblos,
y serán pueblo mío.
Habitaré en medio de ti,
y comprenderás que el Señor de los ejércitos
me ha enviado a ti.
El Señor tomará posesión de Judá
sobre la tierra santa
y elegirá de nuevo a Jerusalén.
Calle toda carne ante el Señor
cuando se levanta en su santa morada.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL Lc 1, 46-47. 48-49. 50-51.

V/. Bienaventurada eres, Virgen María, que llevaste en tu seno al Hijo del Padre eterno.

R/. Bienaventurada eres, Virgen María, que llevaste en tu seno al Hijo del Padre eterno.

V/. Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. R/.

V/. Porque ha mirado la humillación de su sierva.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo. R/.

V/. Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón. R/.

EVANGELIO

+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas. 1, 39-47.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

“¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”.

María dijo:

“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador”.

Palabra del Señor.

Homilía o breve reflexión

CÁNTICO DE LA VIRGEN

MAGNIFICAT Lc 1, 46-45.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su sierva.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre.

PRECES

En la Virgen María, Madre del Salvador, Dios Padre ha revelado la grandeza de su amor. Por su intercesión, elevemos nuestras súplicas por nuestras necesidades y las de todo el mundo.

1. Por la Iglesia, extendida por todo el mundo: para que acoja en sí misma, como la Virgen María, la palabra de salvación y engendre a vida nueva a los que Dios ha llamado.

Roguemos a Dios.

2. Por la paz y la justicia en la comunidad humana: para que sean derribados los proyectos de los soberbios, enaltecidos los humildes y colmados de bienes los pobres.

Roguemos a Dios.

3. Por todos los creyentes en Cristo: para que María los sostenga, como en la Iglesia naciente, y lleguen a formar un solo corazón.

Roguemos a Dios.

4. Por los consagrados al servicio del Reino de Dios: para que vivan su llamada con la misma generosidad con que María se ofreció a su Señor.

Roguemos a Dios.

5. Por nosotros: para que creamos sin reservas en el cumplimiento de la Palabra de Dios y progresemos en el camino de la fe.

Roguemos a Dios.

– se pueden añadir algunas intenciones libres-

Dios omnipotente, que has hecho grandes cosas en aquella que todas las generaciones llamaron dichosa; renueva, por su intercesión, en nosotros las maravillas de tu Espíritu para que podamos bendecir tu nombre eternamente.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

R/. Amén.

SÚPLICA FINAL A LA VIRGEN

Santa María, socorre a los infelices,
ayuda a los desesperados, fortalece a los débiles.
Ruega por el pueblo, intercede por el clero,
intercede por los consagrados y consagradas.
Todos cuantos celebran tu memoria,
experimentan
tu ayuda generosa.
Escucha la voz de los que te ruegan,
satisface los deseos de todos.
Sea tu tarea la asidua intercesión
por el pueblo de Dios,
tú, que mereciste, oh bienaventurada,
traer la redención del mundo,
al que vive y reina
por los siglos de los siglos.

Amén.

SALVE

Dios te salve,
Reina y Madre de misericordia,
Vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros
esos tus ojos misericordiosos,
y, después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clemente, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!

V/. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.

R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

DESPEDIDA

V/. Caminemos con la Virgen
por sendas de amor y de esperanza.
Pueden ir en paz.

R/. Demos gracias a Dios.

jueves 3 mayo, 2007