Arcángel San Miguel (s. XVII)

Iconografía

 Arcángel San Miguel (s. XVII)

Arcángel San Miguel (siglo XVII)
Bartolomé Román

Respecto a la pluma, Federico Revilla en su Diccionario de Iconografía, p. 302, dice lo siguiente:

Pluma/s: Su significado está emparentado con el de las alas, a las que generalmente se entiende que corresponden. Por consiguiente, las plumas se refieren a conceptos de vuelo, ligereza material y espiritual, etc.

Plumas de avestruz: Símbolo de justicia y de verdad". Respecto a este tipo de plumas, su significado se remonta al antiguo Egipto y llega posteriormente al Occidente cristiano. Revilla indica que hasta el pontificado de Juan XXIII, el ceremonial pontificio incluía la presencia de unos abanicos elaborados con este tipo de plumas.

Información Iconográfica:

Arcángel considerado jefe de las milicias celestiales. Ello supone una concepción beligerante de la condición angélica, que le permite darle como principal vencedor de Satanás: brazo ejecutor de la justicia divina. Se le suele representar, por tanto, teniendo derrotado a sus plantas al enemigo infernal: es así una cristianización de la psicomaquia(1).

Miguel viste coraza o peto de guerrero y blande una espada, que en algunas ocasiones es el fuego. Por ello se le ha confundido a veces con el ángel colocado por Yahveh como guardián del paraíso, tras la expulsión de Adán y Eva (Gen. 3,24).

Semejantes tradiciones hicieron de éste “el ángel preferido de las razas guerreras, como los lombardos, que le erigieron un santuario en el monte Gargano y difundieron su culto por todo el occidente cristiano” (R. Manselli). Hay todo un ciclo legendario en torno a San Miguel, que se pinta en numerosas tablas medievales.

Por otra parte, el propio arcángel desempeña un papel en el juicio particular de las almas, procediendo al pesaje de las mismas(2). Debidamente ambientada, la escena puede incorporarse al juicio final“(3).

Notas:

1. PSICOMAQUIA: Combate o enfrentamiento de las Virtudes contra los Vicios.

2. PESAJE DE LAS ALMAS: Acción simbólica del juicio final, cuya representación se inicia desde la Antigüedad. Durante la Edad Media cristiana suele ejecutar el pesaje el arcángel San Miguel y el platillo está ocupando por una figura humana de cuerpo entero.

3. REVILLA, Federico. Diccionario de Iconografía. Editorial Cátedra. Madrid, 1990, p. 256.

 

 Caída de los ángeles (Frans Floris, 1544)

Caída de los Ángeles (1544)
Frans Floris
Amberes

Las alas son el principal atributo de los ángeles; proceden de la iconografía clásica de la Victoria alada.

Miguel lleva frecuentemente una armadura, ya que él era el jefe de los soldados celestiales contra los que combatía el demonio.

El monstruoso aspecto de los ángeles rebeldes, convertidos en horrendas criaturas, es una señal visible de su elección del mal.

El dragón del Apocalipsis, con quien combatieron y derrotaron Miguel y sus ángeles, representa al demonio.

 

 El arcángel Miguel (Jaume Huguet, 1456)

El Arcángel Miguel (1456)
Jaume Huguet

Barcelona
Museo Nacional de Arte de Catalunya

Se representa alado, con armadura, espada o lanza, con la que espanta al demonio, a menudo con la forma de un dragón. A veces tiene en la mano una balanza con la que pesa las almas.

Miguel es citado en la Biblia, en el libro de Daniel, como el primero de los príncipes, y custodios del pueblo de Israel. En el Nuevo Testamento se le define como Arcángel en la Carta de Judas, mientras que en el Libro del Apocalipsis, Miguel es el ángel, que condujo a otros ángeles a la batalla contra el dragón que representa al demonio, y consiguió hacerlo huir. La imagen de Miguel Arcángel, tanto por el culto que se les ha tributado como por la iconografía, depende directamente de los pasajes del Apocalipsis. Sobre la base de este texto se escribieron otros dedicados a Miguel que lo definían como un ser majestuoso con el poder de pesar las almas antes del Juicio. La iconografía bizantina prefería la imagen del arcángel con vestiduras de dignatario de corte en vez de aquella otra, que también se representaba, del guerrero que combatió al demonio o que pesaba las almas; esta última era la adoptada por Occidente.