«TU VIDA ES TEMPLO DE VALORES MORALES, QUE SIRVEN DE EJEMPLO A LA POLICÍA NACIONAL»

Arzobispo celebra Solemnidad de Santa Rosa de Lima

30 de agosto de 2021 (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, día en que celebramos la Solemnidad de Santa Rosa de Lima, nuestro Arzobispo Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa en la Basílica Catedral de nuestra ciudad, en homenaje a la primera flor de santidad de América, Patrona de la Policía Nacional del Perú y de las Enfermeras de nuestro país. 

Participaron de esta celebración, respetando el aforo permitido y observando todos los protocolos de bioseguridad, el General PNP Carlos Alberto Malaver Odías, Director de la Primera Macro Región Policial Piura, los congresistas por Piura, Heidy Juárez Calle y Manuel García Correa, así como las principales autoridades políticas, judiciales, diplomáticas, universitarias, civiles y militares de nuestra Región, junto con los oficiales, suboficiales, técnicos, especialistas y personal civil que forman parte de la gran familia de la Policía en nuestra Región. Participaron además las enfermeras que integran el Consejo Regional I – Piura del Colegio de Enfermeros del Perú.    

A continuación publicamos la homilía completa de nuestro Arzobispo.

SOLEMNIDAD DE SANTA ROSA DE LIMA
CON LA POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ

“Tu vida es templo de valores morales, que sirven de ejemplo a la Policía Nacional”

Hoy 30 de agosto, celebramos a Santa Rosa de Lima, patrona del Perú, de América y de las Filipinas. Celebramos a nuestra santa limeña y peruana, primera flor de santidad que floreció en nuestro continente americano. La fragancia de esta “rosa” no se ha desvanecido con el paso de los tiempos sino todo lo contrario, el perfume de su bondad se ha acentuado con los siglos. La santidad de Santa Rosa sigue hoy en día asombrando y cautivando a propios y a extraños. Ella sigue difundiendo el perfume del conocimiento y amor de Cristo.

Hoy también celebramos a nuestra querida Policía Nacional del Perú, que tiene a Santa Rosa por su patrona, defensora y ángel guardián de su institución. Así lo testimonia la imagen de nuestra santa siempre presente en toda comisaría o local policial. Rendimos homenaje a nuestros policías que, a lo largo de nuestra historia hasta nuestros días, con su entrega cotidiana y con su servicio sacrificado y abnegado, contribuyen a la seguridad interna del Perú, a su paz, y a preservar la vida de todos los peruanos, especialmente en estos tiempos de pandemia. Cómo no evocar esta mañana al Héroe Nacional, alférez Mariano Santos Mateos, el valiente de Tarapacá y abanderado de su Batallón en la batalla del Alto de la Alianza; o al Héroe Nacional, capitán Alipio Ponce Vásquez, el Titán de Carcabón, y a tantos héroes y mártires de nuestra policía.

En la historia reciente de nuestra Policía Nacional, son más de 2,000 los policías que han entregado generosamente sus vidas en defensa del honor patrio para mantener el orden interno, sea en la lucha contra la delincuencia común, el crimen organizado, el narcotráfico, el terrorismo, que hoy nuevamente nos amenaza, y la pandemia. A julio de este año, han fallecido a nivel nacional 787 policías por el Covid-19, de los cuales, 25 pertenecen a nuestra Macro Región Policial Piura. De manera especial ofrecemos esta Santa Misa por su eterno descanso, así como por sus afligidas familias. Otro hecho que nos debe mover a gratitud para con nuestra Policía, es tener presente que, a la fecha, aproximadamente 50,000 de sus efectivos, es decir la tercera parte de todos sus miembros, se han contagiado del temible Coronavirus.

Por eso hoy nuestro homenaje a todos nuestros policías y a sus familias, y nuestro pedido a toda la ciudadanía para que respete a nuestra Policía Nacional. No respetar a un Policía, es no respetar a Dios, a la Patria y a la Ley, y sin el respeto a Dios, a la Patria y a la Ley no es posible construir el Perú justo y reconciliado que todos anhelamos. En esta Eucaristía, queremos reconocer una vez más el trabajo de nuestros hermanos que están en la Policía Nacional, que es un trabajo de servicio a todos los peruanos. Asimismo, a nuestros Policías, también llamados los “Caballeros de la Ley y los Custodios de la Paz”, les pedimos que siempre honren el uniforme de la Patria, siendo hombres virtuosos, personas morales, ejemplares e intachables, para que sean guías auténticos para los demás y factores vivos de ética social, que con sus vidas y sus palabras estimulen a los demás a ser hombres de bien.

Recuerdo con gratitud y afecto cuando era niño, la presencia del policía de mi barrio quien además de cuidarnos, nos inspiraba con su ejemplo y sus consejos a ser mejores personas y ciudadanos. Queridos policías: ¡Vuestra verdadera fortaleza reside en vuestra fuerza moral! Nunca se olviden de ello.

En una ocasión, el Papa Francisco se dirigió a los Policías con unas reflexiones muy sentidas y profundas que explican la vocación, misión y la relación de los policías con la sociedad. Nos dice el Santo Padre:

“Entre los policías y la gente hay un lazo hecho de solidaridad, confianza y dedicación al bien común. Las comisarías están presentes en todo el territorio nacional y son puntos de referencia para la colectividad, incluso en los pueblos más recónditos. Y esta presencia capilar os llama a participar en la vida de la comunidad en la que estáis insertados, tratando de estar cerca de los problemas de la gente, sobre todo de las personas más débiles y con dificultades. Vuestra vocación es el servicio. Y esa vocación se manifiesta “en la defensa de los individuos y del medio ambiente, en la acción por la seguridad, por el respeto de las reglas de la convivencia civil y por el bien común: es un compromiso concreto y constante en la defensa de los derechos y deberes de los individuos y de la comunidad. La tutela del orden público y de la seguridad de las personas es un compromiso siempre actual en una sociedad dinámica, abierta y garantizadora, como la nuestra en la que estáis llamados a actuar”. [1]

Ustedes suelen decir con razón de Santa Rosa: “Tu pecho fue templo de valores morales, forjados en disciplina que sirven de ejemplo a la Policía Nacional del Perú”. Pues bien, tres fueron las características principales de la santidad de Santa Rosa de Lima. Ellas constituyen toda una fuente de inspiración para que ustedes vivan en plenitud su vocación policial.

En primer lugar, Rosa de Santa María, se distinguía por su profunda vida de oración, oración entendida como un dirigirse interiormente al Señor, como estar en su luz, como un dejarse incendiar por su fuego santo. El policía auténtico busca el bien y combate el mal que hoy lamentablemente se manifiesta de muchas maneras. Para ambas cosas el policía necesita de Dios. Mi deseo es que tengan a Dios muy vivo en sus corazones, a Dios que se nos ha revelado plenamente en su Hijo único, nuestro Señor Jesucristo. Si quieren ser policías de verdad tienen que ser hombres de profunda vida de oración. Oración que también supone la confesión frecuente, la Misa dominical, y la comunión eucarística entre otras prácticas de vida cristiana. Sólo así la fuerza del bien residirá en ustedes y así podrán triunfar en la lucha contra el mal. 

En segundo lugar, Santa Rosa se distinguió por su amor preferencial por los pobres y descartados. Puesto que ella ama a Cristo, el despreciado, el doliente, Aquél que por nosotros se hizo pobre, ella también ama a los pobres que llegaron a ser sus hermanos más cercanos y queridos.

Las penitencias que ella hacía no era absolutamente una forma de masoquismo, sino de solidaridad con todos los pobres y los que sufren, solidaridad que brota de la comunión con Cristo, doliente y crucificado. Estimados policías nacionales, a ejemplo de Santa Rosa, siempre acojan y defiendan al pobre y necesitado, sean el amparo del que no tiene quien lo defienda y auxilie. No abusen de su autoridad. Ayuden al que sufre injusticia y ve atropellados sus derechos. En ellos esta Cristo con los rasgos de su pasión pidiéndoles que sean como el Cireneo que lo ayudó a cargar con su cruz.     

El tercer rasgo de su santidad fue su ardor por la misión. Santa Rosa ardía en deseos de ir por las calles de todo el mundo para conducir a todas las personas hacia el Señor Jesús, el Salvador. Rosa expresaba con estas palabras este anhelo por su misión: “¡Escuchadme, pueblos! ¡Escuchadme, naciones! Por mandato de Cristo os exhorto”. Ahora en el cielo como santa, libre del vínculo de un solo lugar, va por todas las calles de la tierra realizando la misión que anhelaba: Llevar a todos al encuentro de vida con Jesús. Queridos policías, como Santa Rosa ardan en deseos por cumplir con vuestra misión. Que sus vidas expresen que aman intensamente el ideal policial y que se esfuerzan por realizarlo. Como dice hermosamente vuestro himno institucional:

“Policía soy, de corazón, por vocación noble y leal,
con la tradición de los heroicos policías del ayer;
doy mi juventud, mi abnegación, mi patriotismo y lealtad,
para servir con fe y honor, en la gloriosa Policía Nacional”.

Como Santa Rosa, vivan siempre con la conciencia vital de su misión. Que la llegada de cada nuevo día avive en ustedes el deseo por cumplir plenamente con sus responsabilidades y la convicción de que no están solos en el desarrollo de sus tareas. Cristo, por medio de Santa Rosa de Lima, los acompaña, y les ofrece cada día su gracia y su bendición para trabajar con alegría y espíritu generoso por el orden interno del Perú, por la vida y por la paz.

Santa Rosa de Lima era como ustedes, pobre en recursos, pero rica en fervor. Desde aquí invocamos al Gobierno para que dote con más recursos y medios a nuestra Policía Nacional, y que asimismo se hagan todos los esfuerzos posibles por mejorar las remuneraciones del personal policial para el bien de sus familias. Pero seamos conscientes que todo ello será en vano si el policía no tiene su espíritu templado en las virtudes y en los valores morales que hacen grande a la persona, y a las instituciones a las que ella pertenece.  

Asimismo, hoy urge respetar a nuestra Policía y fortalecerla integralmente. No son soluciones organizar “rondas urbanas”, las cuales supondrían una usurpación de la autoridad que puede poner en peligro a la democracia. Lo que habría que hacer más bien, es promover a las juntas vecinales que, si bien no capturan delincuentes, alertan a la Policía, para que esta intervenga y prevenga el delito.

Tampoco es alternativa establecer un “sistema de patrullaje juvenil” con participación de los alumnos de cuarto y quinto de secundaria. Esto es exponer a nuestra juventud ante los delincuentes, hoy en día más avezados y violentos que nunca.

Cosa muy diferente, es difundir la carrera policial entre nuestros jóvenes, para despertar en ellos el deseo de unirse a la familia policial.  

Queridos Policías: Que Santa Rosa de Lima, patrona y modelo de vida cristiana los proteja de todo mal, les alcance sabiduría y fortaleza, y mantenga sus corazones en la auténtica paz, aquella que procede de Dios.  

Que así sea. Amén.

San Miguel de Piura, 30 de agosto de 2021

Solemnidad de Santa Rosa de Lima
Patrona del Perú, de América y de las Filipinas

[1] S.S. Francisco, Discurso a los Policías, 06-VI-2014.

Puede descargar el PDF de esta Homilía pronunciada el día de hoy por nuestro Arzobispo AQUÍ

Puede ver el video de la transmisión de la Santa Misa presidida por nuestro Arzobispo AQUÍ

lunes 30 agosto, 2021