“TODO NIÑO POR NACER ES SIGNO DE ESPERANZA”

24 de marzo de 2021 (Oficina de Prensa).- Bajo el lema “Todo niño por nacer es signo de esperanza”, la Comisión Episcopal de Familia, Infancia y Vida de la Conferencia Episcopal Peruana, ha publicado un mensaje con ocasión del “Día del Niño por Nacer” – 2021 que se celebra en todo el Perú, cada 25 de marzo, por Ley del Congreso Nacional N° 27654 aprobada en el año 2002 con el fin de proteger la vida humana desde la concepción.

A continuación, el texto completo del Mensaje por el Día del Niño por Nacer de este año:

“Todo niño por nacer es signo de esperanza”

Cada 25 de marzo celebramos el Día del Niño por Nacer, recordando la Anunciación del Ángel a María y ese valiente y generoso sí a la vida.

Lamentablemente, estos días, hemos visto con mucha preocupación y tristeza, el intento, por parte de los algunos miembros del Poder Legislativo, de legalizar el aborto libre hasta las 14 semanas de gestación, y hasta término del embarazo, en casos de violación y de peligro en la salud de la madre. Todo esto en nombre de una malinterpretada libertad.

¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! (Isaías 5:20) La Iglesia siempre ha mediado para que se defienda la vida de los hijos desde el momento de su concepción; para que el derecho a la vida sea reconocido, valorado y apoyado jurídica, social y legislativamente.

Nunca más actuales, las palabras de San Juan Pablo II deben resonar en nuestros corazones y consciencias. “Hoy una gran multitud de seres humanos débiles e indefensos, como son, concretamente, los niños aún no nacidos, está siendo aplastada en su derecho fundamental a la vida. Si la Iglesia, al final del siglo pasado, no podía callar ante los abusos entonces existentes, menos aún puede callar hoy” (E.V. 5)

El Papa Francisco, viendo también con dolor los intentos, y triunfos, en muchos países, en la legalización del aborto, nos conmina a reconocer la vulnerabilidad de los niños por nacer y a defenderlos. “Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo.” (E.G. 213)

Dentro de este marco de reflexión del Santo Padre celebramos el Día del Niño por Nacer.

Estas palabras llaman nuestra atención en una sociedad, donde el valor de la vida de todo ser humano, y su dignidad, se ven empeñadas en propuestas y leyes que le están reduciendo a un simple producto de la concepción, cuyo valor depende del que la madre o la sociedad quiera conferirle, que puede ser desechado, según las circunstancias y querer de las personas, utilizando los eufemismos más burdos como “la maternidad libremente decidida”.

La vida de todo ser humano inicia en la concepción, en la combinación de la información genética del padre y la madre, generando a un nuevo ser humano, único e irrepetible. Y esto no es solo un acto de fe, sino que también es un dato científico concreto. La maternidad biológica inicia también en la concepción.

No debemos permitir que estos proyectos de ley inicuos prosperen, ya que la vida del ser humano “es un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades. Si esta convicción cae, no quedan fundamentos sólidos y permanentes para defender los derechos humanos, que siempre estarían sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno”. (E.G.213)

Es por tanto imperioso, en nuestros tiempos, hacer una clara y valiente defensa de la vida desde la fecundación hasta la muerte natural. De la dignidad intrínseca del ser humano en todas las etapas de su vida. Por lo tanto, también es urgente un llamado a las autoridades a apoyar a las familias, en la educación de los niños, en una educación en el amor, en la madurez de la afectividad, en el verdadero significado de la sexualidad, que los prepare para la vida adulta y la donación en el matrimonio. no en una educación sexual enfocada en el placer, y la prevención de enfermedades.

“Vale la pena acoger a toda vida, porque cada persona humana vale la sangre de Cristo mismo. ¡No se puede despreciar lo que Dios ha amado tanto!” (Papa Francisco, Twitter, 25 de marzo de 2019). Todo niño por nacer es signo de esperanza.

 

Puede descargar el archivo PDF de este Mensaje desde AQUÍ

miércoles 24 marzo, 2021