«SERVIDORES DE DIOS»

01 de julio de 2021 (Oficina de Prensa).- Nuestra Arquidiócesis ha sido bendecida con la ordenación, por imposición de manos de nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., de cuatro nuevos jóvenes sacerdotes que consagran sus vidas a Dios para la salvación de los hombres. Estas ordenaciones se convierten en un signo de esperanza, para nuestra iglesia particular, en medio de estos tiempos de Pandemia.

Durante su homilía en la Santa Misa de Ordenaciones, Monseñor Eguren animó a los ordenandos a que sea en la vida espiritual, nunca abandonada o relegada, sino más bien siempre cuidadosamente cultivada y privilegiada, así como en la celebración de la Santa Misa, que es cada día el momento más importante en la vida de un sacerdote, donde experimenten el impacto del amor de Cristo.

Demos gracias a Dios y oremos incesantemente por la santidad y fidelidad de los nuevos sacerdotes, ya que, como lo ha dicho el papa Francisco: «el Señor Jesús quiso elegir a algunos en particular, para que, ejerciendo públicamente en la Iglesia, en su nombre, el oficio sacerdotal en beneficio de todos los hombres, continuarán su misión personal de maestro, sacerdote y pastor». 

Tuvimos la oportunidad de conversar con los nuevos cuatro presbíteros de nuestra Arquidiócesis acerca de diversos e interesantes aspectos relacionados a su vida, esto fue lo que nos contaron:

¿Cómo surge su vocación sacerdotal?

R.P. Diego Mechato: Me atrevería a decir que mi vocación tiene su inicio en el servicio al Señor en el altar siendo monaguillo en mi parroquia. Recuerdo la alegría con que empecé a acolitar, y cómo poco a poco iba aprendiendo. Fue durante un encuentro de monaguillos donde descubro este llamado al sacerdocio. Vienen a mi mente las palabras de nuestro Arzobispo, Monseñor Eguren, quien en varias ocasiones nos ha dicho que Dios nos ha elegido, a pesar de que nos consideramos indignos, pero Él es quien pone los medios para que hoy seamos sus sacerdotes.

R.P. Juan Manuel Sánchez: El sacerdocio es para siempre, por eso puedo decir que el Señor ya había puesto la vocación en mí, incluso antes de mi nacimiento; tan solo he tenido que descubrirla en el día a día; el escuchar y responder a su llamada no ha sido solo por mi cuenta o por mis propias fuerzas, sino que ha sido por la fidelidad, amor y misericordia del Señor, así como por la ayuda y oración de mis familiares y amigos.

R.P. Junior Chávez: Cuando estaba en quinto de secundaria me encontraba con muchas dudas profundas sobre el sentido de mi vida; por esos años conocí a algunos seminaristas del Seminario San Juan María Vianney; me impresionó su manera de vivir, ellos manifestaban una alegría que yo no tenía. Uno de ellos me invitó a las jornadas vocacionales; en ellas pude descubrir que la alegría que buscaba, el Señor me la ofrecía a través de la vocación sacerdotal.

R.P. Francisco Alvines: Mi vocación surge en la adolescencia cuando tuve la oportunidad de conocer personalmente al Arzobispo de aquel entonces: Monseñor Óscar Cantuarias Pastor que me invitó a integrar el grupo Corazones Valientes. Gracias a la formación que recibí allí y observando la vida de entrega de algunos jóvenes sacerdotes que también formaban parte del grupo, comencé a descubrir y sentir el llamado que Dios me estaba haciendo a la vida sacerdotal, ese camino me trajo hoy hasta aquí.

¿Cómo ha vivido sus años de formación en el Seminario?

R.P. Diego Mechato: Recuerdo la alegría con que ingresé al Seminario. Han sido años en que Dios me ha ido acrisolando y moldeando a través de mis formadores. He vivido intensamente este tiempo, han habido momentos de dificultad pero, con el auxilio de Dios, de mis formadores, de mis compañeros y de mi familia los he superado.

R.P. Juan Manuel Sánchez: Es un tiempo valiosísimo, y con esto no quiero decir que no tenga sus momentos de prueba, pero sin lugar a dudas han sido los mejores años de mi vida, donde he experimentado que la Iglesia es una familia, con un mismo Padre, con un Salvador, acompañado de nuestra Madre María. El Seminario ha sido, es y será mi casa; pues la formación no acaba con ser ordenado sacerdote, sino que es continua; por eso tengo muy claro las palabras de nuestro Arzobispo que siempre nos recuerda que como vives el seminario vivirás tu sacerdocio.

R.P. Junior Chávez: Mis años de formación han sido muy especiales, pude conocer al Señor Jesús de manera personal. La vida en el seminario ha sido un continuo descubrimiento de Dios y de mí mismo, y de cuál es el plan que el Señor tenía para mí. Es en ese conocimiento de Dios, que he podido también reconocerme a mí mismo. 

R.P. Francisco Alvines: Para mí, estos años de formación me han ayudado muchísimo a encontrar la voluntad de nuestro Señor y a cimentar mi entrega generosa a su servicio, fue nuestro Señor Jesucristo quien me ha mostrado este llamado y es la oración la que me ha ayudado a irme entregando a los demás para compartir esa misericordia que yo he recibido.

¿Qué significa para usted ser Sacerdote?

R.P. Diego Mechato: Ser sacerdote es ser el mismo Cristo; y para mí significa un regalo ya que sin merito alguno de mi parte he sido llamado a participar del sacerdocio del Señor; por eso, a la vez de un don de Dios, es una gracia. Ser sacerdote significa que mi vida se debe configurar cada día más con la vida de Cristo; que estoy destinado a servir y entregarme amorosamente en ese servicio al pueblo fiel de Dios.

R.P. Juan Manuel Sánchez: Es pertenecer totalmente a Jesús, ser su fiel servidor para ayudar, alimentar e instruir a su pueblo que se encuentra hambriento de Él.

R.P. Junior Chávez: Dios elige a algunos para continuar la misión salvadora de su hijo Jesucristo. El sacerdote hace presente a Dios en la tierra. En medio de un mundo que cada vez está más metido en el ruido, el sacerdote es ese puente que une a Dios con el hombre, y se transforma en ese mediador que hace posible que los hombres puedan alcanzar la vida de la gracia.

R.P. Francisco Alvines: Ser sacerdote para mi es y será esta expresión: Ser otro Cristo en la Tierra. Y es que, de manera personal, me conmueve profundamente que el Señor me haya elegido para ser administrador del milagro de la Eucaristía y poder administrar los sacramentos. Mi mayor satisfacción será siempre llevar esperanza en medio del dolor. 

¿Qué espera de su primer destino pastoral?

R.P. Diego Mechato: Querecotillo es una parroquia hermoso en donde el Señor de Chocán me está esperando. Espero poder ejercer mi ministerio siempre con alegría, celebrar los sacramentos, de manera especial la Santa Misa y la confesión; así mismo, poder ayudar a tanta gente que tiene hambre y sed de Dios. Él con su gracia me ayudará a guiar a tantas almas que le necesitan.

R.P. Juan Manuel Sánchez: Estoy ansioso de salir a pescar almas para el Señor. Mi primer destino es Tambogrande. Solo espero que Dios me de vida para dar gratis lo que he recibido gratis, y les pido a todos los miembros de la Iglesia, su oración constante por nosotros los sacerdotes.

R.P. Junior Chávez: Como siempre nos lo recuerda Monseñor José Antonio, Piura y Tumbes son dos regiones profundamente fervientes, eso queda de manifiesto en las distintas manifestaciones de fe de nuestra gente. Desde mi trabajo en la Basílica Catedral de Piura; voy a dedicarme enteramente a servir al pueblo de Dios. Solo espero poder ser un pastor según el Corazón del Señor, para poder cumplir fielmente mi misión.

R.P. Francisco Alvines: El primer destino siempre me ha ilusionado, ahora sé que es Bernal y la verdad es que espero con ansias el poder darme totalmente, poder ayudar siempre a los hermanos que me rodean y sobre todo llevarlos a que puedan mirar siempre a Cristo como yo lo veo. Le pido a Dios que me regale la gracias necesarias para poder siempre mostrar a Cristo en todo momento y nunca cansarme de llevar su amor y consuelo a quien más lo necesita, demostrando que Cristo es siempre la salvación.

¿Qué mensaje quiere trasmitir a los jóvenes, especialmente a aquellos que están sintiendo ese llamado al sacerdocio?

R.P. Diego Mechato: Seguir a Cristo en este camino es lo mejor que le puede pasar a alguien. Dios constantemente está llamando a muchos jóvenes para seguirle, pero es necesaria una respuesta decidida a este llamado, una respuesta de amor, un sí generoso que, estoy seguro, cambiará sus vidas.  Arriésguense por la causa de Cristo y experimentarán una alegría que no encontrarán en el mundo. Recuerden: Dios nos ama y nos llama.

R.P. Juan Manuel Sánchez: Si temes perder lo mucho o lo poco que tienes en este mundo, te digo con toda sinceridad, ello se acabará. No te resistas a la voz interior de Jesús que te dice: “Sígueme”, “ven conmigo”; no pierdas tiempo, no desperdicies tu vida, intercambia lo finito por lo infinito, intercambia los bienes terrenos por los eternos, despójate de la superficialidad, entra ya desde ahora en la Vida con mayúscula, aquella que sé, anhelas y deseas alcanzar.

R.P. Junior Chávez: Si sienten el llamado, no tengan miedo de abrir su vida a los nuevos horizontes que el Señor nos muestra; Dios es bueno y siempre nos ofrece lo mejor. El mundo nos ofrece una vida fácil y cómoda que casi siempre nos lleva a la infelicidad y a la desesperanza; el Señor en cambio nos ofrece una vida completa. Dios nunca nos quita, al contrario, siempre nos da mucho más de lo que nosotros pensamos. 

R.P. Francisco Alvines: Hago mías la palabras de nuestro Pastor, Monseñor José Antonio, quien siempre les pide a los jóvenes que experimenten la aventura de seguir al Señor y sentir su amor. Cristo lo da todo y nos regala la realización plena de la verdadera felicidad. No tengan nunca miedo de vivir esta experiencia, de sentirlo en carne propia. Denlo todo y solo así podrán encontrar lo que Dios tiene para nosotros.

jueves 1 julio, 2021