“REZAD, REZAD MUCHO”

105 años de la Aparición de la Santísima Virgen María en Fátima

12 de mayo de 2022 (Oficina de Prensa).- Mañana se cumplen 105 años de la aparición de Nuestra Señora de Fátima. El 13 de mayo de 1917, la Santísima Virgen María bajó del Cielo y se apareció en Cova de Iría, Fátima-Portugal, a tres niños de 10, 9 y 6 años de edad: Lucía Dos Santos, y a los santos Jacinta y Francisco Marto, que vieron sobre una encina a una Señora, toda vestida de blanco, más brillante que el sol, que irradiaba una luz más clara e intensa que la de un vaso de cristal lleno de agua cristalina, atravesado por los rayos del sol más ardiente. El mensaje que la aparición de la Santísima Virgen nos deja en Fátima, podemos resumirlo en tres palabras claves: penitencia, oración y rosario. Es un mensaje muy sencillo y está a la medida de la comprensión de todos. Una muestra de ello es que fue confiado a tres pequeños pastorcitos. Pero, se necesita mucha humildad, sencillez y valor para acogerlo y vivirlo.

Penitencia, Oración y Rosario

En Fátima, María nos advierte que aquello que se opone a nuestra felicidad y salvación es el pecado; que el rechazo y el alejamiento de Dios hunden irremediablemente nuestras vidas en la mentira, el egoísmo, y la infelicidad, y finalmente nos conduce a la muerte eterna, al infierno. La llamada a la penitencia de Nuestra Señora de Fátima, está unida a la llamada a la oración, oración que realiza en nosotros nuestra transformación en otros Cristos, por ello, para María, la oración era la vida de su alma y toda su vida era oración. No hay lugar a duda que la oración preferida de Santa María, es el Santo Rosario. El Rosario es la oración a través de la cual la Santísima Virgen se siente particularmente unida a nosotros. Más aún, cuando rezamos el Rosario, Ella misma lo reza con nosotros. En el rezo del Santo Rosario recordamos a los pecadores y pedimos por su conversión y salvación, y encomendamos a las almas del purgatorio, especialmente a las más necesitadas de oraciones.

Honremos con profundo amor filial a Aquella que nos manifestó su inmenso amor y preocupación bajando del Cielo para enseñarnos que en esta vida tendremos ocasiones para sufrir y padecer pero que la gracia de Dios nos fortalecerá y asistirá siempre; que debemos evitar en todo momento el pecado para no ir al infierno; que es necesario convertirnos y consagrarnos a su Inmaculado Corazón para que haya paz en el mundo. Santa María nos dijo en Fátima: «Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores». Por eso debemos rezar todos los días el Rosario, y mejor si es en familia, diciendo después de cada misterio: “Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia”

Rezar el Rosario: Por la Paz en el Mundo

Hagamos del Santo Rosario nuestra oración predilecta, oración que hoy en día es un tesoro a recuperar. Seamos promotores de esta oración, sobre todo en familia, oración a la vez tan fácil y tan valiosa; oración por medio de la cual recordamos al Señor Jesús con María, comprendemos al Señor Jesús desde el Corazón Inmaculado y Doloroso de María, nos asemejamos a Cristo bajo la guía de María, le rogamos a Jesús con María, y anunciamos a Jesucristo, Nuestro Señor, con María. En este mes de mayo tenemos una oportunidad única para volver a tomar en nuestras manos el Santo Rosario y ofrecerlo especialmente pidiendo al Señor por la Paz en el mundo, como nos los ha pedido, una vez más, el Papa Francisco, al concluir su última audiencia general de ayer.