TUMBES VIBRÓ EN SOLEMNE CLAUSURA DEL AÑO DE LA FE

700 jóvenes recibieron con alegría el sacramento de la Confirmación

 24 de noviembre (Oficina de Prensa).- El día de ayer sábado 23 de noviembre por la tarde, nuestro Arzobispo Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Solemne Misa de clausura del Año de la Fe en Tumbes. Miles de fieles tumbesinos provenientes de las parroquias, movimientos eclesiales, hermandades y asociaciones laicales de la Vicaría de Tumbes se dieron cita desde tempranas horas en la Plaza de Armas de la Ciudad para participar en lo que ha sido una GRAN FIESTA DE LA FE EN NUESTRA ARQUIDIÓCESIS, evidenciando una vez más la profunda identidad católica de nuestro pueblo a través de su vibrante e intensa participación en la celebración Eucarística. Es importante resaltar que esta fecha hermosamente coincidió con la celebración del 61° Aniversario de la elevación de Tumbes a la categoría de Departamento del Perú como tributo de la Nación a su heroica defensa del territorio peruano. Junto a nuestro Arzobispo concelebraron también el Vicario General Monseñor Pedro Talledo, el Vicario Foráneo R.P. Álvaro Otero y los demás sacerdotes de la Vicaría; y estuvieron presentes las principales autoridades políticas, civiles y militares de la Región.

 Al inicio de su homilía Monseñor Eguren dijo: “Al concluir este Año de la Fe en comunión con toda la Iglesia y con el Papa Francisco, quiero decirles hermanos que los objetivos de este año de gracia deben continuar. Por ello es preciso perseverar en el estudio y el conocimiento de nuestra fe católica para que, siendo más conscientes de ella, podamos vivirla con coherencia y testimoniarla sin complejos ni miedos, con valor y decisión. La fe abarca la totalidad de nuestro ser, ilumina nuestra mente, transforma nuestro corazón y se vuelca decidida a la acción. Miremos siempre a Santa María la creyente por excelencia, a Ella confiamos los esfuerzos y los trabajos de este Año de la Fe para que los haga madurar y crecer en frutos de santidad y apostolado”.

 En relación al Evangelio de la Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo (Lc 23, 35-43), Monseñor Eguren manifestó: “Los dos ladrones nos representan a todos nosotros que somos pecadores como ellos, pero también nos manifiestan las dos actitudes que podemos tener frente a Cristo Rey: o le rechazamos (el mal ladrón) o le acogemos con fe y amor (el buen ladrón). Seamos todos como el buen ladrón, dejémonos tocar por la gracia de la redención; demos testimonio de Cristo Rey aun cuando el ambiente sea hostil y todos estén en contra de Jesús y de su Iglesia; tengamos la honestidad de confesar nuestros pecados y la audacia de pedirle al Señor en nuestra oración cosas grandes, y veremos cómo lo inimaginable se hace realidad, a semejanza del buen ladrón cuya oración llena de fe “le roba” a Cristo el Paraíso”.

 En otro momento dirigiéndose a todos los presentes les dijo: “Hermanos, no caigamos en la tentación del desaliento y de la desesperanza que es la más terrible de las tentaciones del demonio. Que la fiesta de hoy nos renueve en la alegría y en la esperanza cristianas que brotan de tener la certeza de que sí es posible construir la ansiada Civilización del Amor, el Reino de Cristo; de que sí es posible ser cristiano, es decir, vivir la belleza de la fe cristiana; de que sí es posible hoy en día ser santo. Frente a los problemas y dificultades que a veces nos afligen podemos tener la tentación de decir “pero es tan poco lo que yo puedo hacer”. Ante ello les digo que las pequeñas decisiones son capaces de cambiar el equilibrio en el mundo. Por ello hagamos todo lo que podemos y debemos hacer, por poco que parezca, pues hay veces que un pequeño grano de arena es capaz de inclinar la balanza a favor del Reino de Cristo”.

 Finalmente a los más de 700 confirmandos provenientes de las siete parroquias de la Vicaría Foránea de Piura, nuestro Arzobispo los alentó a ser discípulos y misioneros de Cristo con las siguientes palabras: “Queridos jóvenes, los exhorto a que ahora, revestidos de la plenitud del Espíritu Santo, sean testigos valientes de Jesús con su palabra pero sobre todo con el ejemplo de la propia vida. Lo importante ahora es perseverar, y para ello lleven una vida cristiana seria y responsable, no se alejen de sus parroquias y comunidades; sean constantes en la oración y en la fracción del pan, en la catequesis y en la caridad, en el amor filial a Santa María y en la devoción a los santos. No olviden que Cristo es vuestro Rey, la medida de vuestras vidas y por lo tanto el modelo a seguir; y que sólo amando y sirviendo como Él, la propia vida y el mundo se llenan de su luz y su calor”.

 Al concluir la Santa Misa de clausura del Año de la Fe, momento de gran emoción e intensa alegría fue el hermoso testimonio de fe y amor a Cristo y a su Iglesia que dieron las miles de personas que llenaban totalmente la Plaza de Armas. Al momento que se desplegaban los fuegos artificiales sobre el cielo tumbesino, todos los fieles agitaron sus pañuelos blancos y amarillos mientras entonaban con fuerte voz "Tú Reinarás", en medio de vivas a Cristo Rey, a la Virgen María, a la Iglesia Católica y al Papa Francisco, dando así testimonio del gozo que significa para nosotros el seguir a Cristo, y el ser católicos e hijos de la Iglesia.

 

 
 
 
 

 

domingo 24 noviembre, 2013