MENSAJE DEL ARZOBISPO DE PIURA POR EL DÍA DEL MAESTRO

Al celebrarse el día de hoy, 6 de julio, el “Día del Maestro”, quiero hacerle llegar a todos los profesores de Piura y Tumbes, mi más cálida felicitación, así como asegurarles mis oraciones por ustedes, sus alumnos y sus queridas familias. Aprovecho esta ocasión para agradecerles de corazón todo el importante trabajo que realizan, un trabajo trascendental en la vida de sus educandos y del Perú, pero mal reconocido por el Estado y la sociedad en su conjunto.  

A propósito de esta celebración, nos viene bien recordar estas palabras del Papa Francisco: “Deseo, en este momento, rendir también homenaje a los docentes —los siempre mal pagados—, porque ante el desafío de la educación siguen adelante con valentía y tesón. Ellos son «artesanos» de las futuras generaciones. Con su saber, paciencia y dedicación van transmitiendo un modo de ser que se transforma en riqueza, no material, sino inmaterial, se va creando al hombre y mujer del mañana. Esto es una gran responsabilidad. Por lo tanto, en el nuevo pacto educativo, la función de los docentes, como agentes de la educación, debe reconocerse y respaldarse con todos los medios posibles”.[1]

De manera especial rindo hoy mi homenaje a los profesores de educación católica. Es hermosa vuestra misión: Colaborar con los padres de familia en su fundamental misión de ser los primeros responsables de la educación cristiana de sus hijos; ayudar a desarrollar en sus educandos una personalidad plena y libre, conforme a la medida de Jesucristo, el hombre nuevo y perfecto; y lograr que nuestros jóvenes tengan una vivencia humana completa y bien preparada.

No hay que olvidar que la dimensión religiosa no es una supraestructura, es parte integrante de la persona, desde la primerísima infancia, es apertura fundamental al otro y al misterio de Dios que precede a toda relación y a todo encuentro entre los seres humanos. La dimensión religiosa hace al hombre más hombre. Hace más persona a la persona humana, y contribuye a dotar de unidad y sentido a todo el saber humano.

Queridos Maestros: Enseñen a amar como Jesús, muestren el esplendor de la verdad, orienten a los niños y niñas por los campos de la vida. Ayuden a generar lazos y vínculos, entre familia, escuela y sociedad. Tengan pasión por la Verdad, el Bien y la Belleza. No caigan en la tentación del facilismo, y sean siempre conscientes que una educación sin trascendencia se vuelve ideología. A ustedes les corresponde, el deber de la competencia humana, cultural y pedagógica propia de todo maestro, la vocación de dejar traslucir que el Dios del que hablan en las aulas de clase constituye la referencia esencial de su propia vida.

Nunca se olviden que, la mejor lección, es aquella que se da con el testimonio de la propia vida cristiana, vivida ésta con coherencia y autenticidad.

Les deseo a todos que el Señor les dé la alegría de no avergonzarse nunca de su Evangelio, la gracia para vivirlo, y la pasión para compartir y cultivar la novedad que mana de él, para la vida del mundo.

Que María Santísima, en cuya escuela se formó Jesús, su Divino Hijo, sea para todos ustedes vuestra guía, protección y consuelo.

San Miguel de Piura, 06 de julio de 2022
Día del Maestro

[1] S.S. Francisco, Discurso a los participantes en el Seminario sobre “Educación: El pacto mundial”, 07-II-2020.

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