MENSAJE DEL ARZOBISPO DE PIURA CON OCASIÓN DE LA XXV JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA

Al celebrarse el día de hoy la XXV Jornada Mundial de la Vida Consagrada, con ocasión de la Fiesta de la Presentación del Señor, tengo a bien dirigirme a todos ustedes queridos consagrados y consagradas que trabajan en la Arquidiócesis de Piura, para expresarles mi sincero agradecimiento y reconocimiento por toda la riqueza que significa la presencia de ustedes en nuestra Iglesia particular. La gran diversidad de carismas de la Vida Consagrada es una verdadera riqueza en nuestra Iglesia.

Efectivamente, cada Instituto de Vida Consagrada aporta la vitalidad del propio carisma, del cual brotan tantas obras pastorales y sociales para bien de nuestros fieles, como por ejemplo en los ámbitos de la liturgia, la catequesis, la educación, la promoción humana y la asistencia en la caridad de Cristo a los hermanos más necesitados y descartados.

Con satisfacción puedo decir, que las comunidades de vida consagrada presentes en Piura y Tumbes, dan un testimonio coherente de seguir al Señor Jesús mediante la práctica de los consejos evangélicos según los matices de la propia espiritualidad. Nunca olviden que la vida fraterna es sustento fundamental para dar frutos de santidad y evangelización. Cómo no destacar en ustedes, queridos consagrados y consagradas, su cercanía testimonial, particularmente con los más pobres y necesitados. Jamás olviden que su vida y misión deben estar insertas en la Iglesia particular, en comunión con el Obispo.

A lo largo de este tiempo de pandemia, he recibido muchas buenas noticias de lo que vienen realizando con gran creatividad y celo evangelizador, por difundir la Palabra de Dios, llevar el consuelo de los Sacramentos a todos los que lo necesitan, y socorrer a los hermanos necesitados, especialmente a nuestros enfermos de Covid-19. Gracias por su “fantasía de la caridad y de la misericordia” en este tiempo de sufrimiento, fruto de vuestra vocación de servicio al hombre, porque la persona humana es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión, camino trazado por el mismo Cristo desde la Encarnación y consumado por Él en el misterio de la Cruz y de la Resurrección.

A las religiosas de clausura de nuestra Arquidiócesis, les expreso, en nombre de todos, nuestra gratitud, porque gracias a su oración constante, a sus mortificaciones y ofrecimientos, sostienen a la humanidad, a la Iglesia, y a los que vivimos el ministerio y el apostolado en la vida activa.

Las contemplativas forman el Corazón de la Iglesia, y desde él animan a todas las demás vocaciones que el Espíritu Santo suscita en el Cuerpo Místico, que es la Iglesia. ¡Qué sería de nosotros sin ustedes!

Que esta XXV Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que nuestro querido Papa Francisco ha querido denominar “La Vida Consagrada, parábola de fraternidad en un mundo herido”, sea una ocasión para renovarse en la propia vocación, para así tocar y consolar las llagas de Cristo presentes en el ser humano y la creación entera.

Renovándoles mi profundo agradecimiento por su presencia y testimonio en Piura y Tumbes, les aseguro mis oraciones por su fidelidad y santidad, para que el Señor los siga bendiciendo y fortaleciendo en su servicio. Asimismo, pido en mi oración al Señor, para que suscite muchas y santas vocaciones en cada una de sus comunidades.

Que María Santísima, modelo de consagración y Madre nuestra, les ayude a vivir su vocación de seguir a Cristo y de servir a la Iglesia, para que así resplandezca el Amor de Dios, fuente de esperanza para un mundo que sufre.

Con mi bendición pastoral y encomendándome a sus oraciones.

San Miguel de Piura, 02 de febrero de 2021
Fiesta de la Presentación del Señor 


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martes 2 febrero, 2021