MADRE NUESTRA EN EL ORDEN DE LA GRACIA

28 de abril de 2022 (Oficina de Prensa).- Mayo es el mes en que, de manera muy especial, la Iglesia Católica dedica este tiempo para honrar a la Santísima Virgen María, la Madre de Dios y nuestra. La idea de un mes dedicado específicamente a María se remonta al siglo XVII, y aunque, si bien en un inicio, no siempre se llevó a cabo en mayo, el mes de María incluía treinta ejercicios espirituales diarios en honor a la Madre de Dios. Fue en esta época que el mes de mayo y de María se combinaron, haciendo que esta celebración cuente con devociones especiales organizadas cada día durante todo el mes. Esta costumbre se extendió sobre todo durante el siglo XIX y se practica hasta hoy. Las formas en que María es honrada en mayo son tan variadas como las personas que la honran. Debemos darle un lugar especial a María no porque sea una tradición de larga data en la Iglesia o por las gracias especiales que se pueden obtener, sino porque María es nuestra Madre, la madre de todo el mundo y porque se preocupa por todos nosotros, intercediendo incluso en los asuntos más pequeños. Por eso se merece todo un mes en su honor.

Es común que las parroquias tengan en mayo un rezo diario del Rosario y muchas erijan un altar especial con una estatua o imagen de María. Además, se trata de una larga tradición el coronar su estatua, una costumbre conocida como la Coronación de Mayo. A menudo, la corona está hecha de hermosas flores que representan la belleza y la virtud de María y también es un recordatorio a los fieles para esforzarse en imitar sus virtudes. Esta coronación es en algunas áreas una gran celebración y, por lo general, se lleva a cabo fuera de la Misa. Pero los altares y coronaciones en este mes no sólo se realizan en las parroquias, sino también en los hogares, que son verdaderas iglesias domésticas.

Madre nuestra en el orden de la gracia

Nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., nos recuerda siempre que: “La grandeza y la alegría de María tienen su origen en el hecho de que Ella es la que cree. Santa María, es la creyente por excelencia, la que se fía totalmente de Dios, la que se abandona enteramente a su Palabra, la que acoge siempre con un corazón generoso la voluntad de Dios en su vida, sea en la alegría como en el dolor”.

“Nunca olvidemos que, la primera mirada natural del creyente, es siempre hacia la persona de Jesús, nuestro Señor. Cuando miramos a Jesús, Él nos manifiesta que además de ser Hijo del Padre Eterno, se ha hecho Hijo de Mujer, se ha hecho Hijo de María para ser el Dios-con-nosotros. Cristo nos revela, además, que María es verdaderamente nuestra Madre en el orden de la gracia, porque el Sí que dio en la anunciación, no solo hizo posible la Encarnación del Verbo Eterno del Padre, sino que nosotros pasáramos de las tinieblas a la luz, del pecado a la gracia y de la muerte a la vida. Al revelarnos Jesús que María es nuestra Madre, nos invita a amarla y quererla como Él la ama. Nos invita a ir confiadamente a Ella, quien nos ayuda a conocer, y a amar más plenamente a su Hijo. María es siempre ese camino seguro para llegar a Jesús y ser totalmente suyos, como Ella, la mujer del todo y para siempre”.

“Por Cristo a María, y por María, más plenamente al Señor Jesús. Esa debe ser siempre nuestra actitud, y para lograrlo no hay mejor camino que perseverar en la oración en compañía de Santa María, en especial por medio del rezo del Santo Rosario. Rezándolo, le daremos las gracias por el “Sí” generoso e incondicional que, en nombre de toda la creación, dio a la iniciativa reconciliadora de Dios. No olvidemos que el elemento más extenso del Rosario es el «Ave María», que nos recuerda el misterio de la Encarnación. Misterio que hizo posible todos los demás misterios de la vida del Señor. Abriendo de par en par su corazón, María hizo posible, gracias a su gran fe, al «Dios con nosotros», iniciando así el camino del cumplimiento de las promesas del Señor, las que llegarán a su plenitud en la parusía, es decir, el día de la venida definitiva del Señor Jesús al final de los tiempos. De otro lado, la fe de María, su obediencia traspasada de amor, así como su cooperación activa con los planes de Dios desde su libertad poseída, son todo un modelo para nosotros de lo que debe ser nuestra respuesta a los planes del Señor en nuestra vida”.

Rezar el Santo Rosario en familia

En nuestra Arquidiócesis el mes de Mayo se vive de manera muy especial, un claro ejemplo de ello son las diversas acciones que a lo largo de todo este mes realiza el Apostolado del Rosario en Familia buscando promover el bienestar espiritual de las familias a través de la oración, animándoles a rezar con fervor el rosario cada día, especialmente en el hogar.

Iris Manucchi, quien es la responsable de este Apostolado en Piura, nos comenta que: “Familia que reza unida permanece unida, ese es el lema que hizo conocido nuestro fundador, el P. Patrick Peyton. Bajo esa misma consigna, desde el Apostolado del Rosario en Familia servimos a Jesucristo y a su Iglesia porque creemos que hoy se hace cada vez más difícil para la familia realizar su vocación y ser el primer ambiente en que la paz de Cristo se vea acogida, cultivada y conservada. Por ello nuestra apuesta por recuperar la hermosa costumbre de rezar el rosario en casa, tal y como lo hacían nuestros padres, abuelos y las generaciones pasadas. Estamos convencidos de que el rosario es una oración que se presta particularmente para reunir a la familia. Contemplando a Jesús, podemos recuperar también la capacidad de mirarnos a los ojos para comunicarnos, solidarizarnos, perdonarnos y renovar nuestro amor”.

Este Apostolado impulsa la oración en familia de varias maneras, realizando producciones radiales, audiovisuales y multimedia que difunden en los medios de comunicación y en diversas organizaciones de la Iglesia. Pero también brindan charlas y talleres en escuelas, parroquias y movimientos, entre otras instituciones, para responder a la necesidad de formación espiritual.