SOLEMNE EUCARISTÍA OFRECIDA POR BENEDICTO XVI EN SUS 60 AÑOS DE VIDA SACERDOTAL

En el día de San Pedro y San Pablo

 29 de junio (Oficina de prensa).- Al presidir hoy en la Catedral de nuestra ciudad la Misa por la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, Monseñor José Antonio Eguren, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, elevó junto a los fieles presentes sus oraciones por el Papa Benedicto XVI en el 60° Aniversario de su ordenación sacerdotal.

“Hoy rendimos un homenaje al Santo Padre Benedicto XVI en su aniversario ministerial, al Papa que nos asombra con la solidez de sus enseñanzas, la claridad de su magisterio y la profundidad de su sabiduría”, expresó nuestro Arzobispo. “Demos gracias a Dios por el Pontífice que tenemos y recemos intensamente por sus intenciones, salud y santidad de vida. Ése es el deber de un cristiano católico: todos los días elevar una oración por quien lleva en sus hombros los gozos y las alegrías, pero también el peso de la Iglesia universal. Manifestemos nuestra comunión y adhesión filial al Papa a través de nuestras plegarias”, agregó.

Monseñor Eguren resaltó palabras que el mismo Benedicto XVI ha pronunciado hoy respecto a su ordenación sacerdotal, compartiéndonos que para el Santo Padre "fue el momento más importante de su vida". El Arzobispo de Piura y Tumbes relató, además, que en el instante en que el Sumo Pontífice recibió el sagrado ministerio “un pajarito se elevó del altar mayor de la catedral y entonó un pequeño canto alegre, que fue para nuestro Papa como si una voz de lo alto le dijera: está bien así, estás en el camino justo”.

 Asimismo, nuestro Arzobispo destacó las figuras de los santos apóstoles Pedro y Pablo como cimientos fundamentales de la Iglesia. Pedro es “la roca de la fe donde Jesús edificó la Iglesia, roca sólida que asegura la confesión fiel del misterio de Cristo, la verdad sobre el hombre y la Iglesia. En medio del relativismo imperante que puede hacernos dudar, o sembrar entre nosotros ciertos temores e inseguridades, miremos siempre a Roma, la sede del Papa, el sucesor de Pedro, vínculo de unidad y roca sólida que nos ayuda a mantenernos firmes en la auténtica fe”.

“San Pablo – continuó Monseñor Eguren – es el apóstol que arde de amor por Cristo. ‘Para mí la vida es Cristo’ nos dice y en esta experiencia de vida nos exhorta para que también Cristo lo sea todo para nosotros”.

 “También San Pablo nos enseña que ser apóstol implica amistad con Cristo, amistad que nos impulsa a anunciarlo a tiempo y a destiempo. ‘Hay de mí si no evangelizare’, nos dice San Pablo, pues bien sabía que llevar a Jesús a los demás brota de ese encuentro íntimo con quien es la salvación y plenitud de nuestra vida”, enfatizó.

Finalmente nuestro Arzobispo dirigió un saludo especial a todos los pescadores del país que hoy celebran su día, de manera particular a los de la región del norte, para que el Señor Jesús bendiga sus faenas en el mar y les permita llevar el sustento diario a sus hogares.

miércoles 29 junio, 2011