“SIGAMOS CON VALENTÍA A JESÚS, LUZ DEL MUNDO”

Arzobispo invita a defender al Papa y a la Vida

 03 de abril (Oficina de prensa).- En la noche de hoy sábado, nuestro Arzobispo Metropolitano, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., presidió la Solemne celebración de la Vigilia Pascual, en la Basílica Catedral de Piura, durante la cual exhortó a los fieles cristianos a “seguir con valentía a Jesús, Luz del mundo”.

Durante esta hermosa celebración, nuestro Pastor reiteró nuestra adhesión y amor filial al Santo Padre Benedicto XVI, que últimamente ha venido recibiendo, innobles, malévolas e injustas campañas de difamación… “desde aquí le ofrecemos nuestras oraciones y le decimos: Santidad, usted no está solo, cuenta con nuestro cariño y adhesión”.

 En otro momento, haciendo referencia a la reciente publicación de una caricatura en un diario limeño, donde de manera injuriosa y blasfema se trata la Cruz de Cristo, manifestó su indignación por este agravio: "no existe derecho para publicar este tipo de insultos y ofensas a quienes creemos en Cristo como Dios y Hombre verdadero, como el Salvador de la humanidad, más aún en un país como el nuestro mayoritariamente cristiano y católico. Así mismo mi afecto y solidaridad con el Cardenal del Perú Juan Luis Cipriani, quien en dicha publicación también ha sido maltratado. ¡Basta ya! Es hora que defendamos con coraje nuestra fe cristiana, que es la raíz más profunda de nuestra identidad y la que ha forjado nuestra peruanidad”.

A continuación ofrecemos algunos extractos de la homilía que el Arzobispo de Piura y Tumbes pronunció en esta noche:

“La resurrección del Señor, no es simplemente el recuerdo de un hecho pasado. En la noche pascual, en el sacramento del bautismo, se realiza realmente la resurrección, la victoria sobre el pecado y la muerte.

 Jesús es la resurrección y la vida eterna; en la medida en que estamos unidos a Cristo, hemos pasado hoy mismo de la muerte a la vida, vivimos ya ahora la vida eterna, que no es solo una realidad que viene después de la muerte, sino que comienza hoy en nuestra comunión con Cristo.

La Pascua nos exige seguir a Cristo. Así como hemos entrado procesionalmente a la Catedral siguiendo el Cirio Pascual encendido, que representa a Cristo resucitado; debemos hacer de nuestra vida, una vida de seguimiento del Señor Jesús.

Hoy Día de Pascua, somos invitados al seguimiento de Cristo. Nuestra columna de fuego, es Cristo resucitado, simbolizado por el Cirio Pascual encendido. Cristo es la luz; Cristo es el camino, la verdad y la vida; siguiendo a Cristo, teniendo firme la mirada de nuestro corazón hacia Cristo, encontramos el camino hacia la felicidad y la vida eterna.

 Seguir a Cristo significa sobre todo estar atentos a su palabra. El hombre no sólo vive del pan o del dinero o de sus logros humanos, vive de la palabra de Dios, que nos corrige y nos muestra los verdaderos valores del mundo y de la sociedad. La palabra de Dios es el verdadero maná, que nos enseña cómo ser hombres de verdad y cómo construir un mundo en justicia y reconciliación.

Seguir a Cristo implica vivir sus mandamientos resumidos en el doble mandamiento, amar a Dios y al prójimo como a nosotros mismos.

Seguir a Cristo significa tener compasión para con los que sufren, es decir tener un corazón sensible para con los pobres y necesitados.

Seguir a Cristo significa también tener el coraje de defender la fe contra los ataques de las ideologías y tener confianza en la Iglesia. Seguir a Cristo Resucitado implica amar su Iglesia, su cuerpo místico.

Seguir a Cristo nos exige NO aceptar las injusticias, aunque éstas se presenten como derechos, como por ejemplo, cuando se trata del asesinato de niños inocentes aún no nacidos con el crimen monstruoso del aborto y con la distribución de fármacos como la Píldora del Día Siguiente. En el día en que celebramos la Vida, al Señor Resucitado, como verdaderos discípulos del Señor Jesús, hagamos una opción firme y clara por defender la vida humana desde la concepción hasta su fin natural.

 Caminando así encenderemos pequeñas luces en el mundo como los cirios que tenemos en nuestras manos y romperemos las tinieblas de la historia.

¡Feliz Pascua! Que el Señor resucitado colme nuestras vidas de esperanza, de aquella que brota de saber que Él ha resucitado y ha vencido para siempre el pecado y la muerte.”

Durante esta celebración un grupo de doce catecúmenos recibieron de manos de Mons. Eguren el Santo Bautismo y los Sacramentos de Iniciación Cristiana. Dirigiéndose a ellos nuestro Pastor les dijo: “atesoren este acontecimiento más importante de sus vidas. Hoy, por el Sacramento del Bautismo, reciben la vida de Cristo, el hombre nuevo y perfecto y la vida eterna”.

 

 

domingo 4 abril, 2010