“Señor, enséñanos a orar”

Santa Misa Dominical30 de julio (Oficina de Prensa).- Ayer domingo por la noche, el Arzobispo Metropolitano de Piura, Mons. José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., celebró la Santa Misa Dominical, ante la presencia de cientos de fieles que colmaron la Basílica Catedral de Piura en el acostumbrado horario de las 7:30 p.m.

Durante su homilía, y después de desear a todos los presentes una Felices Fiestas Patrias, Mons. Eguren explicó el Evangelio del domingo (ver Lc 11, 1-13), subrayando que la oración es un don y que el gran maestro de ella es el mismo Jesús, a quien debemos pedirle que nos enseñe a rezar, es decir, a tener su silencio, recogimiento, disposiciones interiores y unción en nuestra vida de oración.

Santa Misa Dominical“La oración nos es esencial en la vida, como el respirar, el beber agua y el comer. Porque nuestro corazón tiene hambre de Dios y nostalgia de infinito. Es en la oración donde la verdad y el amor de Dios pasan a nosotros para que viendo nuestra propia realidad y el mundo con los ojos del Señor, podamos construir nuestras vidas en auténtica felicidad y libertad y así avancemos seguros en la senda que conduce al Cielo. Más aún, es por medio de la oración y de los sacramentos, donde se va dando nuestra progresiva configuración con el Señor Jesús, el camino, la verdad y la vida. Por ello el que no reza, no se salva”.

Asimismo el Arzobispo Metropolitano de Piura señaló que las lecturas del domingo también nos señalan algunas actitudes interiores que debemos tener en nuestra vida de oración. La primera es la constancia; manifestó que tenemos que pedir con insistencia y perseverancia… pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá.

Santa Misa DominicalLa segunda actitud, que está muy ligada a la primera, es la confianza al momento de rezar, siendo concientes de que a Quién le rezamos es a Dios que es nuestro Padre, el cual se interesa por nosotros… “Si vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!

La tercera actitud es el desprendimiento interior, frente a lo que pedimos, como lo hizo el Señor Jesús en el Huerto de Getsemaní: “Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”. “Esta actitud – dijo- exige de nosotros un abandono confiado en las manos del Señor, porque lo que le pedimos al Señor en nuestra oración, muchas veces no es necesariamente lo que necesitamos o lo que más nos conviene. Nuestro Padre que está en el cielo, nos conoce y en su infinita sabiduría sabe mejor que nosotros lo que más nos conviene en los diversos momentos de nuestra vida.

Santa Misa DominicalY finalmente la cuarta actitud, es la generosidad de la oración. “Al momento de rezar, esforcémonos por vivir la generosidad de la oración como lo hizo Abrahán en favor de Sodoma y Gomorra (Gen 18,20-32). No sólo recemos por nosotros y por nuestros familiares y amigos, sino también recemos por los que no conocemos, por los enfermos, por la conversión de los pecadores, por los enemigos, por el aumento de las vocaciones, por la paz en nuestra Patria y en el mundo entero, etc.”

Para concluir, Mons. Eguren exhortó a los presentes a que hagan un examen de conciencia particular sobre la propia de vida de oración: “¿Rezas todos los días al levantarte y antes de acostarte? ¿Con qué frecuencia meditas la Palabra de Dios? ¿Visitas al Señor en el Santísimo Sacramento? ¿Rezas todos los días el Santo Rosario? ” , fueron algunas de las preguntas que hizo.

martes 31 julio, 2007