“SEAMOS AGRADECIDOS CON DIOS QUE ENTREGÓ A SU ÚNICO HIJO POR NUESTRA SALVACIÓN”

 14 de octubre (Oficina de Prensa).- Por la mañana de ayer domingo, en la Basílica Catedral de Piura, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura celebró la Santa Misa ofrecida por los miembros de la Superintendencia Nacional de Registros Públicos de Piura, quienes celebraron su 19° Aniversario de creación institucional. Antes de iniciar la Eucaristía los fieles presentes, mediante el rezo del Santo Rosario, se unieron a la oración del Papa Francisco quien en Roma consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María ante la imagen de Nuestra Señora de Fátima.

Al iniciar su homilía Monseñor Eguren reflexionó sobre el pasaje del Evangelio del día: “Queridos hermanos, qué hermoso el Evangelio de hoy que nos transmite cómo se despierta la fe y con ella la oración en los diez leprosos que al ver a Jesús gritan: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros», y luego ocurre el milagro de su curación. De aquí en adelante viene la gran enseñanza de Jesús acerca de la gratitud. Solo uno de los diez regresa y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús le da gracias por el milagro de su curación, por su reinserción en la sociedad, por su salvación. Pongámonos en el lugar de estos leprosos: si tuvieras una enfermedad incurable como ellos y de pronto el Señor te curara, ¿no brotaría de tu corazón una gran gratitud hacia Él? Lamentablemente con frecuencia somos ingratos con el Señor. En lo cotidiano nuestra actitud autosuficiente y egoísta nos lleva a creer que todo lo que somos y tenemos nos lo merecemos o lo hemos logrado por nuestro solo esfuerzo, y esa actitud nos aleja de nuestra propia santidad. Porque olvidamos que todo bien nos viene del Señor”.

 A continuación agregó: “Preguntémonos que es más frecuente en nuestra oración, si la petición o la acción de gracias. Y descubriremos que muchas veces pedimos más de lo que agradecemos. Por ello una y otra vez deberíamos decir: gracias por el don de tu amor, por haberme dado la vida, por el don de la fe, gracias por ser cristiano y por mi vocación, gracias por haberte conocido Padre bueno. Con corazón agradecido digámosle al Señor: hoy no vengo a pedirte, hoy vengo a agradecerte porque ¿que tengo yo, que no lo haya recibido de ti?”.

 Al finalizar su homilía nuestro Pastor dijo: “Hermanos la gratitud debe empezar entre nosotros, seamos agradecidos con nuestros hermanos, pero sobre todo seamos agradecidos con el Señor. En nuestra oración de la mañana démosle gracias a Él por el nuevo día que nos ha regalado y en la oración de la noche por el día que hemos vivido. Que toda nuestra vida sea una constante acción de gracias al Señor por todo el bien que nos ha hecho y nos hace. Y de manera especial que en cada Eucaristía, que es acción de gracias a Dios por el don de nuestra salvación, nuestra participación sea una ebullición de fe y amor; que con entusiasmo y gratitud – como el leproso que alaba al Señor en voz alta por el milagro de su curación – demos gloria a Dios Padre que entregó a su Hijo Jesucristo para salvarnos”.

 

 

lunes 14 octubre, 2013