QUE SANTA MARÍA, MODELO DE TODA MADRE, RUEGUE A SU HIJO POR SANTAS Y SABIAS VOCACIONES

 11 de mayo (Oficina de Prensa).- Hoy IV Domingo de Pascua o del Buen Pastor, día en que toda la Iglesia celebra la 51° Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, nuestro Arzobispo Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa en la Basílica Catedral de Piura, ofreciéndola por el aumento de las vocaciones en la Iglesia y también por la salud e intenciones de todas las madres de Piura y Tumbes, así como por aquellas a quienes el Señor ha llamado ya a su presencia, para que gocen junto a Jesús y a María de la felicidad de la vida eterna.

Durante su homilía nuestro Pastor nos exhortó a no dejar la oración perseverante por las vocaciones: “Queridos hermanos, no hay crisis de vocaciones. Así como ayer, el Señor sigue llamando hoy a muchos a la vida sacerdotal y consagrada. Lo que hay es crisis de respuesta. Por ello hay que rezar con insistencia para que aquellos jóvenes que tienen el llamado sean capaces de escuchar la voz del Señor, y escuchándolo, tengan el valor de dar un sí generoso como el de María. Hoy se necesitan muchas vocaciones, especialmente sacerdotales, para que en la Iglesia y en el mundo no falten los buenos pastores que en nombre de Cristo, guíen, enseñen y santifiquen en la verdad y el amor”.

Asimismo nuestro Arzobispo rindió un sentido homenaje a todas las madres: “Que el Señor bendiga a todas nuestras mamás. Especialmente bendiga a aquellas que tienen el valor de seguir adelante con su embarazo, a pesar de los problemas personales, sociales, familiares o de salud que tienen que enfrentar. Rindo mi homenaje a aquellas madres valientes que saben que una vida es sagrada desde la concepción y deciden tener a sus hijos incluso arriesgando sus propias vidas. Que la fiesta de hoy, Día de la Madre, nos recuerde el valor insustituible de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, y nos haga ardorosos defensores y promotores de la familia y de la vida”.

Al finalizar la Santa Misa se rindió homenaje a nuestra Madre Santa María y se le elevó una oración suplicando su intercesión por todas las madres y por la respuesta generosa de muchos jóvenes a la llamada del Señor al sacerdocio y a la vida consagrada:

Oh Madre, Santa María,

con profunda piedad filial te reconocemos

como verdadera Madre nuestra.

Aclamamos con júbilo las grandezas

que el Altísimo ha realizado en Ti.

Y con alegría elevamos nuestra gratitud

por los dones extraordinarios

con que te ha adornado el Señor.

Hoy tus hijos acudimos a Ti,

para suplicarte que intercedas

por nuestras madres aquí en la tierra,

las bendigas y protejas siempre,

y las ayudes a cumplir con su hermosa misión.

También te pedimos por aquellas madres

que ya no están entre nosotros,

para que gocen ya de la gloria de Dios,

estén Contigo muy cerca a tu Hijo Jesús,

y desde allí intercedan por nosotros.

Finalmente, Madre buena,

te rogamos le pidas a tu Amado Hijo

que envíe más obreros a su mies,

que muchos jóvenes respondan como Tú,

con prontitud, valentía y generosidad,

a la llamada del Señor a entregarle su vida

en el sacerdocio y la vida consagrada.

Amén.

Santa María, Madre de Dios y nuestra. Ruega por nosotros.

Madre Buena, ejemplo y guía de todas las madres. Ruega por nosotros.

Nuestra Señora de las vocaciones. Ruega por nosotros.