PIURA REZÓ POR LA VIDA NACIENTE – VIGILIA DE ORACIÓN EN LA BASÍLICA CATEDRAL

MONSEÑOR EGUREN ASISTIÓ EN ROMA A LA VIGILIA PRESIDIDA POR EL PAPA BENEDICTO XVI

 27 de noviembre (Oficina de Prensa).- En un ambiente de recogimiento y oración, miles de fieles acudieron a la Catedral de Piura para participar en la “Vigilia por la vida naciente”, en unión con las intenciones del Santo Padre Benedicto XVI y con la Iglesia Universal que ha dedicado este día para agradecer por el valor de toda vida humana, para pedir por la conversión de los corazones y para dar testimonio eclesial común a favor de una cultura de la vida y del amor.

La Vigilia fue presidida por Monseñor Luciano Maza, Vicario General de la Arquidiócesis de Piura, dado que Monseñor José Antonio Eguren, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura y Presidente de la Comisión Episcopal Familia, Infancia y Defensa de la Vida, se encuentra en estos días en Roma participando en un importante Congreso sobre Familia y Evangelización. Monseñor Eguren estuvo presente en la Vigilia realizada hoy en la Basílica San Pedro en Roma y presidida por el Papa Benedicto XVI, uniéndose a las oraciones por la vida naciente y rezando intensamente por nuestra Arquidiócesis.

 La Vigilia en la Catedral de Piura se inició a las 5 de la tarde con la oración de los presentes respondiendo a las Letanías en actitud de penitencia por todos los crímenes contra la vida desde su concepción hasta su consumación. Posteriormente, hizo su entrada solemne y en procesión el Santísimo Sacramento el cual quedó expuesto para que la asamblea continúe en oración. Asimismo se rezaron las Vísperas correspondientes al I Domingo de Adviento y las Peticiones por la Vida, para culminar con el rezo del Santo Rosario y la bendición con el Santísimo Sacramento.

 En la homilía Monseñor Luciano Maza dijo que esta “Vigilia de oración por la vida humana naciente quiere ser el grito de toda la Humanidad que se eleva a Dios Padre, dador de todo bien, con el fin de que toda vida humana sea respetada, protegida y amada. Por eso el Santo Padre ha querido que elevemos nuestras súplicas a Dios por el don de la vida, para que sea respetada desde su concepción hasta la muerte natural”.

Asimismo, Monseñor Maza señaló que “la Iglesia siente el deber de dar voz con valentía a quien no tiene voz y confirmar con fuerza el valor de la vida humana y de su carácter inviolable y, al mismo tiempo, hace una llamada a todos y a cada uno, en nombre de Dios a respetar, defender, amar y servir a toda vida humana”.

 “Para ello – continuó el Monseñor Maza – es necesario celebrar el evangelio de la vida y ello ha de realizarse en la existencia cotidiana vivida en el amor por los demás y en la entrega de uno mismo. En hacerse cargo de toda la vida y de la vida de todos. Hoy el Santo Padre ha hecho el llamado a las instituciones que tienen influencia social, es especial las políticas de Estado y los medios de comunicación para que se esfuercen por la promoción de una cultura de la vida, porque ahí está el verdadero desarrollo, ahí está la esperanza de la humanidad”.

El Vicario General de la Arquidiócesis de Piura pidió a los presentes rezar con fuerza por la vida naciente y por la reparación de tantas muertes de niños en los vientres de sus madres, para que en el país existan leyes que respeten la vida humana, por los padres e hijos para que vivan en condiciones dignas, y por todas las familias del mundo, en especial por las de Piura y Tumbes.

 

 CELEBRACIÓN DE LA VIGILIA POR EL SANTO PADRE EN ROMA

 A las cinco y media de la tarde comenzó la celebración de esta “Vigilia por la vida naciente”, durante la cual se alternaron algunos textos del magisterio sobre el tema de la vida, con cantos típicos del Adviento y momentos de silencio y oración. De este modo se ha querido coronar el congreso internacional promovido por el Consejo Pontificio para la Familia, que preside el cardenal Ennio Antonelli, sobre el tema de la familia en el corazón de las acciones pastorales específicas y en el cual está participando Monseñor José Antonio Eguren, Arzobispo Metropolitano de Piura.

Al recordar a los presentes que el encuentro de esta tarde para iniciar el camino de Adviento se enriquecía con otra importante motivación, la de celebrar solemnemente con toda la Iglesia una vigilia de oración por la vida naciente, el Pontífice expresó su agradecimiento a todos los que se han sumado a esta invitación y a cuantos se dedican, específicamente, a acoger y custodiar la vida humana en las distintas situaciones de fragilidad, en particular, en sus inicios y en sus primeros pasos: "Es así como el inicio del Año Litúrgico nos hace vivir nuevamente la espera de Dios que se hace carne en el vientre de la Virgen María, de Dios que se hace pequeño, se hace niño; nos habla de la venida de un Dios cercano, que ha querido recorrer la vida del hombre, desde el inicio, y esto para salvarla totalmente, en plenitud. Y así el misterio de la Encarnación del Señor y el comienzo de la vida humana están íntima y armoniosamente ligados dentro del único designio salvífico de Dios, Señor de la vida de todos y cada uno. La Encarnación nos revela con intensa luz y de manera sorprendente, que cada vida humana tiene una dignidad altísima, incomparable."

 Tras recordar que Dios nos ama de manera profunda, total, sin distinciones, y que nos llama a la amistad con Él, el Papa afirmó que “creer en Jesucristo comporta también el tener una mirada nueva sobre el hombre, una mirada de confianza y de esperanza”.

“El hombre tiene derecho a no ser tratado como un objeto que se posee o como una cosa que se puede manipular a placer, a no ser reducido a un puro instrumento en beneficio de otros y de sus intereses. La persona es un bien en sí misma y siempre es necesario buscar su desarrollo integral. El amor hacia todos, y más si es sincero, tiende espontáneamente a convertirse en una atención preferencial por los más débiles y los más pobres. Sobre esta línea se coloca la preocupación de la Iglesia por la vida naciente, la más frágil, la más amenazada por el egoísmo de los adultos y por el oscurecimiento de las conciencias. La Iglesia continuamente reafirma cuanto ha declarado el Concilio Vaticano II contra el aborto y toda forma de violación de la vida naciente: “La vida, una vez concebida, debe ser protegida con al máxima atención”, indicó el Santo Padre.

 Benedicto XVI también recordó que hay tendencias culturales que “buscan anestesiar las conciencias con pretextos. Sobre el embrión en el vientre materno, la ciencia misma pone en evidencia la autonomía que lo hace capaz de interactuar con la madre, la coordinación de los procesos biológicos, la continuidad del desarrollo, la creciente complejidad del organismo. No se trata de un cúmulo de material biológico, sino de un nuevo ser vivo, dinámico y maravillosamente ordenado, un nuevo individuo de la especie humana. Así lo ha sido Jesús en el vientre de María; así lo ha sido cada uno de nosotros en el vientre de la madre”. Y agregó: "Lamentablemente, incluso después del nacimiento, la vida de los niños continúa siendo expuesta al abandono, al hambre, a la miseria, a la enfermedad, a los abusos, a la violencia, a la explotación. Las múltiples violaciones de sus derechos que se cometen en el mundo hieren dolorosamente la conciencia de cada hombre de buena voluntad. Frente al triste panorama de las injusticias cometidas contra la vida del hombre, antes y después del nacimiento, hago mío el apasionado llamamiento del Papa Juan Pablo II a la responsabilidad de todos y cada uno de nosotros: “¡Respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a toda la vida humana! ¡Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad!” (Enc. Evangelium vitae, 5)."

Por esta razón, el Papa exhortó a los protagonistas de la política, de la economía y de la comunicación social a hacer cuanto esté en sus posibilidades, “para promover una cultura cada vez más respetuosa de la vida humana, para ofrecer condiciones favorables y redes de apoyo a la acogida y al desarrollo de la misma”.

Al concluir la celebración de estas Vísperas, Benedicto XVI rezó una “Oración por la vida”, compuesta especialmente para esta ocasión.

sábado 27 noviembre, 2010