“¡PIURA, AMIGO, EL PAPA ESTÁ CONTIGO!”

Misa de Acción de Gracias por la Beatificación de Juan Pablo II

 01 de mayo (Oficina de prensa).- Con gozo y profundo entusiasmo más de 8 mil personas participaron en la Misa de Acción de Gracias por la Beatificación de Juan Pablo II la cual fue presidida por nuestro Arzobispo Monseñor José Antonio Eguren, S.C.V., en el II Domingo de Pascua día de la Divina Misericordia, en el que se inicia el mes de María y se celebra la memoria de San José Obrero.

También asistieron a la celebración eucarística el Ing. Javier Atkins, Presidente del Gobierno Regional, junto a su esposa; el General de División del Ejército Peruano, Jorge Ágreda, Comandante General de la Región Militar del Norte y su esposa; el Contralmirante Ricardo Menéndez, Comandante de la Primera Zona Naval y su esposa, entre otras importantes autoridades de la Región.

 Desde las 5 de la mañana comenzaron a llegar los alegres fieles al Coliseo Don Bosco, con pancartas, pañuelos blancos y amarillos, globos y distintivos de parroquias, movimientos eclesiales, hermandades, colegios y otras instituciones de Piura y Tumbes, en un ambiente de fiesta por el lugar que ya ocupa Juan Pablo II en el cielo. Momentos de nostalgia se vivieron cuando todo el Coliseo coreó a una sola voz el himno que fue compuesto para su visita a tierras peruanas en 1985. Asimismo, los miles de fieles ovacionaron las palabras del mismo Juan Pablo II que escucharon desde un audio emitido al final de la Santa Misa, dirigidas a los piuranos durante su estadía en el norte en su primera visita al país: “¡Piura, amigo, el Papa está contigo! La Estrella de la Evangelización, Nuestra Señora de las Mercedes, inspire desde su Santuario de Paita todos nuestros propósitos y acompañe en su fidelidad a Cristo a los hijos de esta tierra y a todo el Perú, a los que bendigo de corazón.”

Previo a la celebración eucarística, los fieles rezaron una de las oraciones favoritas de Juan Pablo II, el Santo Rosario, con los misterios luminosos que introdujera el beato durante su pontificado. Así, cada misterio fue ofrecido por los jóvenes, las familias, la evangelización de la Iglesia, por la paz y la esperanza del mundo, y por la Iglesia fundada por Cristo, respectivamente.

PIDEN QUE CALLE PRINCIPAL DE PIURA LLEVE EL NOMBRE DE JUAN PABLO II

 Monseñor Eguren destacó en su homilía las características que han llevado a los altares al Beato Juan Pablo II y que hicieron que el pueblo fiel lo proclamara ¡santo ya! el mismo día de su muerte hace seis años. Asimismo, pidió a las autoridades de Piura que “designe una calle principal de nuestra Ciudad o una obra importante con el nombre de Beato Juan Pablo II”.

Nuestro Arzobispo destacó la valentía de Juan Pablo II al proclamar y promover con fuerza el Evangelio de la paz, el amor y la reconciliación en un escenario mundial donde los conflictos ideológicos, las guerras y el terrorismo generaban incertidumbre y miedo en la población. “Cómo no recordar aquella frase que pronunció recién elegido Papa y con la cual alentaba a todos con fuerza: ‘¡no tengáis miedo!’. Hoy desde el cielo nos vuelve a decir que no tengamos miedo. No tengamos miedo a ser hijo de la Iglesia, a proclamar el Evangelio, a ser verdaderos y coherentes cristianos. No tengamos miedo de decirles a los demás que Cristo es el camino, la Verdad y la Vida, fuente de auténtica libertad, de felicidad en la tierra y de salvación en el cielo. Juan Pablo II no tuvo miedo de comprometerse con la Verdad”.

 Asimismo, Monseñor Eguren resaltó la influencia y contribución de Juan Pablo II en “el fin de la guerra fría y en la derrota del comunismo, a través del anuncio radical de la Verdad, lo que hizo de él un líder genuino buscado por multitudes”.

También nuestro Pastor destacó del Papa polaco la incansable defensa de la Familia que hizo a través de escritos y mensajes, dando origen a los Encuentros Mundiales de las Familias. Resaltó además el “coraje con el cual Juan Pablo II denunció las fuertes presiones originadas en diversos países para reconocer las relaciones homosexuales como forma alternativa de la familia”, recordando que el mismo beato dijo que ello “contribuye a una grave violación de las leyes de Dios”.

La defensa de la dignidad de la persona humana, especialmente de los pobres y de los concebidos no nacidos, fue otro frente en el cual Juan Pablo II no descansó. La defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural fue otra de sus constantes y aguerridas batallas “contra quienes no reconocen su valor y apoyan delitos tan graves como el aborto y/o la eutanasia”. “Incluso, destacó Monseñor, en una oportunidad Juan Pablo II comparó el aborto con el holocausto judío”.

 “Su especial predilección por los jóvenes – continuó nuestro Arzobispo – fue elocuente, a quienes se dirigió de manera particular en las Jornadas Mundiales de la Juventud y a quienes anunció con amor de predilección que sólo Cristo es el único capaz de colmar las aspiraciones más profundas del corazón humano”.

Monseñor Eguren señaló que Juan Pablo II “fue un hombre lleno de valentía para abrazarse a la cruz de su enfermedad y de su muerte, enseñando a todo el mundo el valor salvífico del dolor. Como Jesús, lleno de amor y fortaleza, se abrazó a la Cruz hasta darlo todo, hasta la donación total de sí. La pregunta ahora es ¿de dónde le viene esa fortaleza? De su profunda Fe nutrida de la vida de oración, aún en medio de las múltiples ocupaciones de su ministerio”.

Nuestro Arzobispo destacó también de Juan Pablo II su profunda piedad filial a la Virgen María, a quien buscaba diariamente en la oración y la visitaba en los santuarios alrededor del mundo. Juan Pablo II sabía que “el corazón de María rebasa de la presencia de Cristo, sabía que es el camino seguro para llegar a Jesús. El beato solía decir ‘soy todo tuyo y todo cuanto tengo es tuyo’, Totus Tuus, palabras inscritas en su escudo papal y que lo acompañaron toda su vida”.

 “Por supuesto – dijo Monseñor Eguren – la devoción a la Divina Misericordia ha sido una devoción que nació en Polonia, pero que Juan Pablo II la impulsó con fuerza, instaurando su fiesta para el segundo Domingo de Pascua y siendo el amor misericordioso de Dios la centralidad de su pontificado”.

Monseñor Eguren concluyó la celebración eucarística proclamando a la Arquidiócesis de Piura en estado de misión permanente, llamando a todos los fieles a no cesar en el anuncio del Evangelio a tiempo y a destiempo.

Posteriormente Monseñor Eguren y Monseñor Luciano Maza, Vicario General de la Arquidiócesis de Piura, se dirigieron al Campo Papal en Castilla a dejar, en el monumento construido en recuerdo de la visita del Beato a Piura, una ofrenda floral, rezando la oración a Juan Pablo II Beato.

domingo 1 mayo, 2011