“NUESTRO BAUTISMO NOS DIO UNA NUEVA VIDA, LA VIDA DE JESÚS, Y CON ELLA UN NUEVO SER”

Fiesta del Bautismo del Señor

 13 de enero (Oficina de prensa).- Ayer domingo, Fiesta del Bautismo del Señor, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa dominical en la Basílica Catedral de Piura, celebración con la cual concluye el tiempo litúrgico de Navidad.

En su homilía Monseñor Eguren reflexionó: “Queridos hermanos, Jesús siendo el Mesías y nuestro Salvador no necesitaba ser bautizado, pero lo hace para identificarse con nosotros los pecadores y para asumir nuestros pecados, los cuales purificará luego y redimirá en el madero santo de la Cruz, mediante su muerte. Esta actitud de Jesús nos recuerda las palabras de San Pablo en su carta a los Filipenses: «Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz» (Fil 2, 6-8). Por lo tanto, la fiesta del bautismo del Señor es una hermosa ocasión para conmovernos ante Jesús que nos ama tanto que se identifica con nosotros y que asume sobre sí todo el peso de nuestros pecados”.

 Luego agregó: “La fiesta de hoy también nos debe de llevar a agradecer el inmenso don de Dios que significa nuestro bautismo, el cual hemos recordado al inicio de la misa con el rito de la aspersión recibiendo el agua bendita sobre nuestras cabezas. Por ello deberíamos recordar y celebrar el día de nuestro Bautismo. Este sacramento trajo la novedad a nuestra vida pues borró el pecado original que nos alejaba de Dios y nos reconcilió perfectamente con Él; pero al mismo tiempo el Bautismo nos dio un nuevo ser y una nueva vida, la vida de Jesús, y desde ese momento, al habitar Cristo en nosotros fuimos hechos hijos del Padre y miembros de su Iglesia. Y esa nueva forma de existir, la de Cristo, exige de todo bautizado aspirar a la santidad que, como nos recuerda el Concilio Vaticano II, es la vocación de todos los cristianos y de todos los bautizados”.

Al finalizar su homilía nuestro Pastor hizo un llamado a la reflexión a todos los padres de familia presentes de “no postergar el sacramento del Bautismo para sus hijos recién nacidos, pues la Iglesia nos dice que debería realizarse dentro del primer mes de vida de niño. No dejen de darles a sus hijos la vida en Cristo, porque el Bautismo nos hace hijos de Dios y herederos del cielo”.