“NO HAY MAYOR AMOR EN LA TIERRA QUE CUANDO UN SACERDOTE CELEBRA LA EUCARISTÍA”

 12 de agosto (Oficina de prensa).- El momento de mayor recogimiento durante el Congreso Eucarístico y Mariano fue la celebración de la Santa Misa, presidida por Monseñor José Antonio Eguren, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, y concelebrada por Monseñor Javier del Río, Arzobispo de Arequipa; Monseñor Salvador Piñeiro, Obispo Castrense; Monseñor Oscar Cantuarias, Arzobispo Emérito de Piura; Monseñor José Alemany, Obispo Emérito de Chachapoyas; y Monseñor Kay Schmalhausen, Obispo Prelado de Ayaviri.

El procesional de entrada estuvo integrado por 260 monaguillos venidos de todas las parroquias de la Arquidiócesis y cien sacerdotes de Piura y Tumbes, quienes custodiaron también el ingreso de la Cruz de la Evangelización, la primera Cruz traída por los misioneros españoles a tierras peruanas.

Monseñor Eguren señaló a los presentes que la noche inaugural del Congreso ha sido un encuentro con la Cruz de Cristo que es expresión del Amor de Dios Uno y Trino por nosotros. “No hay mayor amor en la tierra que cuando un sacerdote celebra la Eucaristía, porque cada Santa Misa hace presente entre nosotros el Calvario, el misterio de la Cruz de Cristo, su Pasión, Muerte y Resurrección del Señor”.

Nuestro Arzobispo señaló la importancia de asumir en nuestras vidas la Cruz cada día: “Así como los primeros misioneros que llegaron a estas tierras, así como nuestros abuelos y nuestros padres vivieron hace cincuenta años con coherencia su fe y la testimoniaron con valor y sin complejos, así ahora nosotros somos llamados por el Señor y por la Iglesia a dar testimonio de nuestra fe cristiana con ardor, con coherencia con generosidad. Hermanos tomemos con valor la Cruz en nuestras manos y seamos para el mundote hoy testigos del Evangelio”.

“Estoy seguro que este Congreso Eucarístico y Mariano nos renovará a todos para ser testigos más convincentes de Cristo y nos impulsará con mayor decisión como Iglesia de Jesucristo a dar razón de nuestra fe a todo aquel que nos la pida, y con ella de nuestra esperanza. La obra de la Evangelización iniciada hace cinco siglos en nuestras tierras no termina. Cada generación tiene que aportar lo suyo en esa gesta que sólo culminará cuando Cristo venga al final de los tiempos, en su última y definitiva venida”, agregó Monseñor Eguren.

Nuestro Pastor recordó que “todos queremos un Perú más justo y más reconciliado. Todos queremos que la ansiada Civilización del Amor sea ya una realidad entre nosotros donde se viva la justicia, la fraternidad, el servicio, la acogida, el amor fraterno. Mi deseo es que este Congreso Eucarístico y Mariano marque un nuevo impulso evangelizador para nuestra Iglesia que peregrina por Piura y Tumbes. Hoy la misa la ofrecemos por nuestra Nación, especialmente por Piura y Tumbes. Qué importante es que comprendamos todos que Jesús es la clave para nuestra unidad. Es en Cristo donde encontramos la Verdad que nos hace libre y el Amor que construye nuestra comunión fraterna. Sólo el Evangelio y la doctrina social que de él se desprende, es la garantía para que reinen entre nosotros las bienaventuranzas del Reino”, expresó.

Ante la presencia de la Cruz de la Evangelización, la primera Cruz plantada en el Perú en 1532, Monseñor Eguren recordó que “que nuestro país se forjó al calor de la Evangelización. Fue en el crisol de la fe cristiana y católica donde se conjugaron, en una síntesis viviente y hermosa lo mejor de la herencia española e indígena, haciendo brotar en nuestra Patria una cultura mestiza profundamente cristiana. Por ello es necesario comprender que la fe es la raíz más vigorosa de nuestra identidad nacional. Hoy ante la imagen bendita del Señor de Chocán y ante la Cruz de la Evangelización, nos comprometemos a hacer realidad lo que cantamos: ¡Reine Jesús por siempre, Reine su Corazón, que es de María la Nación!”, concluyó Monseñor Eguren.

viernes 13 agosto, 2010