“NAVIDAD: LA ALEGRE NOTICIA QUE DIOS ESTA CON NOSOTROS»

Arzobispo de Piura y Tumbes celebró Santa Misa de Nochebuena en la Catedral de Piura

 24 de diciembre (Oficina de prensa).- Ante centenares de fieles católicos congregados en la Basílica Catedral de Piura, nuestro Arzobispo Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió hoy la Santa Misa de Nochebuena para celebrar el hermoso y trascendental misterio de la Navidad, en el cual se manifiesta el amor y la bondad de Dios para con los seres humanos.

Uno de los momentos de gran júbilo – luego de que los fieles se preparan interiormente para acoger con gratitud la Bendición Apostólica y el don de la Indulgencia Plenaria – fue el canto del Gloria que anunció el nacimiento de Jesús en el instante que replicaron todas las campanas de la Catedral de Piura.

En esta Noche Santa, Monseñor Eguren señaló en su homilía que “la Navidad es la celebración de un Misterio: Dios mismo ha venido a habitar entre nosotros. Este misterio conmueve nuestra fe y nuestra vida, y continúa marcando la historia del ser humano… El Hijo de Dios se ha hecho Hijo de Mujer, Hijo de Santa María y nos ofrece la posibilidad de reconocerlo y de acogerlo, como hicieron los pastores de Belén, para que Él nazca también en nuestra vida y así la renueve, la ilumine, la transforme con su gracia, con su presencia”.

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 Nuestro Arzobispo también precisó que Jesús “pudo aparecer en la tierra como una persona de edad mediana, lleno de vigor y salud, pero escogió llegar a nosotros encarnándose en el seno de su Madre Santa María y con la fragilidad de un recién nacido. Y así glorificó al niño por nacer y a la infancia, enseñándonos que nunca es justificable el asesinato de un niño inocente en el vientre de su madre. El aborto jamás puede ser considerado un derecho humano y que todo niño debe ser siempre acogido con amor.”

Monseñor Eguren explicó además que Jesús “pudo aparecer simplemente, sin ningún vínculo terrenal. Pero escogió nacer en una familia conformada por un hombre y una mujer que se amaban. Y así glorificó la familia, enseñándonos que si queremos dar un rostro verdaderamente humano a la sociedad no podemos ignorar el don precioso de la familia, fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer en un consorcio de amor para toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de los hijos”.

 Luego nuestro Pastor agregó que Jesús “pudo surgir en forma brillante deslumbrando con su sabiduría y su omnipotencia para empezar inmediatamente su misión…pero escogió la pobreza y la sencillez. Y así glorificó la humildad”.

Una de las últimas meditaciones de nuestro Arzobispo fue alentar a los fieles a que “esta Noche Santa todos nos descubramos amados de Dios para que así nuestros miedos y tristezas desaparezcan. Tanto vales para Él, que por ti viene a la tierra. La Navidad es tener la certeza de que yo soy amado por un amor incondicional, el de Dios. Y por tanto por más problemas y dificultades que tenga en la vida mi vida tiene sentido. Vale la pena que yo viva. Tener esta experiencia del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, llena la vida de alegría. De una alegría que perdura para siempre”.

Monseñor Eguren concluyó sus palabras deseando “la celebración de una Navidad verdaderamente cristiana. Que sea expresión de saber que Cristo Jesús, Dios verdadero y hombre verdadero esta cerca de nosotros y quiere recorrer con nosotros el camino de la vida hasta la eternidad.”

 Antes de finalizar la Eucaristía, nuestro Pastor bendijo con alegría las numerosas y variadas imágenes del Niño Jesús que los fieles llevaron hasta la Catedral para luego poner en los Nacimientos de sus hogares.

Al concluir la celebración eucarística, Monseñor Eguren pronunció la siguiente oración ante el hermoso Nacimiento de la Catedral de Piura:

“Señor Jesús, en ti reconocemos el don de Dios a los hombres;
en ti vemos la ternura del Padre;
en ti adoramos al Hijo de Dios, al Mesías anunciado por los profetas.
Señor Jesús, haznos capaces de acoger el misterio que encierras,
de escuchar la voz de Dios en la sencillez de tu Palabra.
Señor Jesús, llena nuestros corazones de paz, que es don del cielo:
llena los corazones de todos los hombres de buena voluntad.
Señor Jesús, abre a la esperanza a todos los que viven en la tristeza y angustia:
Señor Jesús, tú eres la luz. Tú eres la sonrisa de Dios entre los hombres.
Amén.”

domingo 25 diciembre, 2011