MENSAJE DEL ARZOBISPO METROPOLITANO DE PIURA EN EL DIA DE LA MADRE

 Al celebrarse el Día de la Madre les dirijo a todas las madres del Perú y de manera particular a las madres de Piura y Tumbes mis más sinceras felicitaciones y reconocimiento a tan hermosa vocación a la maternidad en la cual la mujer asume un papel fundamental en la sociedad.

El don de la maternidad, fruto de la unión matrimonial de un hombre y de una mujer, implica la esencial tarea de custodiar la vida, don preciado de Dios, que al acogerla en su regazo con ternura y delicadeza, da inicio a la historia de un ser humano en el mundo. En esta trascendental tarea y responsabilidad de apertura a la vida, desde su concepción hasta su fin natural, la madre establece de modo único contacto con la nueva creatura, contribuyendo de manera decisiva en la personalidad del nuevo ser humano. La madre, con su fortaleza, solicitud y dedicación es pieza fundamental, junto a la paternidad del hombre, en la forja de la familia y en consecuencia del destino de la humanidad.

También dirijo mis saludos y reconocimiento a todas las madres que ejercen la maternidad espiritual. Ellas, en su renuncia a la maternidad física, expresan su maternidad en el cuidado y entrega a quienes más lo necesitan: los enfermos, los minusválidos, los abandonados, los huérfanos, los ancianos, los niños, los jóvenes, los encarcelados y, en general, los marginados. Asimismo, no puedo dejar de dar unas palabras de aliento y esperanza a aquellas madres que deben sufrir la muerte de seres queridos, la preocupación por aquellos hijos que van por mal camino, aquellas que sufren porque han sido olvidadas por sus hijos, que están solas o son víctimas de injusticias. Ante estas dificultades, es necesario ponerse junto a la cruz de Cristo que da sentido pleno a todo dolor.

A la Virgen María, que acogió con grande fe, atenta solicitud, e indecible amor al Hijo de Dios en su seno materno, las encomiendo de manera especial, impartiéndoles mi bendición pastoral.

 

 

sábado 7 mayo, 2011