“LA IGLESIA ES EL MEDICAMENTO A TRÁVES DEL CUAL JESÚS SANA EL CORAZÓN ENFERMO DE LA HUMANIDAD»

 19 de febrero (Oficina de prensa).- En el último Domingo del Tiempo Ordinario, antes de comenzar el Tiempo de la Cuaresma, Monseñor José Antonio Eguren, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, celebró la Santa Misa en la Basílica Catedral de nuestra Ciudad, destacando en su homilía que ante la postración moral de muchas personas por culpa del pecado, la Iglesia “es el gran medicamento a través del cual el Señor Jesús continúa sanando el corazón enfermo de la humanidad”.

El Evangelio dominical relata que Jesús, estando en Cafarnaúm, le dice a un paralítico, luego de ser llevado ante el Señor por cuatro hombres haciendo una abertura en el techo de la casa debido a la gran cantidad de personas que se congregaron en el lugar: “Hijo, tus pecados quedan perdonados”. Y posteriormente le dice, ante el asombro de los escribas y de los presentes: “Contigo hablo, levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”.

 “’Levántate y anda’. Estas palabras del Señor también se aplican hoy en día a los que se encuentran postrados moralmente por culpa de sus pecados…Así podemos encontrar dos tipos de personas postradas moralmente: el primer tipo lo conforman aquellas personas cuya vida de pecado las ha conducido a la desesperanza. No creen en la posibilidad del perdón de sus pecados. Más bien creen que su pecado es tan grande que no hay perdón posible para ellos. A este tipo de personas hoy les decimos que la amorosa misericordia de Dios manifestada en Cristo Jesús, todo lo puede y que es más grande que el propio pecado…Grande puede ser nuestro pecado, pero mucho mayor es el amor del Señor…Basta con que creas en el Señor, te presentes ante Él, le confieses tus pecados en el sacramento de la confesión, y podrás caminar de nuevo, es decir, se te abrirán las puertas de una vida renovada, libre, feliz y plena…Como se amonestaba San Agustín durante su proceso de conversión, “han podido levantarse éstos y aquellos, ¿por qué tú, Agustín, no vas a poder?”, explicó nuestro Arzobispo.

 Asimismo, Monseñor Eguren destacó que el segundo tipo de personas lo conforman aquellos que están postrados por sus pecados y no quieren cambiar de vida: “Son los que esperan de la Iglesia la confirmación de que no deben cambiar y que permaneciendo así están bien y en buena relación con Dios. Quisieran oír estas palabras: “antes no se podía, pero hoy sí porque la Iglesia ha cedido y ha cambiado”…A estas personas les decimos: no se engañen. ¿No te das cuenta que de tu estado de postración y degradación?…La ley moral es inmutable y su observancia garantiza que seas persona humana plena…Si bien la Iglesia ama al pecador y siempre estará dispuesto a acogerlo, no es menos cierto que siempre señalará el pecado ahí donde éste se produzca y señalará todo aquello que atente contra la ley moral como contrario a la dignidad de la persona humana y a su posibilidad de felicidad y salvación eterna”.

Nuestro Pastor enfatizó que “la Iglesia aunque tenga que ir contra corriente, no se cansará de señalar como contrarios a la dignidad de la persona humana al divorcio, a los atentados contra la vida como el aborto, a la homosexualidad, al libertinaje sexual, entre otros, y proclamará la santidad del matrimonio y de la familia, el carácter sagrado e inviolable de la vida desde la concepción hasta su fin natural, la belleza de la sexualidad dentro del matrimonio”.

INICIO DE LA CUARESMA

 Monseñor Eguren recordó a los fieles que el próximo 22 de febrero se celebrará el Miércoles de Ceniza, dando inicio al Tiempo de la Cuaresma, tiempo penitencial que nos conduce a la celebración de la Pascua. La Misa central en Piura se realizará en la Basílica Catedral a las 7:30 de la mañana y será presidida por nuestro Arzobispo.

Monseñor Eguren señaló que las prácticas cuaresmales como la oración, el ayuno y la limosna “buscan sacarnos del encierro de nuestro pecado hecho egoísmo y conducirnos a la apertura y al encuentro de vida con el Señor, con nosotros mismos y con nuestros hermanos humanos”.

Nuestro Pastor expresó su deseo que esta Cuaresma se ocasión propicia para que “personal y comunitariamente crezcamos en el amor fraterno, que nos impulse a estar atentos los unos a los otros, deseando el bien del prójimo, viviendo la caridad”.

domingo 19 febrero, 2012