“LA BARBARIE DEL ABORTO ES EL MÁS GRANDE DE LOS GENOCIDIOS QUE CONOCE LA HUMANIDAD”

Monseñor Eguren celebró Santa Misa por los niños y niñas abortados durante el año 2011 en Piura y Tumbes
Recogimiento y oración en Vigilia por la Vida Naciente

 28 de diciembre (Oficina de prensa).- En el marco de la fiesta de los Santos Inocentes fue celebrada hoy en la Basílica Catedral de Piura la Santa Misa por los niños y niñas víctimas del aborto que fallecieron en Piura y Tumbes durante el año 2011. Posteriormente, y ante la exposición del Santísimo Sacramento, los presentes participaron en la Vigilia por la Vida Naciente. Ambas actividades fueron presididas por Monseñor José Antonio Eguren, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura.

En la Eucaristía también se elevaron oraciones por la conversión, tanto de los que han participado directa o indirectamente en la práctica del aborto, como de aquellos que promueven la despenalización y legalización de este crimen.

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 La Iglesia Católica en su liturgia de la Octava de Navidad, recuerda a los niños que murieron en lugar de Cristo, conocidos como los Santos Inocentes, a causa del rey Herodes que mandó a ejecutar a todos los menores de dos años de Belén y sus alrededores por el miedo absurdo de perder el poder de su reino a causa de un nuevo “rey de los judíos”.

En su homilía Monseñor Eguren enfatizó que “la barbarie del aborto es el más grande de todos los genocidios que conoce la humanidad… Pedimos por los niños abortados, nuevos 'Mártires Inocentes' que sin culpa alguna han visto suprimida sus vidas en los vientres de sus madres. Vuelvo esta noche a reiterar lo que tantas veces como Pastor de la Iglesia que peregrina en Piura y Tumbes he manifestado: ¡No al aborto! ¡No más abortos! El aborto no puede ser nunca un derecho humano. Es exactamente lo opuesto. Es una “profunda herida social”. El respeto a la vida por nacer es la primera justicia que se debe aplicar”.

Posteriormente nuestro Arzobispo señaló que “No es posible que una sociedad desee por un lado combatir eficazmente el crimen y al mismo tiempo busque despenalizar y legalizar un delito tan atroz como el aborto en el ámbito de la vida naciente. El derecho a la vida desde la concepción hasta su fin natural, no está sometido al poder del hombre, pues este bien no es propiedad del hombre sino don gratuito de Dios. ¡Ningún ser humano puede arrogarse el derecho de medir el valor de la vida de otro como él! Recemos para que el aborto nunca sea aprobado en el Perú”.

 Monseñor Eguren también dirigió firmes y claras palabras a quienes promueven el aborto: “conviértanse a la causa de la vida. Aún están a tiempo. Los niños por nacer esperan vuestra respuesta”.

Asimismo, nuestro Pastor agregó que “la apertura y defensa de la vida está en el centro del verdadero desarrollo. Hoy se habla de desarrollo con inclusión social. Pues bien, si queremos ser consecuentes, incluyamos en nuestros planes políticos, sociales, culturales y económicos al niño por nacer y junto con él a la familia, célula primera y vital de la sociedad. Sólo así la inclusión será verdadera y podremos darle a nuestro futuro un rostro verdaderamente humano”.

Monseñor Eguren hizo un enérgico llamado a piuranos y tumbesinos a “ser apóstoles del evangelio de la vida y de la familia con la oración y la acción decidida. El discípulo de Cristo está llamado a ser cada vez más ‘profeta’ de una verdad que jamás podrá eliminarse: únicamente Dios es Señor de la vida”.

Seguidamente nuestro Arzobispo hizo un llamado a los jóvenes a que “vivan el amor hermoso y no se hagan esclavos de una cultura hedonista y sensual que banaliza la sexualidad promoviéndola de manera reductiva y empobrecida relacionándola sólo con el cuerpo y el placer egoísta”.

 Hizo también un llamado a los padres para que “acojan con amor a cada hijo con el que sean bendecidos. Acójanlo desde el primer momento en que se enteran que ya está viviendo en el seno de su madre; denle todo su amor y protección ya que tiene como ustedes el derecho sagrado e inviolable a vivir y a nacer…Igualmente les pido que vuestra unión esté santificada por el sacramento del matrimonio”.

Monseñor Eguren también tuvo palabras para aquellas mujeres embarazadas y que pueden estar atravesando por una situación difícil o de confusión: “te digo con cariño, no caigas en la tentación de abortarlo. Nada justifica matar a tu hijo”.

Nuestro Arzobispo concluyó su homilía con una hermosa oración que en distintas ocasiones ha sido pronunciada por Juan Pablo II y Benedicto XVI:

"María Santísima, a Ti confiamos la causa de la vida.
Mira con amor a los niños a quienes hoy en día en número creciente en el mundo se les impide nacer.
Despierta en todos nosotros el respeto por la vida humana naciente.
Haznos capaces de ver en el fruto del vientre materno la admirable obra del Creador.
Dispón nuestros corazones a la generosa acogida de todo niño que se asoma a la vida.
De tu Hijo consíguenos la fuerza de amar y servir a la vida, a la espera de gozar con Jesús,
contigo y con todos los ángeles y santos, de la vida que no tendrá fin. Amén".

POR LA VIDA NACIENTE

 En un ambiente de recogimiento y oración, los fieles participaron también en la “Vigilia por la Vida Naciente” para pedir por la conversión de los corazones y para dar testimonio eclesial común a favor de una cultura de la vida y del amor.

La Vigilia fue presidida por Monseñor Eguren y se inició con la oración de los presentes respondiendo a las Letanías, y en actitud de penitencia rezando por todos los crímenes contra la vida desde su concepción hasta su consumación. Posteriormente, hizo su entrada solemne y en procesión el Santísimo Sacramento el cual quedó expuesto para que la asamblea continúe en oración. Asimismo se efectuaron Peticiones por la Vida, para culminar con el rezo del Santo Rosario y la bendición con el Santísimo Sacramento.

jueves 29 diciembre, 2011