“INICIEMOS UN CAMINO SERIO Y RESPONSABLE DE CONVERSIÓN” EXHORTA MONSEÑOR EGUREN AL COMENZAR CUARESMA

 09 de marzo (Oficina de prensa).- Cientos de fieles madrugaron hoy para participar en la Santa Misa del Miércoles de Ceniza, celebración que marca el inicio del tiempo litúrgico de la Cuaresma. La Eucaristía fue presidida por Monseñor José Antonio Eguren, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura y concelebrada por numerosos sacerdotes de nuestra Arquidiócesis, quienes pusieron la ceniza en la cabeza de los fieles en señal de penitencia y deseo sincero de conversión.

Durante su homilía, Monseñor Eguren alentó a los fieles católicos a iniciar “un camino serio y responsable de conversión” a través de la liturgia y las prácticas del ayuno, la oración y la limosna. "En este camino cuaresmal acojamos la invitación de Cristo a seguirlo de un modo más decidido y coherente. Se trata de un tiempo que nos pide acoger activamente la gracia que el Señor nos da para morir a nuestro pecado y crecer en santidad, renovando nuestra vida cristiana y así poder participar con mayor plenitud y gozo del misterio pascual del Señor. Renovemos la gracia y los compromisos bautismales para que revistiéndonos de Cristo podamos decir con San Pablo 'vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí'".

 “No podemos postergar la tarea ineludible de la propia conversión. Hoy es el tiempo de la misericordia, hoy es el tiempo de la gracia. Hoy debemos iniciar un tiempo nuevo para nuestras vidas. No desaprovechemos ninguno de los 40 días de este tiempo litúrgico, vivamos cada día como si fuese el último, para acercarnos realmente al Señor y le entreguemos nuestra propia vida”, agregó Monseñor Eguren.

Asimismo, nuestro Arzobispo explicó el significado de la ceniza bendecida que recibimos este día. “Es un símbolo sencillo y austero que quiere expresar el humilde reconocimiento que somos pecadores y nuestro deseo de volver a Dios”.

 Monseñor Eguren exhortó a los presentes a que durante la Cuaresma recurran frecuentemente a la oración, el ayuno, y la caridad: “estas son las tres prácticas emblemáticas de la Cuaresma. Ellas nos hablan de nuestro anhelo de reconciliación, de superar las rupturas fruto del pecado: con Dios, con nosotros mismos y con los hermanos humanos…Oración que es ingresar en el diálogo íntimo con el Señor para dejar que su gracia derribe las barreras de nuestro egoísmo y su amor llene nuestras vidas; ayuno que nos habla de ese trabajo serio y responsable por acoger la gracia del Señor para lograr ese señorío sobre nosotros mismos; la caridad que es el secreto de nuestra conversión personal y eclesial, y que debe traducirse en signos concretos a favor del prójimo y en especial de los pobres y más necesitados”.

Finalmente nuestro Arzobispo pidió recurrir al Sacramento de la Confesión durante este tiempo penitencial, impulsando su pastoral y práctica. De igual manera alentó a los fieles a la lectura y meditación de la Palabra de Dios, como camino seguro de libertad y de plena humanidad. “Sigamos el ejemplo de Santa María, Madre de Jesús, que hace silencio, escucha y acoge en su corazón la Palabra de Dios”, concluyó.

miércoles 9 marzo, 2011