“EL SEÑOR TE LLAMA A COMPARTIR CON ÉL SU SACERDOCIO QUE ES SACRIFICIO Y ENTREGA”

Seminaristas de Piura y Tumbes avanzan en su camino al ministerio sacerdotal

 13 de febrero (Oficina de prensa).- El pasado jueves 06 de febrero, Memoria de san Pablo Miki y compañeros mártires, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V. presidió la Santa Misa en la cual 12 seminaristas de Piura y Tumbes dieron un importante paso en su camino hacia el ministerio sacerdotal, recibiendo de manos de nuestro Arzobispo el Ministerio del Lectorado y el Acolitado, y la Admisión a las Sagradas Órdenes. La Eucaristía celebrada en el Seminario Arquidiocesano “San Juan María Vianney” contó con la presencia de varios sacerdotes concelebrantes, los familiares y amigos de los seminaristas.

Durante su homilía Monseñor Eguren exhortó a los seminaristas a vivir su vocación como una total entrega de sus vidas al Señor: “Queridos hijos, en el ejemplo de san Pablo Miki y sus compañeros mártires del Japón, vemos cómo todo hijo de Dios que ha escuchado la llamada del Señor a seguirlo ha de mantener su fe firme y su amor fiel a Cristo hasta el final. Cómo nos dice el Señor Jesús en el Evangelio «el que persevere hasta el final, ése es el que salvará». Jóvenes, de eso se trata, de adherirse a vuestra vocación y vivirla fielmente y con vigor hasta el final, como estos santos mártires que entregaron su vida por Cristo. Avancen por este camino con un corazón puro e indiviso, que no esté dividido entre el amor al Señor y el amor a nosotros mismos y a las cosas del mundo. Que nuestro corazón sea todo de Él y todo para Él, todo puesto al servicio de los demás”.

 Luego añadió: “Estos pasos que hoy dan, son pasos que los acercan al sacerdocio ministerial. Siguiendo las enseñanzas de Juan Pablo II, de Benedicto XVI y ahora del Papa Francisco quiero decirles que no hemos de ver el sacerdocio como una carrera que nos permite alcanzar ascenso social, honores, riquezas o poder. El verdadero poder es el servicio. El camino de nuestro llamado es el más hermoso de todos porque es seguir a Cristo en su realidad de servidor del Padre y de los hombres. El Señor te llama a compartir con Él su sacerdocio, que es fundamentalmente sacrificio y entrega, es ponerse al servicio de la Iglesia y de los hermanos, es hacer de tu vida una oblación total a Dios”.

Antes de finalizar nuestro Arzobispo remarcó a todos los seminaristas que “el seminarista y el sacerdote que no aspira a la santidad no sirve. No hemos sido llamados a la tibieza, a dar una respuesta a medias al Señor. Sólo hay una forma de ser seminarista y de ser sacerdote, aspirando diariamente a la santidad, dándoselo todo a Cristo. Esto es lo que la Iglesia necesita hoy, sacerdotes santos y sabios”.

Al final de la Santa Misa, también fueron bendecidas e impuestas las sotanas a 6 seminaristas que iniciarán este año sus estudios de Teología, y se dio la bienvenida a los 15 jóvenes que ingresan este año al Seminario. 

 

 

jueves 13 febrero, 2014