EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA Y LA CUARESMA 2014

 05 de marzo (Oficina de Prensa).- Mediante una circular dirigida a todos los sacerdotes de Piura y Tumbes, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, los exhorta a reforzar el sacramento de la reconciliación o confesión durante todo el Tiempo de Cuaresma. También les da a conocer que el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, en nombre del Santo Padre Francisco, ha convocado a una Jornada denominada “24 horas para el Señor”, que busca ofrecer de manera ininterrumpida a lo largo de todo un día el sacramento de la reconciliación en algunos templos de cada Iglesia particular. Finalmente y con el fin de facilitar la experiencia de la conversión y la gracia de la reconciliación, Nuestro Arzobispo ha delegado a todos los sacerdotes de la Arquidiócesis Metropolitana de Piura, durante el ejercicio de la Santa Cuaresma y hasta el Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor (del 05 de marzo al 20 de abril), las facultades extraordinarias de absolver el pecado del aborto.

A continuación presentamos la Circular escrita por nuestro Arzobispo:

EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA Y LA CUARESMA 2014

San Miguel de Piura, 05 de marzo de 2014

A mis muy queridos sacerdotes de la Arquidiócesis de Piura y Tumbes:

Como signo de su amor por nosotros, el Señor nos concede iniciar este año el día 05 de marzo, Miércoles de Ceniza, un nuevo tiempo de Cuaresma. La Cuaresma es el tiempo que precede y dispone a la celebración de la Pascua. Es tiempo de escucha de la Palabra de Dios y de conversión, de preparación y de memoria del Bautismo, de reconciliación con Dios y con los hermanos, de recurso más frecuente a las “armas de la penitencia cristiana”: la oración, el ayuno y la limosna (ver Mt 6, 1-6.16-18).

De manera semejante como el antiguo pueblo de Israel marchó durante cuarenta años por el desierto para ingresar a la tierra prometida, la Iglesia, el nuevo Pueblo de Dios, se prepara durante cuarenta días para celebrar la Pascua del Señor Jesús. Si bien es un tiempo penitencial, no es un tiempo triste y depresivo. Se trata de un tiempo especial de purificación y de renovación de la vida cristiana para poder participar con mayor plenitud y gozo del misterio pascual de Cristo.

La Cuaresma es un tiempo privilegiado para intensificar el camino de la propia conversión. Este camino supone cooperar activamente con la gracia para dar muerte al hombre viejo que actúa en nosotros. Se trata de romper con el pecado que habita en nuestros corazones, alejarnos de todo aquello que nos aparta del Plan de Dios, y por consiguiente, de nuestra felicidad, realización personal y salvación eterna. Medio insustituible para la conversión es el acudir con frecuencia al Sacramento de la Reconciliación.

Ministros de la Reconciliación

En razón de nuestro ministerio sacerdotal (ver Jn 20, 22-23), tenemos en el sacramento de la confesión o reconciliación un valioso don que ofrecer a nuestros hermanos en nombre del Señor. En efecto, Cristo nos ha confiado a nosotros sus sacerdotes la obra sacramental de la reconciliación con Dios. Los sacerdotes somos por voluntad del Señor los únicos ministros del sacramento de la penitencia, sacramento que restablece la amistad con Dios y con los hijos de su familia, que es la Iglesia. Gracias a este sacramento Ella se rejuvenece y se edifica en todas sus dimensiones: universal, diocesana y parroquial.

Por ello al iniciar el ejercicio de la Santa Cuaresma, quiero alentarlos a reforzar solícitamente este sacramento durante todo este tiempo penitencial, incluso como exigencia de auténtica caridad y verdadera justicia pastoral, ya que todo fiel, con las debidas disposiciones interiores, tiene derecho a recibir personalmente la gracia sacramental. Sepamos proponer a nuestros hermanos de manera convincente y eficaz la práctica del Sacramento de la Reconciliación con generosa disponibilidad y con horarios más amplios de tiempo en los confesionarios de nuestras iglesias. Asumamos la actitud de Cristo de inclinarnos con misericordia de buenos samaritanos sobre la humanidad herida y mostremos la novedad de la dimensión sanadora y reconciliadora de este sacramento que está dirigido a perdonar y a sanar las fracturas del pecado: con Dios, con uno mismo, con los demás y con la creación.

Dediquemos más tiempo a oír confesiones. En la antigua casa parroquial de Ars se conservan, y pueden verse todavía, las disciplinas y el cilicio de San Juan María Vianney, pero su principal instrumento de mortificación no está ahí. Lo han dejado en la Iglesia, pues era el confesionario. Durante largo tiempo del día permanecía sentado en el confesionario, prisionero de los pecadores. De ahí que sufriese una serie de hernias muy dolorosas.

Por último, no nos olvidemos, que como todo buen fiel cristiano, el sacerdote también tiene necesidad de confesar sus propios pecados y debilidades. Él es el primero en saber que la práctica frecuente de este sacramento lo fortalece en la fe, la esperanza y la caridad hacia Dios y los hermanos. Recientemente el Papa Francisco nos decía: “Todos somos pecadores. Incluso el Papa se confiesa cada dos semanas, porque el Papa es también un pecador”. “En un sacerdote que no se confiesa o se confesase mal, su ser como sacerdote y su ministerio se resentirían muy pronto, y se daría cuenta también la comunidad de la que es pastor” (Directorio para el Ministerio y la Vida de los Presbíteros, n. 72).

Dos acciones concretas:

I. “24 horas para el Señor”

Con fecha 24 de febrero pasado, el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, ha dirigido una carta a todos los Obispos de la Iglesia donde en nombre del Santo Padre Francisco nos convocan a una Jornada denominada “24 horas para el Señor”. Esta Jornada que el mismo Santo Padre iniciará en Roma, busca ofrecer de manera ininterrumpida a lo largo de todo un día el sacramento de la reconciliación en algunos templos de cada Iglesia particular.

La Jornada debe iniciarse a las 5.00pm del próximo viernes 28 de marzo y concluirse el sábado 29 de marzo a las 4.00pm, vísperas del IV Domingo de Cuaresma, domingo de Laetare en la Iglesia. La Jornada deberá comenzar con una breve liturgia penitencial y concluirse con una exposición y adoración al Santísimo Sacramento.

Por tanto ante este pedido del Santo Padre he decidido que las siguientes iglesias parroquiales estén abiertas ofreciendo el sacramento de la Reconciliación de manera ininterrumpida en los días y horarios descritos anteriormente:

– Basílica Catedral de Piura.

– San Juan Bautista (Catacaos).

– San Francisco de Asís (Paita).

– La Santísima Trinidad (Sullana).

– La Inmaculada (Talara).

– San Nicolás de Tolentino (Tumbes).

Pido a los Vicarios Foráneos que difundan ampliamente esta Jornada entre los fieles cristianos de sus Vicarías, organicen con los sacerdotes de sus Vicarías los turnos de confesiones que crean convenientes, donde por lo menos deberán haber siempre en simultáneo un mínimo de dos sacerdotes por turno. Asimismo pido a los párrocos de los templos parroquiales designados que tomen todas las medidas de seguridad correspondientes (agentes de pastoral cuidando el interior del templo, coordinaciones con Serenazo y la Policía Nacional del Perú, etc.).

II. Facultad para absolver el pecado del aborto

Finalmente y con el fin de facilitar la experiencia de la conversión y la gracia de la reconciliación delego en todos los sacerdotes de la Arquidiócesis Metropolitana de Piura, durante el ejercicio de la Santa Cuaresma y hasta el Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor (del 05 de marzo al 20 de abril), las facultades extraordinarias de absolver el pecado del aborto que a tenor del canon 1398, tiene pena de excomunión. Como bien sabemos esta facultad ordinariamente está limitada sólo a algunos sacerdotes por razón de su oficio eclesiástico.

Encomendamos a María Santísima, la Madre dolorosa que estuvo al pie de la cruz de su Divino Hijo, viendo cómo la obra de nuestros pecados era perfectamente reconciliada por el desbordante amor salvífico de Jesús crucificado, que nos alcance de su Hijo ver los frutos de una mayor conversión y santificación nuestra y de nuestros hermanos por medio de una práctica más convincente y generosa del sacramento de la reconciliación durante la Cuaresma 2014.

Los bendice paternalmente y pide sus oraciones,

 

 

miércoles 5 marzo, 2014