“EL NUEVO AÑO SE NOS OFRECE PARA CRECER EN SANTIDAD Y EN APOSTOLADO”

Santa Misa y Te Deum de fin de año – Solemnidad de Santa María, Madre de Dios

 1 de enero (Oficina de Prensa).- La noche del 31 de diciembre, una gran cantidad de fieles se congregaron en la Basílica Catedral de Piura para participar de la Santa Misa y Te Deum de fin de año, presidida por nuestro Arzobispo Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., para dar gracias a Dios por todos los dones recibidos y pedirle perdón por los errores cometidos durante el año que termina, y para implorar su bendición durante el nuevo año que comienza.

En su homilía Monseñor Eguren exhortó a los presentes a vivir cristianamente la llegada del año nuevo: “Queridos hermanos, tengamos claro que el celebrar la llegada del año nuevo no significa hacerlo como el mundo nos propone, es decir, entregándose al pecado a través del desenfreno y el alcohol, como si ello fuera el camino hacia la felicidad que anhelamos. Más bien los exhorto a todos ustedes a que reciban cristianamente el nuevo año, con alegría y también con una actitud reflexiva, considerando que Dios nos regala un nuevo año para crecer en santidad y en apostolado, para vivir en la verdad y en la caridad, y así contribuir a que en nuestro mundo y en nuestra sociedad piurana y tumbesina se construya la ansiada Civilización del Amor”.

 En otro momento nuestro Pastor añadió: “El Santo Padre Francisco nos ha invitado a tomar conciencia de que un año que termina supone haber avanzado y habernos acercado más hacia la meta a la que Dios nos llama y hacia la cual nos dirigimos, el encuentro pleno con el Señor en el cielo. Por ello, junto con el ejercicio de dar gracias por los dones recibidos y de pedir perdón por los errores cometidos, es fundamental aprovechar esta ocasión para que cada uno revise su propia vida cristiana y se pregunte: ¿los pasos que he dado me están conduciendo al cielo? ¿las decisiones que he tomado me están llevando a la salvación? Dios nos ofrece un nuevo año, el cual no podemos desaprovechar de manera irresponsable, sino que ha de ser una oportunidad de trabajar por vivir una vida cristiana más coherente y auténtica, para poder así dar mayores frutos de santidad y apostolado como hijos de la Iglesia”.

“El nuevo año – agregó Monseñor Eguren – no puede ser una ocasión para repetir los mismos errores, caer en los mismos pecados o seguir viviendo en la propia mediocridad y tibieza, en la mezquindad y el egoísmo. El nuevo año tiene que servirte para madurar como cristiano, para poner los medios concretos en tu vida cristiana que te lleven, apoyado en la gracia del Señor, a ser testigo de Cristo con tu palabra, tu ejemplo y tu vida”.

 Al finalizar su homilía nuestro Arzobispo manifestó a los presentes: “Vamos a pedirle a la Virgen Santísima su protección y su guía a lo largo del nuevo año que comenzamos. El Evangelio de hoy nos recuerda que «María guardaba cuidadosamente todas esas cosas y las meditaba en su corazón”. Santa María es una mujer de fe, sumamente sensible a cada una de las gracias recibidas y a cada gesto del amor de Dios en su vida. Y frente a todo ello la Virgen responde a Dios con gratitud, pero también con total entrega y compromiso, porque el amor con amor se paga. Que Santa María nos ayude y enseñe, desde el primer día del nuevo año, a tener un corazón como el suyo, para que seamos capaces de guardar cuidadosamente en nuestro corazón todas las gracias recibidas de parte del Señor y todas las manifestaciones de su amor en nuestras vidas. Pidámosle a la Virgen Santísima que nos ayude a responder como Ella con lo mejor de nosotros mismos en cada momento y a lo largo de toda nuestra vida”.

 

 

miércoles 1 enero, 2014