ARZOBISPO DE PIURA DESTACÓ INCANSABLE SERVICIO A LA IGLESIA DE MONSEÑOR ALVARO DEL PORTILLO

 30 de marzo (Oficina de prensa).- En la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (San Sebastián) en Piura fue celebrada el pasado miércoles 23 de marzo, la Misa por el XVII aniversario de fallecimiento de quien fuera el segundo Gran Canciller de la Universidad de Piura (UDEP) y Obispo Prelado del Opus Dei, Monseñor Álvaro del Portillo. En la celebración se reunieron autoridades y sacerdotes de la Obra, miembros de la comunidad universitaria, amigos de la Universidad y público en general.

La Misa estuvo presidida por Monseñor José Antonio Eguren, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, quien en su homilía destacó las cualidades de fidelidad a Dios y a la Iglesia del primer sucesor del Fundador del Opus Dei: "La santidad, fidelidad y sabiduría – virtudes tan necesarias hoy- son las que vivió Monseñor Álvaro del Portillo… Ejemplos como el de Don Álvaro, Juan Pablo II, San Josemaría son dignos a imitar por ser muestras de verdaderos sacerdotes santos, lo que hace falta en los tiempos que vivimos".

 “Don Álvaro se caracterizó por la fidelidad al Fundador, San Josemaría Escrivá, y a su mensaje, en un trabajo pastoral incansable al servicio a la Iglesia. Su entrega al cumplimiento de la misión recibida lo llevaba a buscar siempre la identificación con Cristo y su divino Plan, constantemente alimentado por la oración, la Eucaristía y una tierna devoción a la Virgen María”, afirmó Monseñor Eguren.

Nuestro Arzobispo destacó el inmenso amor que Don Álvaro tenía a la Iglesia, “el cual se manifestaba en su profunda comunión con el Papa y los Obispos. Junto con ello, Monseñor Del Portillo no dejó de practicar la caridad con todos, la humildad, la prudencia, la serenidad y el buen humor que tanto destacan quienes lo conocieron de cerca”.

Cabe recordar que el segundo Gran Canciller de la UDEP falleció el 23 de marzo de 1994, a los 80 años. Unos días antes había culminado una peregrinación a Tierra Santa. Perteneció al Opus Dei desde 1935 y se caracterizó por su cercanía y fidelidad al mensaje espiritual de San Josemaría desde su admisión a la Obra, cuando aún tenía 21 años, hasta que sucedió al Fundador después de su muerte (1975).

miércoles 30 marzo, 2011