LA VIRGEN DEL CARMEN: UNA DEVOCIÓN Y UNA IGLESIA CENTENARIA

08 de julio de 2021 (Oficina de Prensa).- El próximo 16 de julio celebraremos la fiesta de  “Nuestra Señora del Carmen”, a quien en nuestra Arquidiócesis tenemos especial devoción, sobre todo en el santuario que lleva su nombre y que se encuentra en Piura. Se trata de uno de los Santuarios más hermosos y que mantienen la mayor cantidad de muestras de arte barroco de toda nuestra Arquidiócesis.

Un santuario bicentenario

Como preámbulo a la fiesta de Nuestra Señora, conversamos con la Dra. Ruth Rosas Navarro, Catedrática de la Universidad de Piura, renombrada historiadora e investigadora de la religiosidad popular Piurana, quien nos comenta un poco más sobre esta hermosa devoción y el Santuario de Nuestra Señora: “¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima! Vos sois la criatura más noble, la más sublime, la más pura, la más bella y más santa de todas… Así inicia una de las oraciones a la Virgen del Monte Carmelo o del Carmen a quien veneramos desde hace varios siglos, especialmente en su santuario ubicado en la calle Tacna, santuario que tiene casi tres siglos de fundado y donde los piuranos mantenemos esta devoción que renueva nuestras más antiguas creencias y tradiciones. En nuestra tierra, esta devoción se vio reforzada en 1736, cuando el Maestre de Campo Francisco Miguel de la Peña Montenegro fundó la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en un terreno que perteneció al indio ayabaquino Francisco Campos Neyra. Las dos casas contiguas a la Iglesia fueron construidas por el General Vitorino Montero del Águila, Corregidor de Piura desde 1732, y arrendadas hasta 1744, año en que su hermano Nicolás Montero, cura y Vicario de Piura, las entregó a Francisco de la Peña Montenegro, «siempre con el fin de que quedasen para Nuestra Madre y Señora del Carmen»”.

“A partir de ese momento -continúa la Dra. Rosas- Francisco de la Peña, comerciante piurano importante en el circuito económico norperuano-surquiteño, se empeñó en expandir el perímetro de la Iglesia y adornarla con preciosas imágenes de la Virgen, San José, Señor Cautivo, entre otras, que festejó en su debida ocasión. Para lograrlo, mejoró dichas casas y estableció en su testamento, en 1776, que tras su muerte la casa en la que habitaba quedara para su esposa Tomasa de Castilla y Tóbar hasta sus últimos días, en que finalmente pasaría a pertenecer a la Iglesia del Carmen, mientras que la otra casa quedaría en posesión de la Iglesia desde 1780, en que murió Francisco, y podía ser arrendada o vendida utilizando el usufructo en reparar la Iglesia y mantener su culto”.

“Como fundador de la Iglesia desempeñó el Patronato y nombró como sucesora del cargo a su esposa Tomasa para lo cual inició las diligencias necesarias ante el Obispo Baltasar Jaime Martínez Compañón quien accedió a dicha petición. La labor de la nueva Patrona se centró en «cuidar el culto de la referida Iglesia administrando sus rentas, fincas y limosnas», arraigando en los piuranos la devoción por la Virgen del Carmen que celebraban cada año con mayor boato”.

Fuerte devoción que continúa hasta nuestros días

Es importante resaltar que durante las primeras décadas del siglo XIX se incrementó la devoción a la Virgen del Carmen provocando que los piuranos usaran medallitas con su imagen y escapularios, encargaran misas en su honor, compraran cuadros con la efigie de “María Santísima del Carmen” que colgaban en sus habitaciones para encomendarse a ella diariamente o cada vez que tuvieran algún problema o enfermedad, asistieran a su fiesta, y, por supuesto, su última voluntad era que fueran enterrados en su Iglesia con hábito y cuerda de la Virgen, como lo pidió Francisco de la Peña.

Este año, debido a la pandemia y en cumplimiento de los protocolos de higiene y bioseguridad, la Santa Misa y Rezo de la Novena a Nuestra Señora será celebrada a las 7:00 pm., con el aforo permitido y transmitida virtualmente en vivo, a través de la Página de Facebook del Santuario “Nuestra Señora del Carmen” (la transmisión se puede seguir AQUÍ)

jueves 8 julio, 2021