«LA MEJOR LECCIÓN ES AQUELLA QUE SE DA CON EL TESTIMONIO DE LA PROPIA VIDA CRISTIANA»

04 de junio de 2021 (Oficina de Prensa).- Con ocasión de celebrarse, el próximo 06 de julio, el Día del Maestro, nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., ha escrito un mensaje a todos los maestros del Perú, especialmente a quienes forman parte de la gran familia del Consorcio Arquidiocesano de Colegios Parroquiales de Piura (CACPAP) del cual nuestro Pastor es Promotor General, y que está conformado por ocho colegios: “San Nicolás de Tolentino” en Tumbes, “Santa Rosa de Lima” en Talara, “Nuestra Señora de las Mercedes” y “San Pedro Chanel” en Sullana, así como “San José Obrero”, “Nuestra Señora del Tránsito”, “Nuestra Señora del Rosario” y “Santa Rosa de Lima” en Piura.

A continuación compartimos el íntegro del mensaje de nuestro Arzobispo:

Mensaje del Arzobispo de Piura
con ocasión del Día del Maestro

Queridos Maestros:

Al celebrarse este 6 de julio vuestro día, les hago llegar a todos mi más afectuoso saludo, así como mis oraciones por ustedes y sus familias.

De manera especial quisiera dirigirme a los maestros de religión en esta ocasión. La enseñanza de la religión católica forma parte entrañable de la historia de la escuela en el Perú, y el maestro de religión constituye una figura muy importante en el conjunto de los profesores.

En los actuales momentos surge una pregunta: ¿Es necesaria la educación religiosa? ¿Es importante el curso de religión católica en nuestras escuelas y colegios, garantizado por el Acuerdo Internacional suscrito entre la Santa Sede y el Estado Peruano en 1980? Sin duda alguna debemos decir que sí y por varias razones:  

En primer lugar, porque ella favorece la reflexión sobre el sentido profundo de la existencia. Nuestros niños, adolescentes y jóvenes, desde temprana edad, se interrogan sobre el sentido último de la vida y del mundo en el que viven. ¿Quién soy? ¿Para qué existo? ¿Cuál es el sentido de mi vida y del mundo en el que estoy? ¿Dónde está la felicidad y la libertad que busco? Son las preguntas que ellos se hacen. Las preguntas que también nosotros nos hacíamos cuando éramos jóvenes.

A través del curso de religión los jóvenes van progresivamente descubriendo que la propia vida y el mundo en el que vivimos corresponden a un designio divino. Que hay un plan, el Plan de Dios, que gobierna la propia existencia y toda la historia. Un designio divino de amor que es creador, salvador y redentor del hombre.

De esta manera los jóvenes comprenden, gracias al curso de educación católica, que la historia es en verdad historia de salvación y que por tanto hay que mirar la propia vida y el mundo en el que vivimos, siempre con esperanza, y con visión de futuro, a pesar de los problemas y dificultades que podamos encontrar, porque Dios, Uno y Trino, es en última instancia quien guía nuestras vidas y el universo entero con su sabiduría y amor.

En segundo lugar, el curso de religión católica es de vital importancia porque por medio de él, nuestros jóvenes van descubriendo que Jesús de Nazaret, es la respuesta a sus ansías más profundas de felicidad personal, de sentido y de plenitud. Van descubriendo que Jesús, y sólo Jesús, les muestra su identidad más profunda, es decir, quiénes son en verdad, y qué deben hacer para ser felices y alcanzar la libertad.

La misión de un maestro católico es trabajar generosamente, junto con los padres de familia, primeros educadores en la fe de sus hijos, para que los jóvenes tengan a Jesús como el primero de sus amigos y en Él puedan abrirse en amistad auténtica con los demás. Trabajen generosamente para que nuestros jóvenes conozcan a Jesús, y para que, conociéndole a Él, le sigan, ya que es imposible conocer a Jesús y no creer en Él, y no arder en deseos de ser en todo semejantes a Él. La amistad con Cristo nos abre a todo lo verdadero, bueno, justo, digno y hermoso que hay en la vida.

Finalmente, la instrucción religiosa que ustedes maestros imparten en sus aulas, es de suma importancia, porque ayuda a los jóvenes a descubrir la relación fundamental e importante entre libertad y verdad, entre libertad y bien, dándole a toda la enseñanza un sentido unitario. Descubrir la verdad y el bien, para ser auténticamente libres y para crecer en responsabilidad, ya que no hay mejor ciudadano que un buen cristiano.   

Quiero aprovechar de esta ocasión para agradecerles de corazón todo el importante trabajo que realizan, un trabajo vital, pero muchas veces poco reconocido por el Estado y por la sociedad en su conjunto; un trabajo que contribuye, por una parte, a dar un alma a la escuela y por otra, a asegurar a la fe cristiana plena ciudadanía en los lugares de la educación y de la cultura en general.

Gracias, porque a pesar de la presente pandemia y las grandes limitaciones que ofrece una enseñanza virtual, ustedes han sabido defender el curso de religión en la actual currícula educativa pública, impidiendo que éste fuera eliminado, y no han cejado en sus esfuerzos por impartirlo, conscientes de la importancia y trascendencia que éste tiene en la vida de sus educandos.

Hermosa vuestra misión: colaborar con los padres de familia en su fundamental misión de ser los primeros responsables de la educación cristiana de sus hijos; ayudar a desarrollar en sus educandos una personalidad plena y libre, conforme a la medida de Jesucristo, el hombre nuevo y perfecto; lograr que nuestros jóvenes tengan una vivencia humana completa y bien preparada.

Por todo lo dicho, podemos concluir que la dimensión religiosa no es una supraestructura, sino que es parte integrante de la persona, desde la primerísima infancia. Es apertura fundamental al otro y al misterio de Dios, que precede a toda relación y a todo encuentro auténtico entre los seres humanos. La dimensión religiosa hace al hombre más hombre, más persona, y más libre.

Queridos Maestros: a ustedes les corresponde, además del deber de la competencia humana, cultural y pedagógica propia de todo maestro, la vocación de dejar traslucir que el Dios del que hablan en sus clases, constituye la referencia esencial de su propia vida. La mejor lección es aquella que se da con el testimonio de la propia vida cristiana, vivida ésta con coherencia y autenticidad. 

Queridos Padres y Maestros: A sus hijos y educandos les agradan los desafíos, los horizontes auténticos de vida. Los jóvenes por naturaleza tienen hambre de verdad y de amor, y no se contentan con la mediocridad. Por ello no tengan miedo de proponerles al Señor Jesús, única fuente de vida y de libertad verdaderas.

Les deseo a todos que el Señor les dé la alegría de no avergonzarse nunca de su Evangelio, la gracia para vivirlo, la pasión para compartir y cultivar la novedad que mana de él, para la vida del mundo.  

Que vuestra labor de enseñanza sea siempre capaz, de abrir a vuestros estudiantes a esta dimensión de libertad y de pleno aprecio del hombre reconciliado por el Señor Jesús.  

San Miguel de Piura, 06 de julio de 2021
Día del Maestro 

Puede descargar el archivo PDF de este Mensaje de nuestro Arzobispo AQUÍ

domingo 4 julio, 2021