HÉROES DE BATA BLANCA Y MÁRTIRES DE LA MEDICINA PIURANA

Arzobispo rinde homenaje a los médicos fallecidos en Piura durante la pandemia

22 de enero de 2021 (Oficina de Prensa).- Desde el momento que se anunció la llegada del Covid-19 a nuestro País, los médicos se han puesto en la primera línea de batalla contra esta pandemia. A lo largo de estos meses, han sido 11 los médicos piuranos que han entregado su vida por salvar la de sus semejantes, convirtiéndose en héroes de bata blanca y mártires de la medicina piurana. Por este motivo, el Consejo Regional VII Piura del Colegio Médico del Perú organizó una Ceremonia Póstuma de Reconocimiento a estos valerosos doctores. Nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., dirigió una liturgia de oración y unas emotivas palabras de homenaje, en la que les reiteró a todos nuestros médicos su cercanía y afecto, su reconocimiento y eterna gratitud, así como el testimonio de sus oraciones en esta hora de desafío y prueba.

A continuación compartimos las palabras pronunciadas estar tarde por nuestro Arzobispo:

Agradezco la invitación que me ha hecho el Consejo Regional VII de Piura del Colegio Médico del Perú, en la persona de su Decano, el Doctor Arnaldo Lachira Albán, para presidir esta liturgia donde oramos de manera especialísima por nuestros médicos piuranos fallecidos a causa de la pandemia. Ellos son sin lugar a dudas los ¡Héroes de Bata Blanca! y los ¡Mártires de la Medicina Piurana! 

Trabajando desde el primer día de la emergencia al límite de sus fuerzas, y luchando por salvar la vida de sus pacientes contagiados por el terrible virus del Covid-19, hasta la entrega de sus propias vidas, ellos se han constituido en los “santos de la puerta de al lado”, según la acertada expresión del Papa Francisco. 

Hoy queremos honrarlos y recordarlos, y por ello me permito leer en estos momentos sus nombres con el anhelo de que nunca olvidemos su gran sacrificio, a través del cual hicieron vida la enseñanza de Jesús en el Evangelio: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos” (Jn 15, 13).

Ellos son los doctores:

Óscar Martín Miranda Martino.
Marino Purizaca Amaya.
Jorge Ulpiano Sánchez López.
José Ceferino Nizama Velarde.
Luis Alberto More Ayala.
Javier Oswaldo Vásquez Rumiche.
Paul Enrique Pachas Yataco.
Walter Alberto Vegas Olaya.
José Fermín Bernabé Gutiérrez.
Luis Anselmo Saavedra Juárez.
Ángel Edgardo Espinoza Peláez. 

Esta tarde oramos para que el Señor les conceda la vida eterna. Que Cristo Resucitado les otorgue a sus afligidas familias tener siempre una esperanza sólidamente cimentada en la fe de la Resurrección. Tengan además la seguridad que todos están siempre presentes en mis oraciones.

Asimismo, esta tarde rezamos por todos los médicos actualmente contagiados por el Covid-19, especialmente por los que se encuentran internados en las Unidades de Cuidados Intensivos y en las Unidades de Cuidados Intermedios de nuestros hospitales. Que el Señor Jesús les conceda recuperarse pronto, junto con todos nuestros enfermos, para alegría de sus familiares y colegas.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para rendir mi homenaje a ustedes queridos médicos piuranos que desempeñan su honorable profesión médica con gran amor y abnegación, poniendo en riesgo diariamente sus propias vidas. Le pido al Señor Jesús y a María Santísima, Salud de los Enfermos, que les dé en estos momentos la esperanza y la fortaleza necesarias para que sigan cuidando con amor al prójimo enfermo, especialmente a nuestros hermanos contagiados.

Se que la tarea es ardua, que son once meses de lucha sin descanso y que ahora deben enfrentar una segunda ola de esta enfermedad de dimensiones imprevisibles. Por ello los invito a abrazar con fe y amor a Cristo crucificado, para así llenarse de fuerza y esperanza, porque la fe nos libera del miedo y nos da la fortaleza que necesitamos.

Cuando cada día comiencen su trabajo en su hospital o centro de salud, tengan la certeza de que nunca están solos, que Jesús, “que pasó por el mundo haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él” (ver Hch 10, 38), está siempre con ustedes, camina a su lado y nunca los abandona. Él Señor, se identifica plenamente con vuestra misión, ya que Él mismo tuvo predilección por los enfermos, y a lo largo de su ministerio público dedicó muchas jornadas y horas en acogerlos, visitarlos y curarlos.

Como el Buen Samaritano de la Parábola de hoy (ver Lc 10, 25-37), ustedes no han evadido su responsabilidad.

Viendo la necesidad, viendo al hermano enfermo, lo han  socorrido prodigándole su amor y atención, porque saben que la vida es sagrada y que ella pertenece sólo a Dios, y que por eso siempre debe ser acogida, protegida, respetada y servida desde que comienza con la concepción hasta su fin natural.

En toda enfermedad, y más aún en estos momentos de pandemia, no se trata sólo de “curar” sino también de “cuidar” y “acompañar”, puesto que en su fragilidad el enfermo no sólo experimenta que le falta la salud, sino que todo su ser se ve comprometido, espiritual, emocional y afectivamente. Por eso es tan importante que cuando ustedes atiendan a nuestros enfermos de coronavirus, vayan más allá del mero procedimiento terapéutico, y le hagan sentir al prójimo enfermo, junto con su compañía y amistad, la presencia del amor de Cristo que los ama, los consuela y los ayuda. 

Sabemos bien que la hospitalización por Covid-19 se caracteriza por la soledad. El enfermo aquejado por esta enfermedad no puede tener cerca de sí a sus familiares. Ustedes queridos médicos, junto con sus enfermeras, son la única voz y mano amiga que ellos tienen. El Señor Jesús quiere valerse de ustedes para seguir imponiendo sus manos con amor sobre nuestros enfermos tal y como lo hacía en el Evangelio (ver Lc 4, 40), para así darles consuelo, paz y esperanza y ellos puedan experimentar, la cercanía, ternura y amor que les ayuden a soportar con paciencia la prueba de la enfermedad, y a los moribundos el tránsito de la muerte.

Para terminar, quiero reiterarles lo que vengo diciendo públicamente en favor de ustedes desde el inicio de la pandemia: Estoy a su lado en todos sus justos reclamos, por lo que pido y demando una vez más, a las autoridades nacionales y regionales, que atiendan todos y cada uno de sus requerimientos y necesidades.

No es posible que en las actuales circunstancias de emergencia no se les provea de todo lo que necesitan en el área sanitaria para atender adecuadamente a nuestros enfermos y al mismo tiempo estar bien protegidos. No es posible que en las actuales circunstancias de emergencia se les maltrate también salarialmente, incumpliendo el Estado los contratos de administración de servicios para el Área Covid, el no pago de los bonos de reactivación prometidos y la no renovación de los destaques médicos. Mención especial merece la no entrega, ni en la cantidad ni en la frecuencia necesaria, de los equipos de protección personal, lo cual los pone a todos ustedes, junto con sus enfermeras y personal sanitario, en alto riesgo de contagio. 

A pesar de todo, no nos dejemos robar la esperanza. En Jesús resucitado, la vida ha vencido a la muerte. Ni el mal ni la muerte tienen la última palabra. Esta es nuestra fe, una fe que nutre nuestra esperanza en un futuro mejor, donde también nosotros podamos ser mejores; la esperanza de que finalmente seremos liberados del mal y en particular de esta pandemia.

Queridos médicos piuranos: Los abrazo espiritualmente a todos ustedes junto con sus enfermos y sus familias. Todos sabemos muy bien que no tiene precio lo que vienen realizando en estos tiempos de pandemia por todos nosotros. Personalmente les doy las gracias por tanta abnegación y sacrificio. Cada uno de ustedes está presente en mi corazón y oraciones. A todos les hago llegar con sincero afecto mi bendición.

Que María Santísima, Salud de los Enfermos, Auxilio de los Cristianos y Abogada nuestra, nos socorra en esta hora de dolor y de enfermedad, y que como hizo en las Bodas de Caná (ver Jn 2, 1-12), le adelante a su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, la hora de la cura y de la sanación.

Amén.

San Miguel de Piura, 22 de enero de 2021
Viernes de la II Semana del Tiempo Ordinario
Memoria de San Vicente, diácono y mártir 

Puede descargar el archivo PDF conteniendo las palabras de nuestro Arzobispo durante la Liturgia de Oración por los médicos piuranos fallecidos a causa del Covid-19 AQUÍ

viernes 22 enero, 2021