“HACED EL BIEN HERMANOS, PARA VUESTRO BIEN”

Arzobispo celebra la Fiesta de San Juan de Dios
y el Día Internacional de la Mujer

08 de marzo de 2022 (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, nuestro Arzobispo Metropolitano, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., presidió, en la Basílica Catedral de Piura, la Santa Misa con ocasión de la Fiesta de San Juan de Dios, fundador de la Orden Hospitalaria que lleva su nombre, así como el Día Internacional de la Mujer. A la Eucaristía asistieron el Hno. Benigno Chahuillco Ayahua O.H., Superior de San Juan de Dios en Piura, así como los médicos, personal sanitario, trabajadores, voluntarios, bienhechores, juntos con los pacientes y sus familiares. Estuvieron también los miembros del Directorio de la Beneficencia Pública de Piura, presididos por su Presidente, el Lic. José Miguel Godos Curay, quienes habían solicitado que esta Santa Misa también fuera ofrecida por todas las mujeres piuranas. 

San Juan de Dios, hermoso ejemplo de santidad hecha de caridad al prójimo

Durante su homilía, nuestro Pastor reflexionó sobre la santidad de San Juan de Dios. Al respecto dijo: “Para comprender su vida y obra tenemos que hacer referencia a tres hitos que lo marcaron en su vida: Él provino de una familia pobre pero muy piadosa, esta fuerte experiencia de fe cristiana fue la semilla que marcó posteriormente su santidad y con ello la obra que funda y que perdura hasta el día de hoy. También fue soldado y participó en importantes batallas, lo cual lo hizo fuerte, resistente y sufrido. Pero además está su gran devoción a la Santísima Virgen, a quien se encomendó estando condenado a morir ahorcado por una negligencia cometida como soldado. La Madre de Dios logró que le perdonaran la vida y después pudo dejar el ejército. Estos hitos que marcaron su corazón y su espíritu fueron disponiéndolo a ser el dócil instrumento en las manos de Dios para fundar y hacer perdurable esta gran obra”.

“Una vez que deja el ejército, se establece en la ciudad de Granada (España) y al escuchar un sermón sobre el pecado predicado por San Juan de Ávila tiene una experiencia espiritual profunda de conversión que lo lleva a hacer penitencias muy duras, propias de su época y de su tiempo que lo llevan incluso a ser internado en un centro de salud mental donde el maltrato y humillación, que recibió injustamente, los ofrecía como expiación por sus pecados. Al retornar San Juan de Ávila a la ciudad de Granada le aconseja que deje de hacer esa fuerte penitencia y que más bien dedique su vida y sus energías a ayudar a los enfermos y a los más pobres y descartados por amor a Cristo Jesús, a quien ellos representan. Esta será la gran «locura» de San Juan de Dios que lo llevará a fundar su obra, basada en su conocida frase: «¡Haced el bien hermanos, para vuestro bien!», la cual lo convirtió en un verdadero héroe de la caridad”. 

“La obra que San Juan de Dios fundó ha perdurado a lo largo de los siglos en medio de nosotros y ahora es llevada por sus hijos espirituales, los miembros de la Orden Hospitalaria, a la cual se unen religiosos y una legión de voluntarios entre médicos, enfermeras, agentes sanitarios, y cientos de hombres y mujeres que dedican sus vidas a buscar proveer de los recursos necesarios para que, en nombre de Cristo, esta gran obra de caridad pueda seguir realizando aquellos objetivos que su padre fundador los ha llamado a realizar para la gloria de Dios y el servicio a los hermanos. Quisiera agradecer a la Orden de San Juan de Dios por los cuarentaisiete años de ininterrumpida e infatigable labor en medio de nosotros. Siguiendo el ejemplo de vuestro santo fundador, a lo largo de estos años se han entregado con verdadero amor cristiano, con hospitalidad, calidad, respeto y espiritualidad a atender a nuestros hermanos con capacidades especiales y habilidades diferentes. Han sabido suplir las carencias materiales con un suplemento de caridad. Que cada uno de nosotros pueda ser como el Santo de Granada, la caricia del amor de Dios ahí donde hay sufrimiento y necesidad, porque «todo lo que hicisteis con cada uno de estos mis hermanos enfermos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40)”.

Día Internacional de la Mujer

En relación a esta importante celebración mundial nuestro Arzobispo dijo: “Agradezco la iniciativa que ha tenido la Beneficencia Pública de Piura en solicitar que en esta Santa Misa también pidamos por nuestras mujeres. Mi reconocimiento al trabajo y dedicación de tantas mujeres, madres y abuelas, que viviendo en las condiciones más adversas en una situación de emergencia diaria, por la pandemia, la crisis política, social y económica que vivimos, luchan todos los días por dar a sus familias seguridad, confianza y alegría en un futuro mejor. Ustedes son un bastión en la vida de nuestras ciudades, caseríos y centros poblados porque casi siempre de manera silenciosa llevan la vida adelante. Como nos recuerda el Papa Francisco, la mujer, en la humanidad, cumple una misión que va más allá y que no puede ofrecer ningún varón: Ellas traen la armonía. La mujer nos enseña a valorar, a amar con ternura, y hacer que el mundo sea una cosa hermosa. Por ello toda violencia contra la mujer debe ser combatida y desterrada, entre ellas la plaga del feminicidio, las situaciones de violencia que muchas veces quedan silenciadas detrás de las paredes de los hogares, y el flagelo de la trata de mujeres”.

Concluyendo con su homilía Monseñor Eguren dijo: “Queridas mujeres: La Iglesia reconoce el indispensable aporte de ustedes en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen ser más propias de las mujeres que de los varones (ver Papa Francisco, Evangelii Gaudium, n.103). Ustedes tienen ese gran tesoro de poder dar vida, ternura, paz y alegría. El varón y la mujer tienen la misma dignidad y en sus diferencias físicas, psicológicas y espirituales, una extraordinaria complementariedad. Sólo hay un modelo para ustedes: María Santísima, la Mujer fiel a los planes de Dios, la Mujer del servicio y de la caridad operantes, la Mujer que no tuvo miedo de afrontar lo inseguro, como ser una refugiada en un país extranjero para salvar la vida de su Divino Hijo Jesús, la Mujer amorosa de San José, la Mujer de la invencible esperanza a pesar de las duras pruebas de dolor que tuvo que afrontar como la Cruz. Que Ella las cubra con su manto maternal y las proteja de todo peligro en unión con sus familias. ¡Feliz Día Mujer! Las bendigo con afecto”.