FIESTA SAN JOSÉ OBRERO, PATRONO DE LOS TRABAJADORES

Arzobispo desea un feliz día a todos los trabajadores

01 de mayo de 2022 (Oficina de Prensa).- Hoy, III Domingo de Pascua, la Iglesia Universal también celebra la fiesta de San José Obrero, en coincidencia con la conmemoración del Día del Trabajo. Esta celebración litúrgica fue instituida el 01 de mayo de 1955, por el Papa Pío XII, cuando en la Plaza de San Pedro y ante un grupo de obreros reunidos, dijo que San José Obrero: “sea para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo. El humilde obrero de Nazareth, que encarna delante de Dios y de la iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias”. Por ello, se reconoce a San José Obrero como patrono de los trabajadores.

Una de las muchas virtudes que podemos reconocerle a San José, es el silencio. Él supo reconocer y aceptar, a través del mismo silencio, el Plan que Dios le tenía preparado. Bajo el esfuerzo del trabajo, supo elegir el fiel cumplimiento de sus deberes, por encima de sus inclinaciones o preferencias. Este silencio es una invitación, a todos los trabajadores, a comprender para qué hacen lo que hacen y a generar conciencia sobre cuál es el rol que ocupan en la actualidad. San José siempre fue un hombre muy laborioso, pese a que en esa época su profesión era poco valorada, nunca dejó de realizar su trabajo con total dedicación, e inclusive le enseñó a Jesús este oficio.

Papa Francisco: San José, Padre trabajador

El Papa Francisco, en su Carta Apostólica “Patris Corde”, nos dice: “Un aspecto que caracteriza a San José y que se ha destacado desde la época de la primera Encíclica social, la Rerum novarum de León XIII, es su relación con el trabajo. San José era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia. De él, Jesús aprendió el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo. En nuestra época actual, en la que el trabajo parece haber vuelto a representar una urgente cuestión social y el desempleo alcanza a veces niveles impresionantes, aún en aquellas naciones en las que durante décadas se ha experimentado un cierto bienestar, es necesario, con una conciencia renovada, comprender el significado del trabajo que da dignidad y del que nuestro santo es un patrono ejemplar”.

Asimismo, el Santo Padre nos recuerda también que: “El trabajo se convierte en participación en la obra misma de la salvación, en oportunidad para acelerar el advenimiento del Reino, para desarrollar las propias potencialidades y cualidades, poniéndolas al servicio de la sociedad y de la comunión. El trabajo se convierte en ocasión de realización no sólo para uno mismo, sino sobre todo para ese núcleo original de la sociedad que es la familia. Una familia que carece de trabajo está más expuesta a dificultades, tensiones, fracturas e incluso a la desesperada y desesperante tentación de la disolución. ¿Cómo podríamos hablar de dignidad humana sin comprometernos para que todos y cada uno tengan la posibilidad de un sustento digno? La persona que trabaja, cualquiera que sea su tarea, colabora con Dios mismo, se convierte un poco en creador del mundo que nos rodea. La crisis de nuestro tiempo, que es una crisis económica, social, cultural y espiritual, puede representar para todos un llamado a redescubrir el significado, la importancia y la necesidad del trabajo para dar lugar a una nueva “normalidad” en la que nadie quede excluido. La obra de san José nos recuerda que el mismo Dios hecho hombre no desdeñó el trabajo. La pérdida de trabajo que afecta a tantos hermanos y hermanas, y que ha aumentado en los últimos tiempos debido a la pandemia de Covid-19, debe ser un llamado a revisar nuestras prioridades. Imploremos a san José obrero para que encontremos caminos que nos lleven a decir: ¡Ningún joven, ninguna persona, ninguna familia sin trabajo!”

San José, ejemplo de trabajo responsable, hecho oración

San José debe ser modelo e inspiración para todo ser humano que quiere asumir el recto sentido del trabajo. Como San José, cada persona que trabaja debe ser consciente que es Dios quien corona todo esfuerzo en búsqueda del bien común y la plenitud. San José, obrero y trabajador, es poderoso intercesor frente a la injusticia, ayuda para que no nos falte lo necesario y asistencia para el que busca trabajo.

Al respecto, nuestro Arzobispo Metropolitano, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., nos recuerda siempre que: “A San José le fue confiada la altísima responsabilidad del resguardo del hogar de Nazaret ¿De quién aprendió Jesús a trabajar con manos de hombre? Sin lugar a dudas de San José. Podemos imaginarnos primero al niño y después al joven Jesús, en el taller de José aprendiendo el oficio de carpintero. San José, es para mí, ejemplo de trabajo responsable hecho oración, pues es el varón «Justo» que hizo de su vida una liturgia continua. En casi todas las imágenes que tenemos de San José Obrero, le vemos sosteniendo en su mano derecha su martillo de carpintero, símbolo hermoso de que, en su vida, la oración y la acción están perfectamente integradas: oración para la vida y el apostolado, y vida y apostolado hechos oración. En él no hay separación entre fe y acción, porque su fe orienta de forma decisiva sus acciones. Como San José, pongámonos totalmente en las manos de Dios como él lo hizo a lo largo de toda su vida. Confiémonos totalmente a la infinita misericordia de Dios que nunca nos abandona. Mantengamos en los duros momentos de prueba, la calma y la serenidad, que él conservó durante toda su vida, confiando siempre en la Providencia Divina para que nunca le faltase lo necesario a su familia”. 

¡Feliz día hermano trabajador!

Con ocasión de la fiesta de hoy, Monseñor Eguren desea a todos los trabajadores de Piura y Tumbes, un feliz día. Pide a San José que los bendiga en unión con sus familias, y les conceda hacer de su trabajo un medio de santificación y de contribución al bien común. 

Asimismo, eleva sus oraciones a San José, por todos los que carecen de trabajo (especialmente los jóvenes) y por aquellos que no tienen uno digno, para que puedan conseguirlo y ello les permita vivir conforme a su dignidad humana, y así poner un pan honesto en las mesas de sus hogares. 

Igualmente, exhorta a todos los responsables de nuestra sociedad (políticos, empresarios, organizaciones laborales, etc.) a que pongan sus mejores esfuerzos por generar más trabajo para bien de todos los peruanos, porque como bien afirmaba San Juan Pablo II, siempre “es posible caminar juntos hacia mejores condiciones laborales”.