“EL NACIMIENTO DE JESÚS INUNDA NUESTRO MUNDO DE LUZ»

Arzobispo celebra Santa Misa de Nochebuena y de Navidad

24 de diciembre de 2021 (Oficina de Prensa).- Nuestro Arzobispo Metropolitano, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., celebró la Misa de Nochebuena en la Basílica Catedral de nuestra ciudad, donde los fieles piuranos participaron de la Eucaristía, en medio de un clima de profunda alegría navideña y de espíritu de adoración, observando todos los protocolos de bioseguridad. Al inicio de la Santa Misa, Monseñor Eguren descubrió e incienso la imagen del Niño Jesús, colocada delante del altar, y al final de la Eucaristía llevó en procesión al Niño para colocarlo en el hermoso pesebre que se ha preparado al interior del templo catedralicio.

Monseñor Jose Antonio comenzó su homilía afirmando: “En Belén esta la respuesta al hambre de infinito que tiene nuestro corazón. Dios se ha hecho carne y hemos conocido su rostro. Al unirse a nosotros el Niño Jesús ha inundado nuestro mundo de Luz. ¡Ya no estamos solos!”

Los pastores de Belén

Nuestro Arzobispo destacó también la figura y actitud de los pastores de Belén: “El relato del Evangelio de hoy nos habla de unos pastores que estaban velando a su rebaño. A ellos el Ángel de Navidad les anuncia el nacimiento del Salvador. ¿Por qué a ellos? Porque mientras la gente de la ciudad de Belén dormía, los pastores estaban en el campo despiertos, en vela. Velar es estar en vigilancia, y esta es la actitud de los que está abiertos a la llamada de Dios, es la actitud de los que son sensibles a los signos de su presencia; es la actitud de los que están en permanente búsqueda de los designios de Dios en su propia vida. Cómo los pastores, ¿estamos abiertos al amor de Dios, somos sensible a su presencia y a sus señales? ¿Somos personas que vivimos orientadas al Señor y, desde nuestra libertad, estamos dispuestos a acoger su amor? ¿Cómo los pastores de Belén tenemos prisa y entusiasmo por las cosas de Dios? Para ser hoy en día como los pastores de Belén necesitamos ser sencillos y humildes de corazón (ver Lc 10, 21). Sólo así seremos capaces de reconocer a Dios en la pobreza y debilidad de la gruta de Belén. En su proclama de Navidad el Ángel les había dicho a los pastores: «Esto les servirá de señal: Hallarán al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre» (Lc 2, 12). La señal que el Ángel de la Navidad les da a los pastores pareciera que no tiene nada de extraordinaria pero en el fondo sí lo es, porque lo que se nos quiere decir es que verdaderamente Dios se ha encarnado y ha nacido de María, la Virgen. Que en verdad Dios se ha hecho uno de nosotros, en todo semejante a nosotros menos en el pecado, que lo eterno se ha hecho temporal y de esta manera nuestro tiempo se ha vuelto un permanente tiempo de salvación, que Dios se ha hecho hombre para que el hombre pueda elevarse al mundo divino”.  

Llevémosle al Niño Jesús todo lo que somos y tenemos, y dejémonos envolver por su Luz

Continuando con su homilía Monseñor Eguren añadió: “Como los Pastores y los Reyes Magos, llevémosle al Niño Dios todo lo que somos: Nuestras alegrías y también nuestras tristezas, nuestros aciertos y errores. También nuestras heridas aún no curadas, incluso nuestros pecados para que Él los perdone y haga de nosotros hombres nuevos. Él nos está buscando, nos está esperando, y solamente nos pide el pequeño paso de la buena voluntad, el paso del humilde reconocimiento de que lo necesitamos”.

“La Navidad no busca hacernos olvidar los males que hay en nuestra vida y en el mundo, como la actual pandemia y la crisis social y política que vive el Perú, pero la belleza del día de Navidad radica que en Jesús, el Niño Dios, está palpitante y real la posibilidad de unos cielos nuevos y de una tierra nueva (ver Is 65, 17). Por eso dejemos que la gloria de Dios que cantan los ángeles en este día santo nos envuelva y llene nuestros corazones de gozo y de confianza porque: «El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz…Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado” (Is 9, 1-6)”. De nuestra parte sólo hace falta una cosa para que nuestras vidas y el mundo se transformen: Acoger con fe y amor al Niño que duerme esta noche en el regazo de su Madre, Santa María. Que el Niño-Luz nacido en Belén, introduzca en el mundo dominado por las tinieblas el don de la gracia, el reino de la Verdad y el Amor que todo lo hace nuevo”, acotó nuestro Pastor.

El pesebre es símbolo de la mesa de la Eucaristía

Concluyendo con su homilía Monseñor José Antonio puntualizó: “El Evangelio de Nochebuena (ver Lc 2, 1-14), nos dice que Santa María, la Madre de Dios, envolvió a su Hijo en pañales. Es una referencia anticipada a la hora de la pasión y de la muerte del Señor (ver Mt 27, 59). Pero también nos dice que puso al Niño recién nacido en un pesebre. El pesebre es el lugar donde los animales encuentran su alimento. En esta noche santa yace en el pesebre Aquel que es el verdadero pan que ha bajado del cielo (ver Jn 6, 44-51); yace el verdadero alimento que cada uno de nosotros necesita comer para tener vida verdadera y eterna. Y lo hermoso queridos hermanos, es que en cada Misa el altar se convierte en una mesa, en un pesebre, a la que somos invitados para recibir el Pan de Vida que es Jesús, “porque el que come de este pan vivirá para siempre” (Jn 6, 51-58). No hay que olvidar que Belén, la ciudad donde nace Jesús, significa «casa de pan». Por eso pregúntate hoy, fiesta de la Navidad: ¿Es Jesús mi alimento? O lo son los bienes materiales, que son perecederos, que de momento pueden hinchar pero jamás saciar la nostalgia de Dios y el hambre de infinito que tiene el corazón humano. ¿Valoro el don de la Eucaristía, sobre todo de la Misa Dominical?”

En Navidad seamos especialmente testigos del Amor del Niño Dios

Finalmente, nuestro Arzobispo dijo: “Queridos hermanos, sólo con la Luz de la Navidad, que es el Niño Jesús, seremos capaces de construir un mundo nuevo donde la verdad y el amor reinen en nuestras vidas. Que Dios nos conceda celebrar con cristiana alegría el nacimiento de su Hijo, así como profundizar en este misterio y amarlo cada vez más, para que así se renueve nuestra esperanza, la cual se funda en la absoluta fidelidad del Señor hacia nosotros, y de que su amor es más fuerte que todo pecado y mal. En Navidad seamos testigos de su amor, sobre todo allí donde reina la violencia, el odio, la injusticia, la persecución, la soledad, la enfermedad y el abandono. Que, por nuestra activa y comprometida caridad, los más pobres y necesitados experimenten el amor de Dios que se ha encarnado y que se hace presente en sus vidas a través de nuestros gestos de misericordia, compasión, solidaridad, amistad, cercanía y ternura. Una Feliz y Santa Navidad para todos. ¡Feliz Navidad a todos en Piura y Tumbes! ¡Que Jesús, María y José bendigan a nuestras familias y a todos los Niños, tanto los por nacer como los ya nacidos! ¡Qué el Niño Dios que hoy nace por nosotros y para nosotros, nos renueve en la esperanza y en la alegría de vivir y nos conceda los dones de la unidad, la paz, la justicia y la solidaridad!”

Puede ver el vídeo de la Santa Misa que presidió nuestro Arzobispo AQUÍ

viernes 24 diciembre, 2021