“¡ALÉGRATE LLENA DE GRACIA EL SEÑOR ESTÁ CONTIGO!”

Arzobispo celebra la Solemnidad de la Inmaculada y clausura el Año de San José

08 de Diciembre de 2021 (Oficina de Prensa).- En la mañana de hoy, nuestro Arzobispo Metropolitano, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V,. presidió en la Catedral de Piura, la Santa Misa con ocasión de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María. La Eucaristía también fue ofrecida en acción de gracias al Señor por el año especialmente dedicado a San José, Patrono de la Iglesia y del Perú, año jubilar que hoy concluimos.

El Dogma de la Inmaculada Concepción

Durante su homilía, nuestro Pastor dijo: “Hoy celebramos la hermosa fiesta de la Inmaculada Concepción de Santa María Virgen, dogma de fe proclamado en 1854 por el Beato Papa Pío IX que define como verdad de fe que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el primer momento de su concepción por los méritos de su Hijo Jesucristo. El misterio, de la Inmaculada Concepción de María, es una verdad contenida en el depósito sagrado de la Palabra de Dios, es decir en la Tradición y la Escritura de la Iglesia. Una verdad que desde el inicio y a través de los siglos se fue abriendo camino hasta el momento en que estuvo madura para que la creencia en esta verdad fuera pública y debidamente definida como artículo de fe”.

En otro momento de su homilía nuestro Arzobispo dijo: “Ciertamente nos maravilla lo que Dios hizo en María, al concederle venir al mundo purísima, llena de gracia, como fruto anticipado de la redención que nos habría de obtener el Señor Jesús, en previsión a su maternidad divina. Pero también nos llena de admiración la respuesta de la Virgen de Nazaret al don recibido. Nos asombra ver la manera como Ella sale al encuentro de la iniciativa de Dios-Amor; como coopera desde su libertad poseída con el designio divino. Nos conmueve su entrega generosa y su disponibilidad absoluta con el Plan de Salvación. Su Fiat, su Hágase, lleno de fe y de una obediencia llena de amor, es su respuesta al don de su Inmaculada Concepción: «He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38). Y todo ello nos cuestiona y nos compromete, ya que los innumerables dones que hemos recibido del Altísimo desde nuestro bautismo exigen de nosotros una respuesta lo más semejante posible a la de María, exigen de nosotros santidad y fidelidad de vida, acogida y anuncio valiente del Evangelio, es decir de Jesucristo, el Hijo de Dios y de María, el Salvador del mundo”.

La Inmaculada nos renueva en la esperanza

Nuestro Pastor también subrayó durante su reflexión que: “La Solemnidad de la Inmaculada nos renueva en la esperanza, de que satanás, el pecado, el mal, la enfermedad, y la muerte, no tienen la última palabra. La última palabra la tiene Dios-Amor. Por eso esta fiesta de Santa María, donde vemos resplandecer a nuestra Madre Santísima sin ningún mancha de pecado, sin que el mal la haya contaminado de manera alguna, debe conducirnos a ser hombres de esperanza y no de desesperación, hombres de la vida y no de la muerte, a ser personas de que aun en medio de las pruebas cotidianas no pierdan la alegría. Firmemente fundados en la fe y la esperanza, sabemos que la última palabra la tiene el amor misericordioso del Padre, que en Cristo ha vencido al mal. Al final su Inmaculado Corazón triunfará. Nunca dudemos de ello”.

Conclusión del Año dedicado a San José, Patrono de la Iglesia Universal

Monseñor Eguren también destacó en su homilía, que este 8 de diciembre concluye el Año dedicado a San José, año convocado por el Papa Francisco con ocasión de celebrarse el 150° aniversario de haber sido declarado Patrono de la Iglesia Universal. Nuestro Pastor hizo votos para que este año josefino, haya sido una ocasión maravillosa para crecer en nuestra devoción y oración a quien, con corazón de padre, fue el custodio del Redentor y el protector de la perpetua virginidad de la Bienaventurada Virgen María, su amada esposa.

Asimismo, rezó para que, junto con Santa María, sean siempre nuestros guías en el camino hacia la santidad: «Que San José sea siempre para nosotros, modelo de acogida valiente y generosa de los planes de Dios, ejemplo de trabajo responsable hecho oración, de pureza, tan necesaria para vivir el amor auténtico que el mundo de hoy no entiende, así como de prudencia, que es la virtud que nos permite decidir y actuar bien. Que San José, sea nuestro modelo de custodio del don de la fe, es decir de proteger a Jesús y a María en nuestras vidas, en nuestras familias, y en el corazón de nuestros hermanos. Que de él aprendamos a servir a la Iglesia con desinterés personal y mucho amor. En estas horas difíciles que vive nuestro país, no nos olvidemos que él es el Patrono del Perú por decisión del Congreso Constituyente de 1828. Por eso pidámosle con confianza en nuestra oración por nuestra Patria».

miércoles 8 diciembre, 2021