“AGUCHITA” UNA NUEVA BEATA MARTIR PERUANA

06 de mayo de 2022 (Oficina de Prensa).- Mañana 07 de mayo, a las 10:00 am., se realizará la ceremonia de beatificación de la Hermana María Agustina Rivas López, religiosa peruana conocida cariñosamente con el nombre de “Aguchita”. El acto será presidido por el Enviado Especial de Su Santidad, el Papa Francisco, el Excelentísimo Señor Cardenal Baltazar Porras Cardozo, Arzobispo Metropolitano de Mérida (Venezuela), durante la Santa Misa que se celebrará en el Centro Poblado “La Florida” (Región Junín), perteneciente al Vicariato Apostólico de San Ramón, en la selva central de nuestro País.

Una vida dedicada a Dios y a servir a los más necesitados

“Aguchita” nació el 13 de junio de 1920, al sur de Ayacucho, en la ciudad de Coracora, capital de la provincia de Parinacochas. Parte de sus primeros años los pasó en el campo. Ella ayudaba a sus padres en la chacra y cuidaba a sus animales. Disfrutaba mucho el contacto con la naturaleza y eso enriqueció su espíritu de amar la creación. Desde muy pequeña conoció la palabra de Dios y las virtudes cristianas en el seno de su familia. Su madre y la participación que tenía en la parroquia del pueblo jugaron un rol importante para decidir su vocación: ser religiosa. Cuando cumplió los 22 años, en la ciudad de Lima, se incorporó a la Congregación Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor. Tres años después, hizo sus votos y entregó su vida a Jesucristo. Consagrando su vida a la asistencia de los más pobres y necesitados en salud, educación, ofreciendo alimentos y alfabetizando principalmente a mujeres.

En los años de 1970 a 1975 fue enviada a la comunidad de las hermanas contemplativas del Buen Pastor, en Salamanca, para apoyar en el servicio de enfermería. Allí, recuerdan a “Aguchita” como una excelente y abnegada enfermera y de buen corazón.

Mártir asesinada por terroristas comunistas

En 1987, se embarcó en un viaje a la selva central para atender a los más necesitados de “La Florida”, zona fuertemente afectada por el terrorismo en la provincia de Chanchamayo. A pesar de que varias hermanas intentaron persuadirla de que no fuera, considerando los muchos peligros, “Aguchita” estaba decidida, y marchó allá para dedicarse a la educación de los jóvenes y a ayudar a las mujeres del campo. Les enseñaba a rezar, tejer, hacer el pan y a cuidar de las plantas y animales.

El 27 de septiembre de 1990, al promediar las tres de la tarde, un grupo de terroristas de Sendero Luminoso, una de las más sanguinarias organizaciones terroristas del siglo XX que causó decenas de miles de muertes en el Perú, ingresó a “La Florida” y reunieron en la plaza a todo el pueblo para luego asesinar a seis personas, entre ellos a nuestra beata, acusándola de manipular a los niños con la educación y de criticar la violencia; además de difundir un mensaje de paz y justicia, de organizar a la población y de repartir víveres; así como de apoyar a los asháninkas, una comunidad nativa que rechazaba a Sendero Luminoso. “Aguchita” tenía 70 años y se convirtió en la primera religiosa asesinada por Sendero Luminoso.

El 22 de mayo de 2021, el Papa Francisco aprobó la beatificación de “Aguchita” por haber dedicado su vida al servicio de Dios y ayudar a los más pobres, en un período de terrorismo diabólico.

San José, su gran aliado

“Aguchita” tenía una gran devoción a San José, a quien lo tenía como intercesor de la Providencia de Dios Padre. La persona de San José inspiró en “Aguchita”, durante toda su vida, la acogida a la voluntad del Padre y también la acogida a toda persona sin acepción.

De acuerdo al sitio web oficial de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, dedicado a su causa de beatificación (VER AQUÍ), cuando “Aguchita” se hizo cargo de la lavandería que quedaba en la Comunidad de Barrios Altos (que era una forma de trabajo para el auto sostenimiento de la misión), y algún usuario no pagaba a tiempo, se pasaban apuros. Pero si ocurría esto, era ella la que animaba diciendo: “no se preocupen que San José se encargaría incluso de eso”.

“Aguchita” confiaba plenamente en la providencia. Era muy devota de San José, incluso la lavandería llevaba su nombre. En la festividad de San José, el 19 de marzo, se realizaba una preparación especial; en la víspera había un día de retiro para las personas que trabajaban en la lavandería y al día siguiente, tenían un almuerzo que ella misma se encargaba de preparar y servir.

En la lavandería, según describe la Congregación, había chicas traviesas y a las que nos les gustaba este oficio. Sin embargo, “Aguchita” comenzó a trabajar con las más difíciles. Estas jóvenes se sintieron consideradas, acogidas y valoradas, tanto que comenzaron a amar su oficio. Cuando alguien tenía dificultades con alguna joven, “Aguchita” la acogía y con tranquilidad la recibía y lograba transformarla.

Para su Congregación, “Aguchita” tuvo una vida en la que San José no solo fue su ejemplo, sino su gran aliado frente a las grandes necesidades de los apostolados en donde le tocó servir.

Oración para pedir su intercesión

La Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor afirma que el martirio de “Aguchita” es un fruto maduro de la iglesia peruana: “Hija de nuestra Iglesia, mujer campesina de la sierra, del Perú profundo, emigrante en la caótica Lima, religiosa formada en Perú, promotora de las jóvenes y mujeres peruanas, mártir del terrorismo, de las hambrunas y paquetazos. La hermana Agustina es nuestra, de todos los peruanos y peruanas, fruto maduro de una iglesia que se debate por crecer y madurar, por hacerse adulta, por aceptar y enriquecerse de toda la variedad de culturas que alberga el Perú”.

Con esta oración oficial podrás pedir la intercesión de la beata María Agustina Rivas López, “Aguchita”:

Señor Jesús, Buen Pastor,

Tú que nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre
y concediste a la Sierva de Dios
María Agustina Rivas López – Aguchita,
la gracia del pastoreo ejemplar al servicio de la Iglesia,
en la caridad con los más necesitados
y en el cuidado de la Creación,
expresado en la entrega de la vida.

Te pido humildemente, para tu mayor gloria,
me concedas, por intercesión de Aguchita,
la gracia de… (expresar su intención). Amén.

+ Con aprobación eclesiástica de Mons. Gerardo Antón Zerdin,
Obispo Vicario Apostólico de San Ramón.