“50 AÑOS SIRVIENDO A CRISTO Y A SU IGLESIA”

Mons. Rafael Egüéz Beltrán, Vicario General de Tumbes, cumple sus Bodas de Oro Sacerdotales

09 de febrero de 2022 (Oficina de Prensa).-  Con gran júbilo los tumbesinos han celebrado los 50 años de vida sacerdotal del Rev. Mons. Rafael Antonio Egüéz Beltrán, Vicario General de Tumbes, con una Santa Misa de acción de gracias al Señor que se realizó en la Parroquia “San Nicolás de Tolentino”, donde participaron los sacerdotes, religiosas, así como las principales autoridades de esta importante Región fronteriza del norte de nuestro País.

Con esta ocasión, nuestro Arzobispo Metropolitano, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., le hizo llegar unas sentidas palabras de felicitación y agradecimiento: “Quiero unirme a su acción de gracias por el don de su fidelidad de tantos años al Señor Jesús y a Su Iglesia. Estoy seguro que usted puede hacer suyas las palabras de San Juan Pablo II: «Al volver la mirada atrás y recordar estos años de mi vida, os puedo asegurar que vale la pena dedicarse a la causa de Cristo y por amor a Él, consagrarse al servicio del hombre. ¡Merece la pena dar la vida por el Evangelio y por los hermanos!». Que María Santísima, le obtenga gracias abundantes en su camino de santidad sacerdotal y le acompañe en todo momento con su intercesión maternal. ¡Gracias por su generoso ministerio entre nosotros!”.

Al culminar la Santa Misa y con ocasión de esta especial fecha, el pleno del Consejo Municipal de Tumbes, presidido por su alcalde, el Dr. Jimmy Silva Mena, hizo entrega a Mons. Rafael de la máxima condecoración de reconocimiento que otorga esta Municipalidad Provincial: la medalla cívica de honor al mérito, la cual le ha sido conferida en gratitud por su abnegada labor pastoral en Tumbes.

Por su parte la Sra. Aniana Ho Valdiviezo, en representación de los fieles de la Parroquia dijo: “Desde que llegó a nuestra Región, Monseñor Rafael se ha ganado el respeto y el cariño de la feligresía católica tumbesina. Le damos gracias al Señor, por los 50 años de feliz sacerdocio de su amado hijo, y le rogamos que le conceda mucha salud y que lo conforte cada día con sus dones espirituales. Gracias Monseñor Rafael, por su hermosa labor sacerdotal y por guiarnos con sabiduría, fuerza y valor”.

Pudimos conversar con Mons. Egüéz acerca de este importante momento y tuvo la gentileza de contestarnos algunas preguntas: 

¿Qué significa para usted celebrar estos 50 años de sacerdocio?

“Es una gracia de Dios. Siento cada día su llamado y me siento acompañado por Él. Siempre, en cada misión que me ha sido encomendada, he sentido la presencia del Señor y por ello me abandono en el Él, confiándome a su santa voluntad. El Señor ha sido bueno conmigo. Es Él quien guía, yo sólo soy su instrumento”.

¿Cómo nació su vocación?

“Cuando estudiaba la secundaria, los profesores de religión en mi colegio, que eran sacerdotes muy celosos, nos entregaban una tarjeta al inicio del año escolar, en la que estaban señaladas las fechas de cada domingo y fiestas de guardar. Nosotros los alumnos, asistíamos religiosamente a Misa y entregábamos esta tarjeta en la sacristía. Ya luego nuestro profesor de Religión nos devolvía las tarjetas debidamente firmadas y nos pedía un resumen del Evangelio, por escrito o verbal. Al finalizar mi quinto año de secundaria, los sacerdotes me invitaron a un retiro y fue en ese clima de meditación y oración que sentí el llamado del Señor”.

¿Cuál cree que son los medios para vivir fielmente la vocación sacerdotal?

“Para mí es la oración, la fiel celebración diaria de la Santa Misa, y el amor a María Santísima, nuestra Madre. También creo que hay que estar siempre presentes y dispuestos ahí dónde más nos necesiten, sin afán de protagonismo y muriendo a nosotros para que sea Cristo quien brille a través de nuestra palabra y ejemplo de vida. Un sacerdote debe actuar siempre «In persona Christi»”.

Finalmente, puede dar un consejo a los jóvenes que sienten el llamado al sacerdocio

“Queridos jóvenes, no tengan miedo de decirle sí al Señor, confíen plenamente en Él, porque Dios siempre quiere lo que es mejor para nosotros. La vocación a la vida religiosa, secular y sacerdotal, se inicia en el hogar. La vivencia de la fe y el testimonio de vida, la participación en los grupos parroquiales, les permitirán ir saboreando los asuntos de Dios, su compromiso con la Iglesia. Diríjanse a sus sacerdotes, que estoy seguro siempre estarán prestos a ayudarles a discernir su vocación. Confíen en María nuestra Dulce Madre”.

Cabe destacar que Monseñor Rafael Egüéz nació en el Callao el 10 de marzo de 1943, inició su formación sacerdotal en la Facultad de Teología, Pontificia y Civil de Lima, su noviciado y profesión religiosa los realizó en Masma (España), culminando su preparación en el Seminario “San Pedro Chanel” de Barcelona (España). A su regreso a nuestro país, comenzó su trabajo pastoral y entrega generosa al servicio de Dios y de su Iglesia en nuestra Arquidiócesis, específicamente en la provincia de Sullana, continuando luego en Zorritos y finalmente en Tumbes.