HOMILÍA DEL ARZOBISPO METROPOLITANO EN LA SOLEMNIDAD DE SANTA ROSA DE LIMA CON LA POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ 2022

“Como Santa Rosa de Lima sean policías íntegros, serviciales, y valientes”  

Hoy 30 de agosto, celebramos la Solemnidad de Santa Rosa de Lima, patrona del Perú, de América y de las Filipinas. Celebramos a nuestra santa limeña y peruana, primera flor de santidad que floreció en nuestro continente americano. A pesar de los siglos transcurridos, la fragancia de la santidad de esta “rosa” no se ha desvanecido. Todo lo contrario, con el paso de los tiempos, el perfume de su sabiduría, bondad y amor, se ha acentuado. La santidad de Santa Rosa sigue hoy en día asombrando y cautivando a propios y a extraños. Ella sigue difundiendo el perfume del conocimiento de Cristo, su Señor y Esposo (ver Flp 3, 8-14).

Pero hoy también celebramos a nuestra querida Policía Nacional del Perú y a nuestras Enfermeras, que tienen a Santa Rosa por su patrona, modelo y defensora, y a la cual recurren hoy, para implorar su protección y ayuda en estos tiempos de aumento de la delincuencia y de crisis sanitaria.   

Santa Rosa, patrona de la Policía Nacional

Si bien la relación de Santa Rosa con nuestra Policía es muy antigua, ella es oficialmente su patrona desde el 18 de septiembre de 1989, fecha en que se oficializó este título por medio del Decreto Supremo N° 0027-89-IN. No hay que olvidar que la Policía Nacional del Perú fue creada el año anterior, el 06 de diciembre de 1988.[1] En dicho decreto supremo, se indica que el motivo por el cual Santa Rosa de Lima es designada patrona de nuestra institución policial, es que ella es el “símbolo y reflejo de la conducta moral que pretenden seguir sus efectivos”, debido a las excelentes virtudes que profesó a lo largo de su vida. Por este motivo, la imagen de nuestra Santa, está siempre presente en toda comisaría o local policial, no sólo para que nuestros policías se encomienden a su protección, sino además para que inspiren su conducta policial en su ejemplo de vida. La imagen de Santa Rosa de Lima, ha recibido la condecoración de la Orden del Mérito de la Policía Nacional del Perú, y la Banda Honorífica de General de dicha institución. Gracias a ello, los vínculos espirituales entre la Santa y nuestra Policía se han hecho aún más sólidos y profundos.    

¡A la Policía se la respeta!

El día de hoy, rendimos homenaje a nuestros policías que, a lo largo de nuestra historia hasta nuestros días, con su entrega cotidiana, y su servicio sacrificado y abnegado, han contribuido y contribuyen a la seguridad interna del Perú, a su paz, y a preservar la vida de todos los peruanos.

Junto con el alférez Mariano Santos Mateos, el valiente de Tarapacá y abanderado de su Batallón en la batalla del Alto de la Alianza (26 de mayo de 1880), durante la Guerra del Pacífico, y el Héroe Nacional del conflicto Perú-Ecuador de 1941, el capitán Alipio Ponce Vásquez, el Titán de Carcabón, son aproximadamente dos mil quinientos policías los que han entregado generosamente sus vidas en defensa del honor patrio, luchando contra la delincuencia, el crimen organizado, el narcotráfico, el terrorismo, y la pandemia del Covid-19. Durante los peores años de la pandemia, 787 policías ofrendaron sus vidas en todo el Perú para darnos seguridad y asistencia oportuna. De este total, 26 fueron efectivos policiales de la I Macro Región Policial Piura. Asimismo, más de 50,000 policías han sido infectados por el coronavirus. En esta Santa Misa recordamos en nuestra oración, con respeto, gratitud y esperanza cristiana, a todos los policías fallecidos, así como a sus familias que hoy lloran su ausencia.

Pero también desde nuestra querida Piura, queremos hoy elevar, una vez más, nuestra voz para que el gobierno respete a nuestra Policía Nacional. Manifestamos nuestra indignación y condena, y a su vez expresamos nuestro desagravio a nuestra Policía, por el maltrato que viene recibiendo de parte del actual gobierno, con el continuo cambio del ministro del Interior, seis en tan sólo trece meses de gestión, así como de sus comandantes generales. Increíblemente, el último ha sido cambiado recientemente con apenas tres meses en el cargo.

Todo ello, no sólo impide un trabajo fluido, coordinado y eficiente de nuestra Policía, sino que, además la desmoraliza, y mancha su honor, afectándola institucionalmente.     

Pero los maltratos a nuestra Policía no han quedado ahí. Es indignante ver la manera cómo se han negociado y manoseado los últimos ascensos policiales desde las más altas esferas del poder político, a lo que se suma la humillante escena de ver a unos agentes policiales teniendo que amarrarle los cordones de los zapatos a la más alta autoridad política del país. Como si esto fuera poco, está la cuestionada y temprana liberación de un condenado a cárcel por el asesinato de humildes y valientes policías, y las inaceptables presiones desde el poder ejecutivo, para sancionar y pasar al retiro a un oficial de la Policía Nacional, con el fin de obstruir un proceso de investigación contra la corrupción, que viene realizando el Ministerio Público. Este maltrato debe terminar. ¡A la Policía se la respeta! No respetar a nuestra Policía Nacional, es no respetar a Dios, a la Patria y a la Ley, como reza su lema institucional, y sin ello no es posible construir el Perú justo y fraterno que todos deseamos.    

Vuestra verdadera fortaleza reside en vuestra fuerza moral.

Asimismo, a nuestros Policías, también llamados “Caballeros de la Ley y Custodios de la Paz”, les pedimos que siempre honren el uniforme de la Patria, siendo hombres virtuosos, personas morales, ejemplares e intachables, que sean guías auténticos para los demás, y factores vivos de ética social, que con sus vidas y sus palabras estimulen a los demás a ser hombres de bien.  

Que los actos de corrupción de algunos malos miembros de su Institución, quienes deben ser sancionados, no los desanimen ni les roben la esperanza y la alegría de servir a la sociedad peruana, porque son muchos más los buenos policías que a diario contribuyen con su abnegado servicio al bien común de nuestra sociedad. Queridos policías: ¡Vuestra verdadera fortaleza reside en vuestra fuerza moral! Nunca se olviden de ello.

Ustedes suelen decir de Santa Rosa de Lima: “Tu pecho fue templo de valores morales, forjados en disciplina que sirven de ejemplo a la Policía Nacional del Perú”. Por ello, para poder cumplir a cabalidad con su misión, que es la de garantizar, mantener y restablecer el orden interno; prestar protección y ayuda a las personas y a la comunidad; garantizar el cumplimiento de las leyes y la seguridad del patrimonio público y privado; prevenir, investigar y combatir la delincuencia; y vigilar y controlar nuestras fronteras, los exhorto a que sigan el ejemplo de Santa Rosa de Lima.

Como ella, sean hombres y mujeres de oración y de vida sacramental, porque el mal que tienen que enfrentar cada día sólo se puede vencer con la gracia que viene de Dios, fuente de todo bien. Con nuestra Santa peruana, les digo: “Guárdense de pecar y de equivocarse”, sean hombres y mujeres virtuosos, sean personas morales, intachables e incorruptibles. Asimismo, no se aprovechen del poder que tienen, sino más bien, como Santa Rosa, sean personas de vida abnegada y entregada al servicio de los demás, especialmente de los más pobres e indefensos.

Nuestra Santa peruana, dedicaba horas, no sólo a la oración y a la penitencia, sino también a atender a los indigentes, a los enfermos, a los hambrientos, a los sedientos y a los necesitados de todo tipo, en la enfermería que tenía en la casa de sus padres, por ello es también patrona de las enfermeras. Por eso, como Santa Rosa, un policía está llamado a servir, amar, acoger, y defender la dignidad de toda persona humana, pero especialmente la de los pobres, los discapacitados, y la de las mujeres, sometidas hoy en día a tantas formas de violencia condenables. ¡Protejan también a las familias!     

Como Rosa de Santa María, que fue pobre en recursos, pero rica en fervor, estén siempre dispuestos a padecer limitaciones, estrecheces y sacrificios, pero manteniendo vivo su ardor, entusiasmo y pasión por los ideales que los convocaron a la vocación policial. No sean hombres y mujeres tristes. Jamás se dejen vencer por el desánimo. Nunca hay motivos suficientes para perder la esperanza. ¡El mal no triunfará por siempre! ¡Al final el Bien lo derrotará y vencerá!

Finalmente, tengan siempre la certeza que nunca están solos cuando salen a las calles a patrullar o hacer sus rondas, cuando dirigen el tráfico, o protegen los colegios e instituciones, o cuando trabajan en sus comisarías, o realizan arriesgadas misiones de salvataje y rescate en desastres y accidentes en nuestras carreteras, o cuando combaten al narcotráfico y al terrorismo. El Señor Jesús está siempre con ustedes, y Santa Rosa desde el Cielo los mira con amor e intercede por sus necesidades, cuidándolos de los peligros.

Fortalecer a la Policía Nacional en Piura

Con ocasión de esta fiesta, reitero el pedido que hiciera el pasado 15 de agosto, con ocasión del 490° aniversario de la fundación española de San Miguel de Piura, en relación que, frente a los alarmantes índices de los homicidios, el sicariato, los robos, los asaltos, las extorsiones, la violencia contra la mujer, etc., que se registran en nuestra Región, el gobierno debe fortalecer a la Policía en Piura, dotándola de un mayor número de efectivos, así como del presupuesto necesario para incrementar su parque automotor, equipar adecuadamente a su personal, y mejorar la infraestructura de sus comisarías. De esta manera, nuestra Policía podrá enfrentar a la delincuencia, el crimen organizado y el narcotráfico con mayor capacidad y eficacia.

Piura no puede ni debe estar por debajo de otras regiones del Perú en cuanto a lo que nuestra Policía necesita y merece. Los últimos cruentos acontecimientos vividos en nuestra Región, como son los condenables asesinatos de la adolescente Yenifer, y del joven estudiante de nuestra escuela de policía, Marco Estéfano Nima Montero, y el asalto con armas de largo alcance a un ómnibus de una conocida agrupación musical, así lo demandan.  

Santa Rosa de Lima y Miguel Grau, protectores del Perú

La Solemnidad de Santa Rosa de Lima, es también ocasión propicia para compartir con todos ustedes la estrecha y especial relación que existe entre la Santa y nuestro Gran Almirante, el piurano y peruano del milenio, don Miguel Grau Seminario.

Efectivamente, su entrañable amigo, Monseñor José Antonio Roca y Boloña, quien fuera cofundador y presidente de la Cruz Roja Peruana, tuvo a bien regalarle a nuestro Gran Almirante, una imagen de nuestra Santa Limeña, la cual estuvo entronizada en el heroico Monitor “Huáscar”, imagen que le dedicó con las siguientes conmovedoras palabras: “Miguel: que esta Santita nuestra te acompañe, y si no te regresa con vida que te traiga cubierto de gloria”. Después del Combate de Angamos, la imagen fue encontrada con manchas de sangre y perforaciones de metralla, señales del cruento combate naval en el cual nuestro Gran Almirante y su tripulación de heroicos marinos defendieron y dieron sus vidas por el honor nacional. No está de más recordar que con ocasión del IV Centenario de la muerte de Santa Rosa de Lima, celebrado el año 2017, hubo una exposición auspiciada por la Marina de Guerra del Perú denominada “Santa Rosa y Grau protectores del Perú”.       

Queridos Policías y Enfermeras: Que Santa Rosa de Lima, vuestra Patrona y modelo de vida cristiana, los proteja de todo mal, les alcance sabiduría y fortaleza, y mantenga sus corazones en la auténtica paz, aquella que procede de Dios.   

Que Santa Rosa de Lima, compatriota y hermana nuestra, se apiade del Perú en esta hora tan difícil que vive la Patria. Que, por su intermedio, su amado Jesús, nos conceda abundantes bendiciones que abran al Perú el camino de la gloria, donde los pobres y los enfermos sean los predilectos, y donde nos veamos libres de cualquier totalitarismo, y amenaza a nuestros derechos fundamentales.

San Miguel de Piura, 30 de agosto de 2022
Solemnidad de Santa Rosa de Lima
Patrona del Perú, de América y de las Filipinas

[1] Anteriormente, el Decreto Supremo Nº 38, del 30 de agosto de 1957, en su artículo único, la proclamó Patrona de las Fuerzas de la Policía del Perú, y por el Breve Papal del 29 de abril de 1965, firmado en Roma por San Pablo VI, se le declaró Patrona ante Dios de la Guardia Civil del Perú.

Puede descargar el archivo PDF de esta Homilía de nuestro Arzpobispo AQUÍ