HOMILÍA DEL ARZOBISPO METROPOLITANO EN EL XXXIV ANIVERSARIO DE LA POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ

 “La Esperanza no falla”

Misa por el XXXIV Aniversario de la Policía Nacional

Con ocasión de celebrarse el XXXIV aniversario de la creación de la Policía Nacional del Perú, quiero hacerles llegar a todos los miembros de la I Macro Región Policial de Piura, mi más cordial saludo, así como mis oraciones por todos y cada uno de ustedes, en unión con sus queridas familias. Asimismo, quiero expresarles mi personal agradecimiento por la entrega y dedicación que diariamente despliegan por hacer de nuestra Región, una región más segura, donde todos podamos vivir con tranquilidad y en paz.

Mezquinos seríamos si no reconociéramos los enormes sacrificios y esfuerzos que ustedes realizan todos los días, con patriotismo y dedicación, buscando hacer realidad su lema institucional: “Dios, Patria y Ley”, viviendo el dinamismo, “un uniforme, una oración, y un deber que cumplir con la sociedad”. El antitestimonio de algunos malos policías, para nada opaca el trabajo que la inmensa mayoría de ustedes realiza con tanto amor, sacrificio, y entrega.  

La vocación del Policía es muy hermosa y digna. Nada menos que ser custodio del prójimo, es decir proteger a los demás y sus derechos inalienables. Pero hay veces esta vocación deben realizarla en medio de muchas dificultades y problemas, y con la escasez de los recursos necesarios.

Sobre esto último, el General PNP Edward Rando Espinoza López, Jefe de la I Macro Región Policial, declaró recientemente a los medios de comunicación que en Piura sólo laboran 4,200 policías, cuando deberían prestar servicio por lo menos 6,200 efectivos. A ello se agrega que, al insuficiente parque vehicular con que cuenta nuestra Macro Región, ascendente a 600 unidades entre patrulleros y motocicletas, 250 se encuentran inoperativos. Es decir, casi el 50%.

Por ello reitero una vez más el pedido que hiciera el pasado 30 de agosto, en relación a que frente a los alarmantes índices que se registran en nuestra Región de homicidios, robos, asaltos, extorsiones, violencia contra la mujer, y la lucha entre las organizaciones criminales por la hegemonía en la comisión de delitos, el Gobierno tiene el deber de fortalecer a la Policía en Piura, dotándola de un mayor número de efectivos, así como del presupuesto necesario para incrementar y reparar su parque automotor, equipar adecuadamente a su personal, y mejorar la infraestructura de sus comisarías. De esta manera, nuestra Policía podrá enfrentar a la delincuencia, el crimen organizado, el sicariato, el narcotráfico y el terrorismo, con mayor capacidad y eficacia. Piura no puede ni debe estar por debajo de otras regiones del Perú en cuanto a lo que nuestra Policía necesita y merece.

A los miembros de la Policía Nacional, quiero decirles hoy que, como policías cristianos, ustedes están llamados a no darse nunca por vencidos, a jamás desmoralizarse, porque nuestra esperanza descansa sobre una roca inamovible: El amor de Dios, revelado y entregado en Cristo Jesús, nuestro Señor, quien ha vencido al mal que ustedes a diario tienen que enfrentar y combatir.

En este tiempo de Adviento, tiempo de espera del Salvador, Isaías, el profeta de la alegría y de la esperanza, nos ha descrito en la primera lectura (ver Is 35, 1-10), con bellas y poderosas imágenes, que la victoria sobre el mal es de nuestro Dios; que al final de los tiempos habrá un cielo nuevo y una tierra nueva, y que por tanto no tengamos miedo, sino que más bien seamos fuertes y estemos animosos, porque nuestro Dios viene en persona y nos salvará, y por fin habrá paz para siempre.  Asimismo, en el Evangelio de hoy (ver Mt 3, 1-12) el Señor Jesús aparece como vencedor del pecado y del mal al perdonar y curar a un paralítico.

Por tanto, que, en vuestra lucha diaria contra el mal, los sostenga la certeza de que Cristo ya ha vencido, y que los remanentes del mal que aún nos golpean, serán definitivamente derrotados en su última y definitiva venida al final de los tiempos. No hay nada que pueda renovar más vuestra vocación y compromiso, que saber que están del lado de Cristo Rey vencedor, y que luchan bajo su guía.      

Queridos Policías: Nunca desfallezcan en su misión de luchar contra el mal, porque en esta tarea, somos más que vencedores gracias a Aquel que nos amó (ver Rom 8, 35-39). Por eso ¡la esperanza no falla! Además, cuentan con la constante intercesión de Santa Rosa de Lima, vuestra patrona, quien era pobre en recursos, pero rica en fervor. Que Ella les ayude a mantener vivos en sus corazones la fidelidad a los ideales, y la pasión por la misión policial. 

A la luz de esta firme esperanza, el trabajo que realizan, adquiere un significado valioso, que exige, de parte vuestra, la vivencia de virtudes humanas y cristianas, como el honor, la lealtad, la honestidad, el servicio, la camaradería, la fe, la caridad, y el sacrificio hasta el extremo, porque al tener la misión de preservar la vida de los demás, ello puede demandarles, la entrega de la propia vida.  

Por otro lado, que todos aquellos que se acerquen a ustedes, experimenten su ayuda, protección y amabilidad. Asimismo, no se olviden jamás que, un Policía con valores es un instrumento muy importante en la formación de nuestro amor por la Patria y el respeto por los derechos de los demás. Yo siempre recuerdo con gratitud al Policía de mi barrio que, cuando era niño y adolescente, no sólo nos cuidaba, sino que además nos instruía con su ejemplo y con sus diarias lecciones cívicas, cómo ser mejores ciudadanos. Junto con las enseñanzas de mis padres, de mis sacerdotes, y religiosas, las enseñanzas de aquel Policía me han ayudado a ser un mejor peruano y cristiano.

En este día en que celebran XXXIV años de creación como Policía Nacional del Perú, además de reiterarles nuestra gratitud, quisiera animarlos para que su servicio, a veces arduo, se sostenga siempre en su motivación fundamental: Cuidar de las personas, y proteger su dignidad, y su seguridad. Esto es lo esencial y precioso de vuestra vocación policial.

Al hacerlo, sientan las bases para una coexistencia más respetuosa y, por tanto, para una sociedad más segura, volviéndose en artesanos de justicia y esperanza.

Como Santa Rosa de Lima, su Patrona, estén siempre dispuestos a padecer limitaciones, estrecheces y sacrificios, pero manteniendo vivo su ardor, entusiasmo y pasión por los ideales que los convocaron a la Policía Nacional del Perú. No sean nunca hombres y mujeres tristes. Jamás se dejen vencer por el desánimo. Nunca hay motivos suficientes para perder la esperanza. ¡El mal no triunfará por siempre! ¡Al final el Bien lo derrotará definitivamente y lo vencerá!

Que Dios los bendiga, y que María Santísima, cuya Inmaculada Concepción pronto celebraremos, los cubra siempre con su manto maternal, los proteja de todo peligro, y los haga policías íntegros e intachables. Nunca olviden que, ¡vuestra verdadera fortaleza reside en vuestra fuerza moral!

San Miguel de Piura, 05 de diciembre de 2022
Lunes de la II Semana de Adviento

Misa por el XXXIV Aniversario de la creación
de la Policía Nacional del Perú 

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