«Quédate con nosotros, Señor» Señor Jesucristo: Tú nos invitas una vez más a ponernos en camino: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo” (Jn 20, 21). Fieles al llamado que en Tú nombre nos hace el Santo Padre Benedicto XVI, y la V Conferencia de Aparecida, hemos preparado con ilusión esta Gran Misión para Piura y Tumbes. Aquí en esta hermosa y fecunda tierra del Norte del Perú, comenzó hace 500 años la gesta de la Evangelización. Hoy, bajo la guía de tu Madre, Nuestra Señora de las Mercedes, queremos dar un nuevo impulso al anuncio del Evangelio, a fin de que sigamos creciendo y madurando en la fe, para ser luz del mundo y testigos tuyos con la propia vida. Los trabajos de la Gran Misión nos llevan a hacer nuestra la súplica de los discípulos de Emaús: “Quédate con nosotros, Señor». Sí, quédate con nuestras familias, ilumínalas en sus dudas, sosténlas en sus dificultades, consuélalas en sus sufrimientos y fatigas de cada día, cuando en torno a ellas se acumulan sombras que amenazan su unidad y su naturaleza. Quédate en nuestros hogares, para que sigan siendo cenáculos de fe y amor y santuarios donde nazca la vida humana abundante y generosamente, donde se acoja, se ame, se respete la vida desde su concepción hasta su término natural. Quédate, Señor, con aquellos que en nuestra sociedad son más vulnerables: los pobres y humildes, los encarcelados, abandonados y explotados. Quédate, Señor, con nuestros niños y con nuestros jóvenes, que son la esperanza y la riqueza de nuestra tierra, protégelos de tantas insidias que atentan contra su inocencia y contra sus legítimas esperanzas. Quédate, Señor, con nuestros ancianos y nuestros enfermos, que merecen de nosotros todo nuestro respeto, gratitud y solicitud, ya que han gastado sus vidas por el bien de sus familias y de nuestra sociedad. Señor Jesús, queremos poner esta Gran Misión, bajo la protección y guía de tu Madre Santísima, Nuestra Señora de las Mercedes, quien desde hace cinco siglos, desde aquí en Paita, busca que el Evangelio, que eres Tú mismo, se haga más carne, más corazón en nuestras vidas. María, Madre de la Iglesia, Nuestra Señora de las Mercedes, aurora luminosa, guía segura de nuestro camino, Estrella de la Evangelización. Sabemos que contamos con tu protección y auxilio maternal. Concédenos un verdadero celo misionero irradiador de fe, esperanza y amor. El mismo celo que te llevó a ponerte en camino para visitar a tu prima, Isabel, y llevarle a Jesús. Así como lo hiciste con los apóstoles en Pentecostés, atrae sobre nosotros al Espíritu Santo, ahora que iniciamos un nuevo tramo en nuestro peregrinar. Tú que viviste siempre realizando la voluntad de Dios, hoy queremos poner los trabajos de la Gran Misión Católica de Piura y Tumbes en tus manos y en tu corazón de Madre, para que ellos sean en todo conformes con el Plan de Dios. Desde tu Santuario de Paita, intercede por todos nosotros, bendice nuestras tierras y hogares, guíanos hacia Jesús, el camino, la verdad y la vida. Que así sea. Amén. San Francisco de la Buena Esperanza de Paita, Santuario de “Nuestra Señora de las Mercedes” 24 de septiembre de 2008 Solemnidad de “Nuestra Señora de las Mercedes” + JOSÉ ANTONIO EGUREN ANSELMI, S.C.V. Arzobispo Metropolitano de Piura
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