| Oración patriótica con ocasión del 186º Aniversario de la Independencia del Perú |
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– BASÍLICA CATEDRAL DE PIURA – Señor Presidente Regional, Doctor Don César Trelles Lara. Señorita Gobernadora de Piura, Dorcy Rivas Niño. Señor Doctor, Edwin Vega, Presidente del Consejo Nacional de la Magistratura. Señor Alcalde Provincial de Piura, Don José Aguilar Santistevan. Señor Doctor, Roberto Palacios Márquez, Presidente de la Corte Superior de Piura. Señor Doctor, Aurelio Saavedra Cedano, Fiscal Superior Decano de Piura. Señor General de Brigada Ejército Peruano, Paul da Silva Gamarra, Comandante General de la Región Militar del Norte y Comandante General del Comando Operacional del Norte. Señor Mayor General Fuerza Aérea Peruana, Donovan Bartolini Martínez, Comandante General del Ala Aérea Nº 1. Señor Mayor General Policía Nacional del Perú, Luis Henríquez Palacios, Director de la Primera Dirección Territorial Policial. Señor Representante de la Comandancia General de la Primera Zona Naval. Señor General, Jefe del Estado Mayor de la Región Militar del Norte, Carlos Boado Llerena. Dignas Autoridades Políticas, Civiles y Militares. Señoras y Señores. 1. Nos hemos reunido en esta Basílica Catedral de Piura, para ofrecer la Santa Misa en acción de gracias al Altísimo, con motivo del centésimo octogésimo sexto aniversario de la proclamación de la Independencia del Perú. Fue el General don José de San Martín, quien después de proclamar la Independencia, pidió al entonces Arzobispo de Lima, Monseñor Bartolomé de las Heras, que agradeciera a Dios el don de la libertad con la celebración de una Misa solemne y Te Deum. Así el domingo 29 de julio de 1821, un día después de dicha proclamación, se llevó a cabo esta celebración en la ciudad de Lima, y desde allí ha sido tradicional que, además de la Catedral de Lima, en todas las iglesias Catedrales del Perú, se ofrezca la Eucaristía por la Nación, como signo de nuestra gratitud al Señor por el don de vivir en esta tierra que se llama Perú, y para implorar de Aquel de quien viene todo bien, que bendiga, proteja y abra la ruta de la gloria a nuestra amada Patria. 2. La Patria es en cierto modo lo mismo que el patrimonio, es decir el conjunto de bienes materiales y espirituales, que hemos recibido como herencia de nuestros antepasados. En el concepto mismo de Patria hay un engarce profundo entre el aspecto espiritual y el material, entre la cultura y la tierra. La tierra se convierte en un clamor al “espíritu” de la Nación y el “espíritu” de la Nación da sentido y belleza a la tierra que habitamos. Cada 28 de julio es ocasión para dar gracias a Dios por esta herencia espiritual y material recibida de nuestros mayores, y oportunidad para renovar nuestro compromiso de cuidarla y cultivarla con reverencia y amor. El amor a la Patria es el patriotismo. El patriotismo forma parte del cuarto mandamiento del Decálogo, que nos exige honrar al padre y a la madre, y la Patria es verdaderamente padre y madre nuestra. Es en el seno de la familia donde el patrimonio de la Patria llega a nosotros, despertándose en nuestro interior el respeto, la veneración y el amor por nuestra Nación. De ahí la importancia de defender y proteger a la institución familiar. Amemos nuestra Patria y su realidad histórica, guardando con gratitud y satisfacción en nuestro corazón el legado recibido de nuestros mayores. En ella encontramos la herencia de nuestros santos y héroes. Cualquier amenaza al bien de la Patria se convierte en ocasión para verificar este amor. Amemos nuestro país, amemos su realidad mestiza, ya que “el Perú no es solamente ni lo español, ni lo incaico. Es fruto de los dos. Es como una familia de sangre: un hijo puede tener más afinidad con el padre o con la madre pero viene de los dos. Esto es un hecho de filiación que no se puede negar. El crear un Perú sólo español, un Perú sólo andino, prehispánico, es crear un Perú falso, no existe”.(1) Y hay que decirlo, en la forja del Perú mestizo, la Iglesia Católica ha sido y es hoy en día un elemento decisivo en la formación histórica, cultural y moral del Perú. El Perú es nuestra casa. Es el entorno en el cual Dios quiso que naciéramos. Por ello, es el ámbito al cual debemos servir, con nuestra entrega, trabajo y esfuerzo de todos los días, para hacer de él una morada de paz y de justicia. El 28 de julio, la Iglesia Católica en el Perú, celebra la fiesta litúrgica de “Nuestra Señora de la Paz”, como una señal de que lo que desea para el Perú es la virtud de la paz, que es la tranquilidad en el orden justo. 3. Quiero concluir estas palabras con una oración que he escrito por el Perú, y con ella mis deseos de que nuestra Patria sea libre, con esa libertad que viene de la verdad y del cultivo de los valores morales que hacen grande a una Nación y armoniosa y reconciliada su convivencia social. ¡Señor Jesús, Señor de la historia! En este nuevo aniversario de nuestra Independencia, ¡Señor Jesús, Señor de la Historia! ¡Señor Jesús, Señor de la Historia! Ayúdanos a buscar ardorosamente en todo momento la Verdad, ¡Señor Jesús, Señor de la Historia! Ayúdanos a defender la dignidad de toda persona humana Tú, que nos enseñaste en la Cruz a amar hasta el extremo, Concédenos, Señor, la sabiduría del diálogo, Ayúdanos a mantener invicta e inquebrantable La certeza de que los peruanos somos capaces de forjar Valores y virtudes que brotan ¡Señor Jesús, Señor de la Historia! Tú nos convocas hoy a amar al Perú, Unidos a María, Nuestra Señora de las Mercedes, Que así sea. Amén. San Miguel de Piura, viernes 27 de julio de 2007 NOTAS1. Dr. José Agustín de la Puente Candamo, Profesor de Historia de la Independencia y República; Presidente de la Academia de la Historia del Perú, Revista Círculo de Encuentro, agosto – septiembre 2002. |
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