OCTAVO DÍA SANTA MARÍA, GLORIFICADA EN LOS CIELOS ACLAMACIÓN DE ALABANZA V/. Bendito sea el Señor, Hijo de María la Virgen. R/. Ahora y por todos los siglos. SALUDO V/. La paz esté con ustedes. R/. Y con tu espíritu. MONICIÓN Hermanos: Nuestra fe nos dice que la Virgen Inmaculada, asociada con corazón maternal a la Pasión y Muerte de Cristo, fue también la primera en verse unida en cuerpo y alma a su glorificación, pues, “terminado el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y enaltecida por el Señor como Reina del universo, para que se asemejara más plenamente a su Hijo, Señor de los que dominan y vencedor del pecado y de la muerte” (LG 59). La glorificación de María fue su pascua, su paso de este mundo al Padre, imagen y prenda de nuestra esperanza en el destino de los que hemos sido incorporados a Cristo por el bautismo. CANTO CÁNTICO DE MARÍA MI ALMA GLORIFICA AL SEÑOR, MI DIOS, GÓZASE MI ESPÍRITU EN MI SALVADOR; ÉL ES MI ALEGRÍA, ES MI PLENITUD, ÉL ES TODO PARA MÍ. 1. Ha mirado la bajeza de su sierva, muy dichosa me dirán todos los pueblos, porque en mí ha hecho grandes maravillas el que todo puede, cuyo Nombre es santo. 2. Su clemencia se derrama por los siglos, sobre aquellos que le temen y le aman; desplegó el gran poder de su derecha, dispersó a los que piensan que son algo. 3. Derribó a los potentados de sus tronos y ensalzó a los humildes y a los pobres. Los hambrientos se saciaron de sus bienes y alejó de sí vacíos a los ricos. 4. Acogió a Israel, su humilde siervo, acordándose de su misericordia, como había prometido a nuestros padres, a Abraham y descendencia para siempre. INVOCACIONES Reina de la caridad, ruega por nosotros Reina de la misericordia, ruega por nosotros Reina de la paz, ruega por nosotros Reina de los ángeles, ruega por nosotros Reina de los patriarcas, ruega por nosotros Reina de los profetas, ruega por nosotros Reina de los apóstoles, ruega por nosotros Reina de los mártires, ruega por nosotros Reina de los confesores de la fe, ruega por nosotros Reina de las vírgenes, ruega por nosotros Reina de todos los santos, ruega por nosotros Reina concebida sin pecado, ruega por nosotros Reina asunta al cielo, ruega por nosotros Reina del mundo, ruega por nosotros Reina del cielo, ruega por nosotros Reina del universo, ruega por nosotros ORACIÓN Oh Cristo, nuestro Dios, que del seno del Padre Eterno resplandecías purísimamente antes de todos los siglos, y que en la plenitud de los tiempos te hiciste hombre y naciste de la Virgen Santa. Concédenos que exultemos con el ejercicio celestial, y que heredemos la celeste alegría que está preparada para los que se confiesan hijos de la Virgen María. Porque tú amas al hombre y eres glorificado con tu Eterno Padre y tu Santo Espíritu, todo bondad y vida, ahora y siempre por los siglos de los siglos. R/. Amén. LITURGIA DE LA PALABRA PRIMERA LECTURA Lectura del libro de las Crónicas. 15, 3-4. 15-16; 16, 1-2. En aquellos días, David congregó en Jerusalén a todos los israelitas, para trasladar el arca del Señor al lugar que le había preparado. Luego reunió a los hijos de Aarón y a los levitas. Luego los levitas se echaron los varales a los hombros y levantaron en peso el arca de Dios, tal como había mandado Moisés por orden del Señor. David mandó a los jefes de los levitas organizar a los cantores de sus familias, para que entonasen cantos festivos acompañados de instrumentos, arpas, cítaras y platillos. Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David le había preparado. Ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión a Dios y, cuando David terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor. Palabra de Dios. SALMO RESPONSORIAL Sal 112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: 2). V/. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. R/. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. V/. Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. R/. V/. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos. R/. V/. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? R/. V/. Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo. R/. EVANGELIO + Lectura del santo Evangelio según San Lucas. 1, 39-56. En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. María dijo: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su sierva. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: Su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes Y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia por siempre”. María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. Palabra del Señor. Homilía o breve reflexión CÁNTICO DE LA VIRGEN MAGNIFICAT Lc 1, 46-45. Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su sierva. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia por siempre. Gloria al Padre. PRECES Oremos, hermanos, al Señor, que ha querido ensalzar a la Virgen María por encima del coro de los ángeles y de los santos, y pidámosle que escuche nuestra oración: 1. Para que los hijos de la Iglesia, unidos a la gloriosa y Santa María, Madre de Dios, proclamen la grandeza del Señor y se alegren en Dios, su salvador. Roguemos al Dios. 2. Para que la misericordia del Señor llegue a sus fieles de generación en generación, y todos los pueblos feliciten a aquella en la cual Dios ha hecho obras grandes. Roguemos a Dios. 3. Para que el Señor, con las proezas de su brazo, enaltezca a los humildes, colme de bienes a los pobres y auxilie a los desamparados. Roguemos a Dios. 4. Para que Cristo, el Rey que ha coronado a María como Reina, cuando entregue la creación al Padre, nos conceda, como a María, la posesión del reino preparado desde la creación del mundo. Roguemos a Dios. - se pueden añadir algunas intenciones libres- Dios nuestro, que constituiste a la Madre de tu Hijo Madre y Reina nuestra; escucha nuestra oración y haz que, ayudados por la intercesión de María, participemos un día de la felicidad eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. R/. Amén. SÚPLICA FINAL A LA VIRGEN Santa María, socorre a los infelices, ayuda a los desesperados, fortalece a los débiles. Ruega por el pueblo, intercede por el clero, intercede por los consagrados y consagradas. Todos cuantos celebran tu memoria, experimentan tu ayuda generosa. Escucha la voz de los que te ruegan, satisface los deseos de todos. Sea tu tarea la asidua intercesión por el pueblo de Dios, tú, que mereciste, oh bienaventurada, traer la redención del mundo, al que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. SALVE Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, Vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! V/. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios. R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén. DESPEDIDA V/. Caminemos con la Virgen por sendas de amor y de esperanza. Pueden ir en paz. R/. Demos gracias a Dios.
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