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«Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que toca o unos platillos que resuenan». (1 Cor 13,1)
Novena a la Virgen María (Día 6) PDF Imprimir E-Mail

SEXTO DÍA
SANTA MARÍA, VIRGEN OFERENTE

ACLAMACIÓN DE ALABANZA

V/. Bendito sea el Señor, Hijo de María la Virgen.

R/. Ahora y por todos los siglos.

SALUDO

V/. La paz esté con ustedes.

R/. Y con tu espíritu.

MONICIÓN

Hermanos: Una de las actitudes del creyente es la adoración a Dios y el obsequio sincero de una voluntad siempre dispuesta a realizar el designio divino. No puede haber, por tanto, contradicción entre esta ofrenda personal y los actos de culto y de oración. En esto María es un modelo para todos los fieles, incluso para toda la Iglesia. María es ejemplo de la actitud con que la Iglesia celebra y vive la liturgia, es decir, de aquella disposición interior con que la Iglesia, estrechamente asociada a Cristo, su Señor, lo invoca y por su medio rinde culto al Padre.

CANTO

MARÍA TESTIGO

DICHOSO QUIEN EN SU VIDA
VIVE COMO VIVIÓ MARÍA: (2v)
SIEMPRE AMANDO A LOS DEMÁS,
SIEMPRE SIRVIENDO A LOS DEMÁS. (2v)

1. Con tu entrega permitiste
que nos acompañe Dios,
y creciendo Él a tu lado
compartía nuestra vida.

2. En tu canto de alabanza
retrataste nuestro mundo,
donde siempre los pequeños
del Señor son preferidos.

3. Que sigamos la Palabra
de Dios Padre que nos ama,
por María todos sepan
que su Amor a todos llega.

INVOCACIONES

Santa María, ruega por nosotros

Mujer oferente, ruega por nosotros

Mujer pobre, ruega por nosotros

Mujer humilde, ruega por nosotros

Mujer obediente, ruega por nosotros

Mujer en espera, ruega por nosotros

Mujer en destierro, ruega por nosotros

Mujer en camino, ruega por nosotros

Mujer de fe, ruega por nosotros

Mujer de esperanza, ruega por nosotros

Mujer de caridad, ruega por nosotros

Mujer fuerte, ruega por nosotros

Mujer sabia, ruega por nosotros

Mujer intrépida, ruega por nosotros

Mujer del silencio, ruega por nosotros

Mujer de la escucha, ruega por nosotros

Mujer de la oración, ruega por nosotros

ORACIÓN

Oh Dios, Salvador de los hombres, que, por medio de la bienaventurada Virgen María, arca de la nueva alianza, llevaste la salvación y el gozo a la casa de Israel; concédenos ser dóciles a la inspiración del Espíritu, para poder llevar a Cristo a los hermanos y proclamar tu grandeza con nuestras alabanzas y la santidad de nuestras costumbres.

Por Jesucristo nuestro Señor

R/. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías. 9, 1-3. 5-6.

El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una luz grande;
habitaban tierra de sombras,
y una luz les brilló.

Acreciste la alegría,
aumentaste el gozo;
se gozan en tu presencia,
como gozan al segar,
como se alegran
al repartirse el botín.
porque la vara del opresor,
y el yugo de su carga,
el bastón de su hombro,
los quebrantaste como el día de Medián.
Porque un niño nos ha nacido,
un hijo se nos ha dado:
lleva a hombros el principado,
y es su nombre:
“Maravilla de Consejero,
Dios guerrero,
Padre perpetuo,
Príncipe de la paz”.
Para dilatar el principado
con una paz sin límites,
sobre el trono de David
y sobre su reino.
Para sostenerlo y consolidarlo
con una justicia y el derecho,
desde ahora y por siempre.
El celo del Señor lo realizará.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: 2).

V/. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

R/. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

V/. Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre. R/.

V/. De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos. R/.

V/. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se aleja para mirar
al cielo y a la tierra? R/.

V/. Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo. R/.

EVANGELIO

+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas. 2, 27-35.

En aquel tiempo, Simeón, impulsado por el Espíritu fue al templo.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres, para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

“Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”.

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.

Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:

“Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma”.

Palabra del Señor.

Homilía o breve reflexión

CÁNTICO DE LA VIRGEN

MAGNIFICAT Lc 1, 46-45.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su sierva.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre.

PRECES

Celebrando la memoria de la que es bienaventurada por todas las generaciones, presentemos nuestras voces suplicantes al Padre, que la llenó de gracia.

1. Por la Iglesia: para que, a ejemplo de María, acoja con fe la palabra de Dios, la proclame con fuerza y la distribuya a todos los fieles como pan de vida

Roguemos a Dios.

2. Por todas las almas consagradas: para que, a ejemplo de María, presenten cada día a Dios Padre las necesidades de todos los hombres e intercedan por la salvación del mundo.

Roguemos a Dios.

3. Por los hombres de buena voluntad: para que, la honestidad y la bondad de sus vidas sean semilla de esperanza en Cristo salvador.

Roguemos a Dios.

4. Por los enfermos y por todos los que sufren: para que, unidos a Cristo y a María, ofrezcan sus dolores por la reconciliación de todos los hombres.

Roguemos a Dios.

5. Por nuestra comunidad, reunida para celebrar el culto divino: para que aprenda de María a hacer de la propia vida una ofrenda agradable a Dios y del culto un compromiso de vida.

Roguemos a Dios.

- se pueden añadir algunas intenciones libres-

Dios todopoderoso y eterno, que acogiste complacido la disponibilidad de la Virgen María para ser la Madre de tu Hijo. Ayúdanos a ser como ella, creyente y modelo del culto divino, en todos los momentos de nuestra vida.

Por Jesucristo nuestro Señor.

R/. Amén.

SÚPLICA FINAL A LA VIRGEN

Santa María, socorre a los infelices,
ayuda a los desesperados, fortalece a los débiles.
Ruega por el pueblo, intercede por el clero,
intercede por los consagrados y consagradas.
Todos cuantos celebran tu memoria,
experimentan
tu ayuda generosa.
Escucha la voz de los que te ruegan,
satisface los deseos de todos.
Sea tu tarea la asidua intercesión
por el pueblo de Dios,
tú, que mereciste, oh bienaventurada,
traer la redención del mundo,
al que vive y reina
por los siglos de los siglos.

Amén.

SALVE

Dios te salve,
Reina y Madre de misericordia,
Vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros
esos tus ojos misericordiosos,
y, después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clemente, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!

V/. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.

R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

DESPEDIDA

V/. Caminemos con la Virgen
por sendas de amor y de esperanza.
Pueden ir en paz.

R/. Demos gracias a Dios.

 
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