QUINTO DÍA SANTA MARÍA, TRONO DE LA SABIDURÍA ACLAMACIÓN DE ALABANZA V/. Bendito sea el Señor, Hijo de María la Virgen. R/. Ahora y por todos los siglos. SALUDO V/. La paz esté con ustedes. R/. Y con tu espíritu. MONICIÓN Hermanos: Hemos oído decir muchas veces que a Jesús lo encontramos siempre en brazos de María. Y hemos entendido estas palabras como la invitación a acudir a María, para que ella nos lleve hacia Cristo y nos muestre a Cristo como se lo mostró a los pastores de Belén. Y es verdad. Porque nadie como María y José y los demás personajes de la infancia de Jesús estuvo tan cerca de él. Pero vamos a descubrir el secreto de esta cercanía, de esta familiaridad que sólo es dada a los sencillos de corazón y a los pobres de espíritu. Jesús, que es la Sabiduría infinita del Padre, no ha sido revelado a los sabios según el mundo, sino a los que han sabido ser humildes y recibir el Reino de Dios como los niños. CANTO COMO UNA TARDE TRANQUILA 1. Como una tarde tranquila, como un suave atardecer, era tu vida sencilla en el pobre Nazaret, y en medio de aquel silencio Dios te hablaba al corazón. VIRGEN MARÍA, MADRE DEL SEÑOR, DANOS TU SILENCIO Y PAZ PARA ESCUCHAR SU VOZ. (2v) 2. Enséñanos, Madre buena, cómo se debe escuchar al Señor cuando nos habla, a través del Evangelio, la Palabra que nos salva, que nos cambia el corazón. 3. Y también, Madre nuestra, cuando nos habla en los hombres, en el hermano que sufre, en la sonrisa del niño, en la mano del amigo, en la paz de una oración. INVOCACIONES Dios te salve, María, Madre de Dios, ruega por nosotros Dios te salve, María, Madre de Jesús, ruega por nosotros Dios te salve, María, Madre del Creador, ruega por nosotros Dios te salve, María, Madre del Redentor, ruega por nosotros Dios te salve, María, Madre del Reconciliador, ruega por nosotros Dios te salve, María, Madre del Señor resucitado, ruega por nosotros Dios te salve, María, Madre de Cristo, nuestra gloria, ruega por nosotros Dios te salve, María, Madre de todos los hombres, ruega por nosotros ORACIÓN Oh Dios, majestad eterna; tu inexpresable palabra anunciada por el ángel fue acogida y la Virgen Inmaculada se convirtió en habitación del Dios viviente, llena de la luz del Espíritu Santo; te pedimos que ella, que mereció llevar en su seno santo y casto a Cristo Dios y hombre, proteja con su intercesión al pueblo fiel. Por Jesucristo nuestro Señor. R/. Amén. LITURGIA DE LA PALABRA PRIMERA LECTURA Lectura del libro de los Proverbios. 8, 22-31. Así dice la sabiduría de Dios: “El Señor me estableció al principio de sus tareas al comienzo de sus obras antiquísimas. En un tiempo remotísimo fui formada, antes de comenzar la tierra. Antes de los abismos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas. Todavía no estaban aplomados los montes, antes de las montañas fui engendrada. No había hecho aún la tierra y la hierba, ni los primeros terrones del orbe. Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del abismo; cuando sujetaba el cielo en la altura, y fijaba las fuentes abismales. Cuando ponía un límite al mar, cuyas aguas no traspasan su mandato; cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a él, como aprendiz, yo era su encanto cotidiano, todo el tiempo jugaba en su presencia: jugaba con la bola de la tierra, gozaba con los hijos de los hombres”. Palabra de Dios. SALMO RESPONSORIAL Sal 44, 11-12. 14-15. 16-17 (R.: 11a). V/. Escucha, hija, mira: inclina el oído. R/. Escucha, hija, mira: inclina el oído. V/. Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu señor. R/. V/. Ya entra la princesa, bellísima, vestida de perlas y brocado; le llevan ante el rey, con séquito de vírgenes, la siguen sus compañeras. R/. V/. Las traen entre alegrías y algazara, van entrando en el palacio real. “A cambio de tus padres, tendrás hijos, que nombrarás príncipes por toda la tierra”. R/. EVANGELIO + Lectura del santo Evangelio según San Lucas. 2, 15b-19. En aquel tiempo, los pastores se decían unos a otros: “Vamos derechos a Belén, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor”. Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón. Palabra del Señor. Homilía o breve reflexión CÁNTICO DE LA VIRGEN MAGNIFICAT Lc 1, 46-45. Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su sierva. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia por siempre. Gloria al Padre PRECES Dios ha querido que la madre de su Hijo fuese santísima, llena de gracia y de bendición. Oremos para que haga partícipe a la Iglesia y a la humanidad de esta misma riqueza. 1. Por la Iglesia, peregrina en el mundo: para que medite, como María, la palabra de Dios y conforme su vida al mensaje que anuncia. Roguemos a Dios. 2. Por los discípulos del Señor: para que aprendan a valorar la pobreza y la riqueza con la sabiduría del “Magnificat”. Roguemos a Dios. 3. Por los cristianos que viven en la incertidumbre: para que, a ejemplo de la Virgen María, se fíen totalmente del Señor. Roguemos a Dios. 4. Por los que de manera particular están viviendo el misterio del dolor: para que, en comunión con la Virgen María, saquen consuelo y esperanza de las fuentes del Salvador. Roguemos a Dios. 5. Por nosotros: para que, como María, la mujer fuerte, seamos adultos en la fe y cooperemos al misterio de la redención. Roguemos a Dios. - se pueden añadir algunas intenciones libres- Dios de la salvación, que en María has escuchado las expectativas y súplicas de la humanidad; haz que esta generación nuestra, libre de toda forma de orgullo y violencia, construya con la fuerza de tu Espíritu la nueva civilización del amor. Por Jesucristo nuestro Señor. R/. Amén. SÚPLICA FINAL A LA VIRGEN Santa María, socorre a los infelices, ayuda a los desesperados, fortalece a los débiles. Ruega por el pueblo, intercede por el clero, intercede por los consagrados y consagradas. Todos cuantos celebran tu memoria, experimentan tu ayuda generosa. Escucha la voz de los que te ruegan, satisface los deseos de todos. Sea tu tarea la asidua intercesión por el pueblo de Dios, tú, que mereciste, oh bienaventurada, traer la redención del mundo, al que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. SALVE Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, Vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! V/. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios. R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén. DESPEDIDA V/. Caminemos con la Virgen por sendas de amor y de esperanza. Pueden ir en paz. R/. Demos gracias a Dios.
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