PRIMER DÍA MARÍA, ELEGIDA ANTES DE LA CREACIÓN DEL MUNDO ACLAMACIÓN DE ALABANZA V/. Bendito sea el Señor, Hijo de María la Virgen. R/. Ahora y por todos los siglos. SALUDO V/. La paz esté con ustedes. R/. Y con tu espíritu. MONICIÓN Hermanos: Reunidos para celebrar la bondad de Dios que se ha manifestado en la Virgen María, abramos nuestro corazón a la Palabra divina para acogerla con fe y con alegría. Cada uno de nosotros hemos sido llamados por Dios a una vida santa como hijos suyos que somos, pero sabemos también que sólo haremos realidad esta vocación cristiana en la medida en que cada día y en cada instante hagamos lo que Dios nos pide. No siempre es fácil, pero tenemos en María un modelo de perfecta fidelidad a la vocación. Dios la eligió a ella por pura iniciativa suya, y en previsión de los méritos de Cristo la adornó y llenó de gracia. María fue siempre fiel a la llamada de Dios. CANTO SALVE, SALVE, CANTABAN, MARÍA SALVE, SALVE, CANTABAN, MARÍA QUE MÁS PURA QUE TU SÓLO DIOS; Y EN EL CIELO UNA VOZ REPETÍA: MÁS QUE TÚ, SÓLO DIOS, SÓLO DIOS. 1. Con torrentes de luz que te inundan, los arcángeles besan tus pies; las estrellas tu frente circundan, y hasta Dios complacido te ve. 2. Pues llamándote pura y sin mancha, de rodillas los mundos están, y tu espíritu arroba y ensancha tanta fe, tanto amor, tanto afán. 3. ¡Ay!, bendito el Señor, que en la tierra pura y limpia te pudo formar, como forma el diamante la sierra, como cuaja las perlas el mar. 4. Y al mirarte entre el ser y la nada, modelando tu cuerpo, exclamó: «Desde el vientre será Inmaculada, si del suyo nacer debo yo». 5. Porque Tú, Madre Virgen y pura del que dijo «¡Haya luz!» y hubo luz, y a tus pechos bebió tu ternura, y a tus brazos cayó de la Cruz. INVOCACIONES Dios te salve, María, Virgen entre los ángeles, ruega por nosotros Dios te salve, María, Virgen entre las vírgenes, ruega por nosotros Dios te salve, María, Virgen purísima, ruega por nosotros Dios te salve, María, Virgen castísima, ruega por nosotros Dios te salve, María, Virgen intacta, ruega por nosotros Dios te salve, María, Virgen amable, ruega por nosotros Dios te salve, María, Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros Dios te salve, María, Virgen digna de veneración, ruega por nosotros Dios te salve, María, Virgen templo del Espíritu Santo, ruega por nosotros ORACIÓN Señor Dios, que te elevas sobre los cielos; tú que has mirado la humillación de María, tu sierva, y la has levantado del polvo de la muerte para sentarla con los ángeles, príncipes de tu pueblo; tú que, elevado en tu trono, te abajas para mirar la tierra, contémplanos también a nosotros y levántanos de nuestra miseria para que con María y los ángeles podamos alabar tu nombre por los siglos de los siglos. Amén. LITURGIA DE LA PALABRA PRIMERA LECTURA Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios. 1, 3-6. 11-12. Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria. Palabra de Dios. SALMO RESPONSORIAL. Lc 1, 46-49. V/. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. R/. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. V/. Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su sierva. R/. V/. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. R/. V/. Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. R/. EVANGELIO + Lectura del santo Evangelio según San Lucas 1, 26-38. En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.” Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”. Y María dijo al ángel: “¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible”. María contestó: “He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y la dejó el ángel”. Palabra del Señor. Homilía o breve reflexión CÁNTICO DE LA VIRGEN MAGNIFICAT. Lc 1, 46-45. Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su sierva. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia por siempre. Gloria al Padre. PRECES Oremos al Señor, que en María ha empezado el buen trabajo de la santificación de los hombres, y pidámosle que lo haga progresar hasta el día de la manifestación de su Hijo, nuestro Señor: 1. Para que el Señor, que quiso prefigurar y culminar en María la plenitud de la gracia, conceda a todos los miembros de la Iglesia ser reflejo de la hermosura Inmaculada de la Madre de Jesucristo. Roguemos a Dios. 2. Para que el Espíritu Santo, que engendró en las entrañas de María al Verbo eterno del Padre, impregne el mundo con su fuerza y haga nacer en todos los hombres un vivo deseo de la venida del reino de Dios. Roguemos a Dios. 3. Para que quienes se han alejado del camino del bien, con la intercesión de María, refugio de pecadores, se conviertan de sus malos pasos y obtengan el perdón de sus culpas. Roguemos a Dios. 4. Para que nosotros, fija nuestra mirada en María, nos preparemos como ella a recibir a Jesucristo y nos dispongamos a dar testimonio de fe y de amor. Roguemos a Dios. - se pueden añadir algunas intenciones libres - Señor Dios nuestro, que has hecho resplandecer la aurora de la salvación en la concepción Inmaculada de Santa María Virgen; escucha nuestra oración y haz fecunda la acción santificadora de la Iglesia, para que todos los hombres, una vez alcanzado el perdón de sus pecados, sean regenerados en tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor. R/. Amén. SÚPLICA FINAL A LA VIRGEN Santa María, socorre a los infelices, ayuda a los desesperados, fortalece a los débiles. Ruega por el pueblo, intercede por el clero, intercede por los consagrados y consagradas. Todos cuantos celebran tu memoria, experimentan tu ayuda generosa. Escucha la voz de los que te ruegan, satisface los deseos de todos. Sea tu tarea la asidua intercesión por el pueblo de Dios, tú, que mereciste, oh bienaventurada, traer la redención del mundo, al que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. SALVE Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, Vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! V/. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios. R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén. DESPEDIDA V/. Caminemos con la Virgen por sendas de amor y de esperanza. Pueden ir en paz. R/. Demos gracias a Dios.
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