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¡No Matarás! El pecado y el delito de aborto PDF Imprimir E-Mail

PRESENTACIÓN

Desde mi llegada a esta muy querida Iglesia particular de Piura y Tumbes, los he exhortado a defender valientemente la vida humana desde la concepción hasta su fin natural.

Con suma preocupación veo detrás de algunas propuestas electorales, maniobras oscuras encaminadas a limitar el valor inviolable de la vida humana misma y disociarla de su ambiente natural como es el amor humano entre un hombre y una mujer en el matrimonio y la familia. La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción y a lo largo de todas sus etapas hasta su fin natural. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida. De no seguir haciéndolo, quebrantaríamos los fundamentos mismos del Estado de derecho, ya que el Estado debe poner su poder al servicio de los derechos de todo ciudadano, y particularmente de quien es más débil, y entre ellos, el concebido no nacido es el más débil y pobre de todos. La Iglesia promueve “una cultura de la vida”. No lo hace sólo por motivos confesionales sino además por motivos de humanidad, ya que el hombre es el primer y fundamental camino de la Iglesia y Ella es experta en humanidad.

Me complace presentarles de manera renovada el trabajo “El Pecado y el Delito de Aborto”, el cual tiene como objetivo ofrecer criterios sólidos sobre este tema que constituye un grave problema moral de nuestros tiempos, al que se suman las fuertes presiones para su legalización en el Perú.

Confío que este trabajo les ayude a mejor formar la conciencia moral, ya que la formación de una conciencia verdadera, por estar fundada en la verdad, y recta, por estar decidida a seguir sus dictámenes, sin contradicciones, sin traiciones y sin componendas, es hoy una empresa urgente e imprescindible. Como lo pide el Catecismo de la Iglesia Católica, “hay que formar la conciencia y esclarecer el juicio moral. Una conciencia bien formada es recta y veraz. Formula sus juicios según la razón, conforme al bien verdadero querido por la sabiduría del Creador. La educación de la conciencia es indispensable a seres humanos sometidos a influencias negativas y tentados por el pecado a preferir su propio juicio y a rechazar las enseñanzas autorizadas (1)”.

Con la ayuda del Señor Jesús y de Santa María, no permitamos que el crimen abominable del aborto, que asesina una vida inocente que tiene tanto derecho como nosotros a vivir, sea aprobado en el Perú. Los más pequeños miembros de la sociedad peruana, los concebidos no nacidos, dependen de nosotros, de nuestra acción valiente y decidida a favor de ellos, de que seamos su voz y su defensa.

Con mi bendición pastoral,  

San Miguel de Piura, 11 de febrero de 2011
Memoria de Nuestra Señora de Lourdes

 

(1) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1783.

¡NO MATARÁS!  EL PECADO Y EL DELITO DE ABORTO (Descarga el documento aquí)

 
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