| Benedicto XVI: La caridad social no puede separse del anuncio del Evangelio |
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Queridos hermanos y hermanas: Hoy queremos poner de relieve la figura de Esteban, testigo preclaro del Evangelio y primer mártir cristiano. El Nuevo Testamento lo muestra como el más representativo de los llamados “siete diáconos”, a los cuales impusieron las manos los Apóstoles, indicando así que les conferían un encargo, e imploraban sobre ellos la gracia divina para ejercerlo. Les encomendaron una tarea específica: atender con equidad a los todos los necesitados de la comunidad cristiana, fueran de origen judío o griego. Estos diáconos no sólo se ocupaban del servicio caritativo: Esteban, sobre todo, proclamó también el Evangelio, interpretando de modo nuevo toda la historia del pueblo de Israel desde la perspectiva central de Cristo. Eso provocó la persecución y la condena a muerte, muriendo lapidado. Corroboró así su testimonio de fe derramando por ella su sangre. Hoy sigue enseñándonos a no disociar el compromiso social del anuncio valiente de la fe, y a no decaer ante las dificultades, aunque nos cueste la vida. El Vaticano, miércoles, 10 de enero de 2007.
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