| MULTITUDINARIO Y ENTUSIASTA PRIMER DÍA DEL CONGRESO EUCARÍSTICO Y MARIANO |
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Desde el mediodía comenzaron a llegar al Estadio los participantes venidos de todas las zonas de nuestra Región, quienes comenzaron a llenar las tribunas de manera ordenada y tranquila cuando a las 3 de la tarde se abrieron las puertas del coliseo. Con cantos y oraciones los fieles católicos esperaron el inicio de este Congreso que ofreció su primer día “Por la Nación y las Regiones de Piura y Tumbes”, generando un ambiente de verdadera fiesta de la fe y fraternidad entre los presentes.
Luego de los saludos inaugurales del Congreso Eucarístico y Mariano se anunció el ingreso del Señor de la Buena Muerte de Chocán, en una imponente anda custodiada por miembros de su Hermandad. Por la puerta norte del Estadio y a los vítores de ¡Viva Cristo Rey! , la imagen de esta devoción asomó por la pista atlética causando la ovación de las miles de personas que con sus pañuelos agitados y gritos de júbilo lo veneraron. El anda del Señor de la Buena Muerte de Chocán recorrió el Estadio Miguel Grau por la pista atlética acompañado por los Obispos presentes, permitiendo así que todo los presentes pudieran apreciar y saludar a esta hermosa imagen de Cristo en la Cruz. ¡QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR! La catequesis del día estuvo a cargo de Monseñor Salvador Piñeiro, Obispo Castrense, con la ponencia “La Eucaristía y la Vida Cristiana”. Monseñor Piñeiro exhortó a los presentes a recordar que la “Eucaristía construye el amor. Esto no podemos olvidarlo especialmente ahora, en un mundo que fomenta egoísmos y odios. En la Eucaristía aprendemos la Verdad, para así vivir el amor, en la fuerza de la Cruz de Cristo.”
El Obispo Castrense exhortó a los fieles a que seamos capaces de reconocer a Cristo en la fracción del Pan, como les sucedió a los discípulos de Emaús, “para que así recordemos que Él siempre se queda con nosotros”, agregó. “¡Quédate con nosotros, Señor!” gritó Monseñor Piñeiro, ocasionando la ovación de las 20 mil personas que atentamente siguieron las palabras del Obispo.
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